Jim Al-Khalili es viejo. Bueno, quizás no tanto. Tiene 53 años. Pero cuando se toma en cuenta la edad promedio en que se ganan los Premios Nobel de Física -los 55 años- no le queda mucho tiempo para hacer su gran descubrimiento.

El físico teórico británico y profesor de Física Teórica de la Universidad de Surrey, Inglaterra, decidió explorar para la BBC si realmente fundamentos científico una famosa afirmación de Einsteinsobre el tema.

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Albert Einstein, quien sabía "algo" de física, dijo que una persona que no había hecho su gran contribución a la ciencia antes de los 30 años, ya no la haría.

Entonces, yo, a los 53 años, ¿tengo todavía posibilidades de llevar a cabo mi "gran descubrimiento" o ya soy demasiado viejo para ser un genio?

No hay duda de que Einstein era un genio. Pero, ¿tuvo razón con esa cita?

Le planteé la pregunta a Simon Schaffer, profesor de historia y filosofía de la ciencia de la Universidad de Cambridge.

"Obviamente Einstein estaba equivocado, totalmente equivocado", dice. "Incluso si se refería a sus contemporáneos. Ciertamente estaba equivocado sobre sus antepasados".

Isaac Newton, el físico y matemático inglés que muchos consideran el científico más influyente de todos los tiempos, es el ejemplo que todos mencionan cuando se habla de edad, explica Simon Schaffer.

"Hizo sus hallazgos más extraordinarios alrededor de los 25 años. Pero su gran producción científica, la "Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica", fue escrita cuando tenía 40 años. Y eso es muy satisfactorio".

"Pero en la cita de Einstein también hay un elemento trágico. No sólo estaba reflexionando en la necesidad de hacer grandes contribuciones durante tus 20 años, también creía que no se puede hacer mucho después de los 30 años".

Evidencia

Puedo imaginarme a Einstein sintiendo el mismo pánico que yo siento ahora.

Y aunque me alienta escuchar que quizás estoy equivocado sobre la edad límite para ser un genio, esta idea de que las jóvenes mentes científicas tienen una percepción especial para resolver problemas que nosotros los viejos no tenemos, aún persiste.

Pero ¿por qué los científicos hemos aceptado esta idea sin cuestionar la evidencia?

Simon Schaffer cree que después de que Einstein lanzó su veredicto, ocurrieron hechos que quizás confirmaron esa creencia.

Uno de ellos fue el surgimiento de la mecánica cuántica, desarrollada entre 1921 y 1932 por un grupo de jóvenes brillantes menores de 30 años.

Pero tal como explica Ben Jones, economista de la Universidad Northwestern, en EE.UU., ese fue un momento extremadamente inusual en la historia de la ciencia.

"Lo que celebramos es precisamente lo inusual de que surjan las mentes brillantes en la ciencia", expresa.

"Ya mencionamos a Einstein. También está Heisenberg, que tenía 23 años en el momento de sus grandes contribuciones a la física. Y también ha habido grandes empresarios, como Steve Jobs".

"Lo que es interesante es que son ejemplos extraordinarios y poco comunes, y eso es lo que nos llama la atención. Pero la gran mayoría de los avances se realizan más tarde".

Ben Jones ha estado estudiando los datos. Le pregunté a qué edad se producen los grandes hallazgos y a qué edad se ganan los premios Nobel.

"El promedio está en la mediana edad, entre fines de los 30 años y principios de los 40".

Básicamente, esto quiere decir que se me pasó la edad para ser un genio.

¿Por qué ocurre esto? ¿Acaso existe algo biológico que hace que los hallazgos sean más difíciles después de los 30 años?

Caroline di Bernardi Luft, neurocientífica de la Universidad de Goldsmiths en Londres, ha estado realizando experimentos sobre esto.

"Se ha demostrado que con la edad las respuestas a los estímulos son más lentas, pero esto no significa que tu cerebro se vuelva más lento", dice.

Ingenuidad

Si no hay nada biológico, ¿qué es lo que tienen las mentes jóvenes que logran hallazgos brillantes?

Se lo pregunté a algunos de los grandes innovadores científicos.

Sophie Wilson diseñó las instrucciones de uno de los primeros microprocesadores, el ARM, un avance que hizo posible los procesadores más avanzados que se usan en los teléfonos inteligentes del siglo 21, es decir la tecnología que usamos todos hoy en día.

Y lo hizo a la increíble edad de 26 años.

"Éramos un equipo de ingeniería que no sabíamos lo difícil que era hacer las cosas", cuenta la científica computacional.

"Veíamos la tortura y dolor que sufrían otros tratando de producir microprocesadores, pero nosotros teníamos una firme creencia en nosotros mismos y una total ignorancia de las causas del fracaso".

Roald Hoffman es profesor de la Universidad de Cornell, en EE.UU. También ha publicado obras de teatro y poesía.

Y en 1981 ganó el Premio Nobel de Química por crear una serie de reglas para elucidar los mecanismos de reacción de los productos químicos, un trabajo que comenzó a los 27 años.

"Yo no veía ninguna barrera. No conocía el pasado. Sólo lo hice, y funcionó", dice.

Sophie y Roald muestran que hay algo psicológico que ayudó a sus descubrimientossiendo tan jóvenes: una confianza abrumadora –y algo ingenua– en sí mismos.

Pero, ¿acaso todos los años de experiencia no cuentan para nada en la ciencia?

Autoridad

Como asegura Simon Schaffer, no siempre ha existido esta opinión reverencial de la juventud.

"Durante muchos siglos, la autoridad aumentaba con la edad", dice.

"Si tomamos el ejemplo de Copérnico vemos que sus grandes hallazgos en astronomía, como el argumento de que la Tierra orbita el Sol, todas esas ideas surgieron en su mediana edad. Las publicó hasta que ya era muy mayor".

"Este fue un hombre de edad, que se dedicó a pensar larga y profundamente, mantuvo sus opiniones privadas y las publicó cuando estaba al borde de la muerte", explica Schaffer.

Harry Kroto ganó el Premio Nobel de Química en 1996 por su participación en el descubrimiento de una nueva molécula de carbono, el fulereno.

Le pregunté si creía que la edad había jugado un papel importante en su descubrimiento.

"Los seres más imaginativos son los niños. Pero la imaginación se desvanece rápidamente con la edad. Para desarrollar un trabajo necesitas experiencia, pero también imaginación."

"Así que lo que esperas es que una aumente mientras la otra disminuye".

"El trabajo original que comencé a los 30 años fue algo que yo había pensado cuando tenía 24 años. A los 34 pude hacerlo. Todo eso tomó tiempo".

O sea que Harry tuvo grandes ideas cuando era un joven científico, pero le tomó años de experimentos y experiencia para poder probar esas ideas.

Sophie Wilson también cree que su trabajo se ha vuelto mejor con el paso de los años.

"Sigo diseñando microprocesadores, y los microprocesadores que diseño son mucho más complejos y los considero mis obras maestras porque son producto de una vida de trabajo".

Roald Hoffman dice: "Hay cosas que tenía cuando era joven que ya no tengo ahora. En mis cuadernos de la universidad he encontrado problemas que hoy no podría solucionar pero que siendo estudiante solucioné".

"Lo que hoy he ganado es intuición. Hoy tengo mejores intuiciones científicas que cuando era joven. Eso es la ventaja que tengo sobre lo que yo era siendo joven".

Entonces, ¿todavía tengo esperanzas de llevar a cabo el gran descubrimiento científico a mis 50 y tantos años?

Roald Hoffman cree que nunca se es demasiado viejo para ser un genio, pero tal como me dijo, quienes llegan a hacer un gran hallazgo científico son aquéllos que están "incrustados" totalmente en su trabajo, y lo hacen por voluntad propia.

Yo, desafortunadamente, dedico demasiado tiempo a "hablar" sobre la ciencia, en lugar de trabajar sobre ella.

Experiencia

Pero además del compromiso total, estoy seguro de que existe otro requisito necesario para ser un genio.

¿Podría ser la combinación de tener suficiente experiencia para abordar problemas y a la vez suficiente ingenuidad para no aceptar las cosas como un hecho?

"La idea esencial es entrenarte en una ciencia que estés dispuesto a destruir", asegura Simon Schaffer.

"Si realmente entiendes una ciencia sabes cuáles son sus puntos débiles. Pero, por otra parte, es poco probable que logres destruir una ciencia si no tienes nada qué arriesgar".

"Así que debe existir un equilibrio: si tienes mucha experiencia, estás demasiado involucrado. Si tienes muy poca experiencia, no sabes dónde atacar", explica.

Equilibrio es la palabra clave: hay un punto mágico que alcanzan los científicos en el que adquieren esa combinación de conocimiento e ingenuidad que les permite esas soluciones creativas que todos llamamos "descubrimientos".

Y ¿cuándo se llega a ese punto mágico?

Hoy, que parece que casi todo ha sido descubierto en el mundo, necesitamos aprender mucho más que hace 100 años y por eso los descubrimientos se llevan a cabo cada vez más tarde en la vida.

En resumen, son muchos los factores que contribuyen a nuestra capacidad de hacer descubrimientos científicos: intuición, experiencia, tiempo y la habilidad para no restringirnos por los temores que nosotros mismos creamos.

Pero además, se necesita mucha libertad para poder explorar lo que realmente nos interesa. Tal como lo expresa Roald Hoffrman: "La creatividad necesita libertad mental, libertad ambiental y libertad espiritual".

Y eso sólo se logra con apoyo externo.

Entonces, volviendo a mi pregunta original ¿soy demasiado viejo para ser un genio?

Quizás. Pero la estadística asegura que siempre hay valores atípicos. Si dejo de escribir documentales quizás pueda encontrar el asunto adecuado que me lleve a descubrir algo nuevo.

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