Y el deporte está tan en boga últimamente que hasta la actriz estadounidense Susan Sarandon abrió hace unos pocos años un club nocturno de ping pong en Nueva York.

Su atractivo es fácil de entender: es rápido, divertido y barato.

A niveles profesional, su ritmo es realmente rápido. La pelota puede viajar a una velocidad de 160 kilómetros por hora.

Los chinos dominan el juego y la proliferación de jugadores de origen chino que representan a otros países ha elevado los estándares.

Pero para un jugador amateur, ¿es realmente beneficioso practicar este deporte? ¿Qué beneficios trae?

Ventajas inesperadas

Precisamente por la velocidad (aunque no sea la que alcanzan los jugadores profesionales), jugar durante una hora puede hacer quemar 272 calorías.

Debido a su intensidad, el ping pong mejora nuestro estado cardiovascular y los niveles de resistencia.

Otro de sus principales beneficios es que es un deporte en el que no hay contacto. Esto quiere decir que podemos beneficiarnos de todo lo que concierne a un deporte que requiere gran energía como, por ejemplo, el fútbol, sin correr el riesgo de lesiones por colisión en los brazos, los hombros o las piernas.

También es uno de los pocos deportes competitivos que requiere que los jugadores se muevan a gran velocidad sin poner presión excesiva en los músculos o las articulaciones.

Para la gente que se está recuperando de una lesión o para las personas mayores, el tenis de mesa puede ser la opción perfecta para mantener el estado físico.

La acción de golpear una pelota que se mueve a gran velocidad con una paleta varias veces en pocos segundos también mejora los reflejos, la coordinación ojo-mano, la capacidad mental de estar alertas y la velocidad del movimiento.

Por otra parte, no es un deporte caro.

Alquilar una mesa suele ser más económico que alquilar una cancha, y los suplementos que se usan en el juego -paletas, pelota y red- tampoco son excesivamente costosos.

Pelotas de corcho

Si tras la lectura de estos pocos párrafos te estás entusiasmando con el juego, quizá te interese entonces conocer algunos detalles sobre su historia.

El deporte se originó hacia finales del siglo XIX en Inglaterra, donde la alta sociedad y los oficiales de ejército británico lo jugaban como un pasatiempo después de la cena.

Las tapas de las cajas de los cigarros hacían de paletas, mientras que los corchos eran las pelotas.

Otros nombres que se usaron en un inicio para este deporte fueron gossima y whiff-whaff.

El primer Campeonato Mundial se llevó a cabo en Londres en 1926, pero no se convirtió en deporte olímpico hasta 1988, en los juegos de Seúl.

Se estima que hay unos 40 millones de jugadores profesionales y millones de jugadores aficionados, lo cual lo convierte en el deporte con más adeptos en todo el mundo.

 

 

 

 

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