En el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array, o más conocido como el observatorio ALMA, ubicado en el desierto chileno, los científicos dieron con un sorprendente hallazgo.

Y es que un equipo de astrónomos obtuvo la primera imagen resuelta de nubes de gas perturbadas en una galaxia situada a 11.000 millones de años luz de nosotros. Un proceso complejo, el cual se descubre que la perturbación es causada por unos jóvenes e intensos chorros emanados de un agujero negro supermasivo presente en el centro de la galaxia.

A simple vista, o lectura, no se dimensiona realmente el gran avance significa, pero en sencillo, este hallazgo ayudará a entender mejor el misterio del proceso evolutivo de las galaxias en el Universo primitivo. Un trabajo sorprendente.

Desde el observatorio informan que "un equipo de astrónomos observó un interesante objeto conocido como MG J0414+0534 con ALMA. Un rasgo característico de MG J0414+0534 es que la trayectoria de la luz que recibimos de este objeto desde la Tierra se ve considerablemente distorsionada por la gravedad de otra galaxia situada entre MG J0414+0534 y nosotros y que, a la manera de un lente, provoca una amplificación de la luz".

Así, Takeo Minezaki, profesor asociado de la Universidad de Tokio, explica que “esta distorsión funciona como un ‘telescopio natural’ que nos permite obtener imágenes detalladas de objetos distantes”.

“Al combinar las observaciones de alta resolución realizadas con ALMA y el efecto de este telescopio cósmico, logramos obtener una vista excepcionalmente nítida, es decir, unas 9.000 veces mejor que la vista humana”, agrega Kouichiro Nakanishi, profesor asociado del Observatorio Astronómico Nacional de Japón/SOKENDAI.

Además, el especialista agrega que “con esta resolución extremadamente alta, pudimos detallar la distribución y el movimiento de las nubes de gas alrededor de los chorros emanados del agujero negro supermasivo”.

Gracias a esta gran capacidad de resolución, el equipo descubrió que las nubes de gas que rodean los chorros sufren violentos movimientos de hasta 600 km/s, lo cual es una clara señal del impacto que reciben. Además, el tamaño de las nubes de gas impactadas y de los chorros es muy inferior al tamaño que suelen tener las galaxias de esa edad.

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