El calentamiento global es una realidad y tanto empresas como gobiernos alrededor del mundo, han comenzado a adoptar medidas para no seguir deteriorando nuestro planeta. Una de estas políticas es incentivar el uso de transportes eléctricos y un ejemplo de esto es que los nuevos buses de Red son eléctricos. En marzo de este año, el presidente Sebastián Piñera señaló que nuestro país avanza hacia la electromovilidad. "Chile es el país con más buses eléctricos circulando en su territorio", señaló el mandatario en aquella oportunidad.

Es que los vehículos eléctricos significan un avance en el cuidado del planeta, ya que emiten menos contaminación ambiental que sus símiles de combustión interna; además disminuyen contaminación acústica.

Sin embargo, esta última característica de los a vehículos eléctricos híbridos y puramente eléctricos (también llamados vehículos silenciosos), podría transformarse en una amenaza para algunas personas.

El hecho de que emitan un nivel de ruido evidentemente más reducido que vehículos con motor de combustión interna, ha eliminado una importante fuente de señal acústica que sirve de advertencia a los usuarios vulnerables de la vía: peatones con discapacidad visual y ciclistas, depositan su confianza en el hecho de poder percibir un peligro a través de la audición.

A partir del primer día del mes de julio del 2019 entró en vigor una nueva medida de la Unión Europea que obliga a los vehículos a seguir unos requisitos mínimos de emisión de sonido para que sean más fácilmente percibidos.

Esta ley afecta a todos los que se comercialicen a partir de julio de 2021. Los vehículos deberán emitir sonido identificable cuando se desplacen en una velocidad menor a los 20 kilómetros por hora, misma situación a cuando circulen marcha atrás. Según lo especifica la legislación de la UE, el sonido tendrá que ser similar al de un motor de combustión interna, cuyos decibeles estén en un rango entre los  56 y los 75.

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