Durante 11 años, Olivia Newton-John vivió afligida, pensando qué había sucedido con Patrick McDermontt, su novio por casi una década, quien en la noche del 30 de junio de 2005 salió a pescar en las costas de San Pedro, California, y no regresó más.

Fueron 11 años de lamento, de campañas de búsqueda multinacional, de dudas. Hasta que el año pasado, esa tristeza se convirtió en traición.

McDermontt nunca murió: fingió estarlo, presumiblemente para escapar de sus deudas.

Y su nueva vida estaba en la playa de Suyulita, en México, donde nadie sabía quién era.

El caso siempre generó dudas, porque no había pruebas ni testigos de nada. El camarógrafo de origen coreano, de entonces 48 años, dejó su auto estacionado en la Marina de San Pedro y se esfumó.

Nadie lo vio subir a ningún bote, aunque su billetera fue encontrada en el barco “Freedom” (Libertad), donde su nombre aparecía en el manifiesto.

La última persona que lo vio fue un comerciante que le vendió una bebida y un completo.

Desde un principio la policía estadounidense consideró la hipóstesis de que se hubiese arrancado. No hacía mucho se había declarado en bancarrota; debía unos 30 mil dólares y otros US$ 10 mil en manutención a su ex esposa, la actriz Yvette Nipar, quien tras la tragedia se volvió muy cercana a Newton-John.

En 2008 fue declarado legalmente muerto y su hijo con Nipar recibió 100 mil dólares del seguro.

Ese mismo año, la cantante se casó en secreto con John Easterling, en Perú.

Un año después, un investigador privado detrás del caso, Philip Klein, creó el sitio findpatrickmcdermott.com, y sus primeras sospechas no demoraron en surgir: una dirección IP mexicana se metía frecuentemente a esa web desde Suyulita, lo que le llamó la atención.

Ese dato motivó al programa de televisión Dateline, de la cadena NBC, a iniciar una búsqueda por su cuenta y a imponer la posibilidad de que McDermontt hubiese montado su desaparición.

Entre las particularidades del caso que mostró el programa fue que Newton-John no fue quien inició la búsqueda, sino que Nipar, quien 10 días después, extrañada de que no fuese a recoger a su hijo como estaba programado, llamó a la Marina de San Pedro.

Recién siete semanas más tarde, la actriz de “Grease” hizo su primera declaración al respecto. Con el tiempo, explicaría que estaban peleados durante el período en cuestión.

Pero no fue hasta abril del año pasado, cuando la revista australiana Woman’s Day informó que había confirmado la presencia de McDermontt en Sayulita, que el caso reflotó y los medios volaron hacia el lugar para confirmar su presencia ahí.

Entonces, se supo que tenía una novia alemana y que trabajaba para una familia adinerada relacionada con la industria de los yates.

Sin embargo, nadie lo ha visto.

Al enterarse de la aparición de McDermontt, en marzo de 2016, Chloe Lattanzi, hija de Olivia, aseguró que la cantante estaba “devastada” con la noticia. Sin embargo, en septiembre la británico-australiana se mostró cauta a la hora de resolver el misterio. En una reciente entrevista televisiva solo se limitó a decir: “Él se perdió en el mar y nadie sabe lo que pasó”.

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