La realidad del cambio climático ha obligado a los cientificos del mundo a buscar soluciones.

¿Podría ser una de ellas la de cultivar el poder del sol donde más brilla?

Tres expertos debaten la radical propuesta de instalar paneles solares en el desierto del Sahara, en el norte de África.

"Una buena tecnología con potenciales complicaciones políticas"

Tony Patt es profesor de política climática en el Instituto Federal Suizo de Tecnología, en Zúrich. Lidera la investigación para el Consejo Europeo de Investigación sobre si el sol al sur del Sahara podría proporcionar la energía de Europa.

"La tecnología es buena. Ha madurado mucho en los últimos años en términos de almacenamiento térmico. Eso permite tomar el calor que se captura del sol y almacenarlo hasta por un día, por ejemplo, para producir energía más tarde. Lo que significa que puedes generar energía continuamente.

Y el desierto del Sahara es tan grande que, aunque esté nublado, el mal tiempo está muy localizado, por lo que el almacenamiento térmico es una fuente de energía absolutamente fiable.

No es difícil de transportar, siempre y cuando se consiga la aprobación de todas las jurisdicciones que atraviese el sistema de transporte.

Y no se pierde mucha energía si se transporta a través de un cable eléctrico. En unos 1.500 kilómetros, se pierde el 2% de lo que se transporta.

El mayor peligro potencial es que es políticamente complicado. No se puede desarrollar energía solar en el Sahara a menos que se haga con gran participación estatal.

La electricidad solar es todavía un poco más cara que la electricidad proveniente de combustibles fósiles. Aunque se está volviendo competitiva, no los es del todo todavía.

Las posibilidades de que los gobiernos europeos apoyen una energía más cara son menores si los puestos de trabajo van a parar a gente de otros países".

"África debe obtener beneficios"

Danie Egbe es analista del Banco Mundial, químico, académico y fundador de ANSOLE, una de las energías renovables en África. Es coautor de un libro sobre energía renovable en África subsahariana.

"África tiene un problema agudo de energía. Sólo alrededor del 30% de los africanos subsaharianos tienen acceso a la electricidad. El crecimiento económico en África es actualmente de alrededor del 5,5%, pero se ve obstaculizado por la falta de energía.

Las presentaciones sobre proyectos energéticos que se han hecho en el pasado tienen flechas señalando cómo se canaliza la energía hacia el norte. Pero no flechas que señalen hacia abajo a África subsahariana.

Como africano, conocedor de la historia de explotación del continente -África sigue siendo pobre debido al pasado colonial y la época de la esclavitud-, nadie puede simplemente venir y hacer las cosas como si aún estuviéramos en el pasado.

Las cosas han cambiado. Los africanos están seguros de sí mismos ahora, quieren participar en su desarrollo y quieren beneficiarse de parte de sus recursos.

La Red Africana de Energía Solar está ahí para vigilar que el interés africano sea tomado en consideración.

Yo no estoy en contra de un proyecto solar grande. Puede existir pero sólo en ciertos lugares. Si quiero suministrar electricidad a zonas muy remotas, un enfoque fuera de la red eléctrica es mejor, donde la gente tiene su panel solar propio o un grupo de vecinos pueden compartir uno y controlar la producción.

Si se cumplen esas condiciones, ¿por qué no? La energía solar es para todo el mundo. Pero no se trata de venir y decir 'Bueno, Joe tiene algo, tomarlo y dejarlo solo'.

No, yo tengo que ver 'Joe tiene algo, tal vez puede compartirlo conmigo y nos podemos beneficiar juntos de ello".

"La tecnología por sí sola no suele ser la respuesta"

Helen Anne Curry es profesora del Departamento de Historia y Filosofía de la Ciencia en la Universidad de Cambridge.

"Estoy interesada en explotar el persistente optimismo que rodea a las nuevas tecnologías, incluso después de varios fracasos.

La solución tecnológica es atractiva: es emocionante pensar que podemos resolver problemas sin tener que cambiar fundamentalmente la forma en la que vivimos, la forma de llegar a trabajar todos los días o el número de vuelos baratos que tomamos.

Pero no se puede simplemente tomar un punto del sistema y pensar que está resuelto, hay mucho más.

Pensemos en el trabajo que se hizo para resolver la contaminación del aire en la mitad del siglo XX, que se basó en construir altísimas chimeneas.

Pero las chimeneas no eliminan la contaminación del aire. Simplemente la tiran para arriba mucho más alto en la atmósfera, por lo que, de hecho, circula más.

Uno de los problemas posteriores de la construcción de estas chimeneas fue que crearon lluvia ácida en lugares donde no había industria concentrada.

Podemos utilizar nuestro conocimiento para llevar a otros pueblos del mundo la calidad de vida que el norte ha disfrutado durante mucho más tiempo.

Sin embargo, si miramos hacia atrás 60 años de trabajo de políticas e intervención, hay un montón de aspectos en los que hemos fallado. No hemos sido capaces de lograr el progreso social, científico y tecnológico que nos imaginamos.

Creo que la única razón para colocar paneles solares en el Sahara sería comomedida provisional, con el objetivo a largo plazo de reducir el consumo de energía y de cambiar nuestro estilo de vida para ser más sostenible, de manera que generaciones del futuro no tengan que lidiar con tantos problemas como los que vamos a dejar".

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