Si te mostraran varios planetas y te pidieran identificar a Saturno, probablemente lo lograrías de inmediato gracias a sus distintivos anillos, los más grandes y brillantes de nuestro sistema solar.

Los anillos de Saturno están a más de 280 mil kilómetros del planeta, un espacio lo suficientemente ancho como para que quepan 6 tierras seguidas. Pero Saturno no se verá así por siempre, pues sus anillos están despareciendo.

Según explica Business Insider, los anillos de Saturno están desapareciendo muchísimo más rápido de lo que los científicos esperaban, de hecho, en este mismo momento más de 10.000 kilos de "lluvia de anillos" caen sobre el planeta por segundo.

La lluvia es en realidad restos de la desintegración de los anillos, formados principalmente por trozos de hielo y roca que son constantemente bombardeados por los rayos ultravioleta del sol y por pequeños meteoritos.

Cuando ocurren estas colisiones, las partículas de hielo se vaporizan, creando moléculas de agua cargadas eléctricamente que interactúan con el campo magnético de Saturno y luego se precipitan hacia el planeta, donde se queman en la atmósfera.

En 1980 la misión Voyager de la NASA captó por primera vez la lluvia de anillos y calculó que estos seguirían presentes por 300 millones de años. Sin embargo en 2017 la sonda Cassini consiguió una mejor vista de los anillos poco antes de precipitarse hacia su muerte en Saturno.

Gracias a estas observaciones más precisas, los científicos calcularon que a los anillos de Saturno les quedan 100 millones de años de vida.

Es difícil imaginar a Saturno desnudo, pero por mucho tiempo esa fue su realidad. Los estudios sugieren que el planeta se formó hace 4.5 mil millones de años, y que los anillos tienen entre 100 y 200 millones de años, lo que los hace más jóvenes que algunos dinosaurios.

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