"Steve me advirtió que era un asunto de alto secreto y que despediría a quien dijera una sola palabra al respecto. Yo estaba sudando la gota gorda".

Tony Fadell sopesaba cómo le iba a explicar a Steve Jobs que había perdido el prototipo del que se convertiría en el producto tecnológico más exitoso de todos los tiempos, el iPhone de Apple, que este lunes celebra el décimo aniversario de su lanzamiento.

Acababa de bajarse de un avión, comprobó sus bolsillos... Y nada.

"Pensé en cada posible escenario de lo que habría podido ocurrir", me dice Fadell. Y ninguno de ellos tenía un final feliz.

Después de dos horas llegó el alivio, gracias a un grupo de rescate que ni siquiera sabía qué estaba buscando.

"¡Se me cayó del bolsillo y se había quedado incrustado entre dos asientos!".

En apenas unos meses, el mundo conocería todos los detalles sobre ese pequeño aparato. Pero, hasta entonces, Fadell no lo soltaría de sus manos.

Un teléfono inspirado en los años 60

A veces, se refieren a Tony Fadell como "el padre del iPod".

Abandonó Apple en 2010 y fundó Nest, la compañía de dispositivos inteligentes para el hogar que ahora pertenece a la empresa matriz de Google, Alphabet. El año pasado, también dejó esa empresa.

En opinión de Fadell, este lunes se cumplen, en realidad 12 años y medio del lanzamiento del primer iPhone.

Fue entonces cuando comenzó a trabajar en la idea, nacida de la aceptación de que el iPod, que estaba generando una fortuna a Apple, era un dispositivo que podía desarrollarse mucho más.

En ese momento, el iPod ya tenía capacidades de video e incluso juegos.

"Todos veíamos que las redes de datos estaban llegando y que debíamos considerarlas una plataforma de uso general", le cuenta a la BBC.

Nació así el ingrediente mágico que haría que el iPhone rompiera los límites, sostiene Fadell. Mientras competidores como Microsoft trataban de reducir la PC en un teléfono, Apple buscaba la manera de convertir el iPod en algo más sofisticado.

Uno de los primeros conceptos de diseño usó la rueda táctil del iPod como su método de entrada, aunque pronto fue descartado.

"Lo estábamos convirtiendo en un teléfono rotativo como los de los años 60", recordó el ingeniero. "Pero vimos que no funcionaba y que era demasiado complicado de usar".

Pero en otra parte de Apple, habían comenzado a desarrollar una computadora Macintosh de pantalla táctil.

"Habían estado trabajando en ello en secreto. Era del tamaño de una mesa de ping pong. Steve me la mostró y me dijo: 'Quiero que tomes esto y lo coloques en un iPod'".

Fadell le advirtió a Jobs que hacer un dispositivo de pantalla táctil como el que imaginaba requeriría tiempo, dinero y una nueva infraestructura delicada. Y se lanzaron a hacerla.

"Necesitábamos miles de personas trabajando en ello al mismo tiempo para el lanzamiento. Por supuesto, lo logramos, pero no fue fácil".

El misterio del robo de Malmö

Apple empleó muchos de sus mejores cerebros en el proyecto, pero hasta ese momento nunca había fabricado un teléfono propio.

Fadell organizó una gira mundial para conocer a expertos y visitar laboratorios de investigación de especialistas en telecomunicación.

Comenzó con un fabricante en Malmö, Suecia, en un viaje en el que les robaron todas sus bolsas, anotaciones y equipo mientras cenaba en un restaurante.

"Sabían que estábamos fabricando un teléfono", dice Fadell.

"Le preguntamos a nuestro anfitrión dónde podíamos cenar y pasamos allí unos 20 ó 30 minutos porque estábamos cansados", recuerda.

"Cuando regresamos al auto, no quedaba nada. Cada una de las bolsas había desaparecido. Era espionaje corporativo".

El equipo regresó a casa sin muchas de sus pertenencias, pero con la cabeza llena de ideas.

Mientras tanto, se iniciaba un acalorado debate.

El adiós al teclado

Era el siguiente: ¿Debía el iPhone tener un teclado o no?

"La pelea duró unos cuatro meses. Fue una situación muy desagradable", explica Fadell.

Jobs, quien tenía todas sus esperanzas puestas en la pantalla táctil, se enojó tanto con quienes no compartían sus ideas que impuso una contundente política.

"Hasta que no estés de acuerdo con nosotros, no puedes volver a entrar en este cuarto", recuerda Fadell que dijo Jobs a quienes estaban a favor del teclado. "Si no quieres ser parte del equipo, no estés en él".

Pronto cesaron las discrepancias.

"Una persona fue expulsada de la habitación y todo el mundo comprendió el mensaje y entró en vereda".

Pero, aunque el debate terminó, no se fue de la memoria del equipo. Y muchos todavía creen que fue una decisión equivocada por parte de Apple no crear un teléfono con teclado al estilo Blackberry.

"Presentamos todos los riesgos de usar solo una pantalla táctil. Tuvimos que trabajar sobre cada uno de ellos".

La estrategia secreta del Apple Pencil

Desde el principio, Jobs fue claro: el iPhone no requería de un lápiz porque el dedo era todo lo que uno necesitaba.

Pero Fadell le dijo al equipo que trabajaba en el desarrollo de la pantalla multitáctil -posiblemente, el mayor avance del iPhone- que se asegurara de que fuera compatible con un lápiz óptico.

"Sabíamos que llegaría un día en que necesitaríamos un lápiz", recuerda Fadell.

"Lo hicimos a espaldas de Steve. Si se hubiera dado cuenta me habría arrancado la cabeza".

Hacer las cosas en secreto era una estrategia habitual de ingenieros y diseñadores testarudos que opinaban que lo que Jobs no sabía no podría molestarle, y que si demostraban que tenían razón, obtendrían reconocimiento.

"Fue lo que ocurrió con el iPod para la PC", dijo Fadell. "Steve no quería tener nada que ver con ello, pero cuando el crecimiento del iPod se estancó, dijimos: 'Por cierto, hemos estado trabajando en esto'".

Jobs pudo haber cedido en hacer productos Apple que funcionaran en Windows, pero se llevó la aversión al lápiz óptico a la tumba.

Sin embargo, su sucesor, Tim Cook, presentó Apple Pencil en 2015.

La risa de Steve Ballmer

Y así fue hasta el 9 de enero de 2007.

Hordas de fans y medios de comunicación se trasladaron al Moscone Center de San Francisco para ver qué era "esa cosa más" que Jobs traía al final de su discurso de apertura del evento Macworld de ese año.

El dispositivo en el escenario estaba "a medias", recordó Fadell. Pero pronto le bautizarían como "el teléfono de Jesús".

La prensa se burló de cómo se había presentado el iPhone.

Steve Ballmer, en aquel momento director ejecutivo de Microsoft, se rió del dispositivo y lo definió como "un aparato no muy bueno para enviar emails" que no lograría llamar la atención de los compradores.

"Todos nos reímos de él", dijo Fadell.

Desde ese día, se han vendido más de mil millones de iPhones, convirtiendo a Apple en la compañía más valiosa del mundo.

"Cuando crees un nuevo producto -y aprendí esto con Steve [Jobs]- si se ríen de ti, sigue adelante, 'Diste en el clavo'".

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