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Historias curiosas de Mundiales: el defensa que pateó un tiro libre... del equipo rival

El protagonista fue un jugador de la selección de Zaire y la llamativa situación ocurrió en Alemania 1974.

El mundial de Alemania 1974 recibió, por primera vez en la historia, a una selección de Africa Subsahariana. 8 años antes que los "leones indomables" de Camerún sorprendieran al mundo en España 82, la selección de Zaire (actual República Democrática del Congo) llegaba con ilusiones a la cita europea, donde también participó Chile.

Encuadrada en el grupo 2, la tarea de los enronces campeones de Africa era muy difícil: enfrentarían al entonces campeón del mundo Brasil -que llegaba con grandes estrellas como Rivelino y Jairzinho- y a dos potencias europeas de la época como Escocia y Yugoslavia. 

Recién independizada de Bélgica, la nueva repúiblica gobernada por el dictador Mobutu Sese Seko, quería dejar la buena impresión que Marruecos había causado como representante de Africa, cuatro años antes. 

Y para ello Mobutu contrató precisamente al entrenador de esa selección marroquí: el yugoslavo Blagoje Vidinic. Más que pasar a una segunda ronda, lo cual se veía como algo casi imposible, la misión era hacer una participación decorosa. 

Y si bien perdió 2-0 con Escocia el primer partido, la selección africana mostró argumentos futbolísticos en su primer partido... sin embargo, la debacle llegaría en el segundo encuentro contra Yugoslavia precedido de una mediática pelea entre los dirigentes y los jugadores por los premios.

Un conflicto que se resolvió a poco de empezar el partido y que claramente desconcentró a los jugadores.... sólo habían pasado 18 minutos y Zaire ya perdía 3-0. 

Fue entonces cuando un representante del ministerio de Deportes de Zaire le ordenó al entrenador que cambiara al arquero Kazadi. Entró entonces a los 21 minutos el portero suplente Tubilandu Ndimbi, quien era el favorito del ministro, pero que era evidentemente más deficiente que Kazadi. 

Al minuto de haber entrado, Zaire recibió el cuarto gol... y, en el partido, fueron 5 más. Yugoslavia ganó 9-0 y la selección africana entraba a los libros de los récords al recibir, hasta ese momento, la peor goleada de la historia de los mundiales, sólo igualada por el 9-0 de Hungría a Corea del Sur en 1954.   

El último partido frente al campeón del mundo -que, además, necesitaba ganar por al menos 3 goles para clasificar- se preveía como una pesadilla para Zaire....

Y el dictador Mobutu no se quedó atrás después de la vergonzosa derrota 9-0 y advirtió a la selección que no podía ser goleada... incluso, amenazó a los jugadores que podrían no retornar al país si perdían por un marcador abultado. 

Con mucha aplicación defensiva, Zaire aguantó lo que pudo y el marcador decía, a falta de 12 minutos, que Brasil ganaba 2-0. Pero en el minuto 78, ocurrió un hecho curioso que graficó la triste historia de Zaire en el Mundial. 

Mientras Rivelino estaba a punto de golpear un tiro libre directo a pocos metros del área y antes de que el árbitro ordenara la ejecución del tiro, el defensa zaireño Mwepu Ilunga salió corriendo inexplicablemente desde la barrera y le pegó con fuerza a la pelota.

Los brasileños, el público, el árbitro y sus propios compañeros quedaron impactados. Y muchos quedaron con la sensación -que hasta hoy se comenta- de que el defensa ni siquiera conocía las reglas del fútbol, pese a estar en un mundial. 

Pero Mwepu Ilunga explicó años después que su acción no fue por desconocimiento del reglamento, sino para protestar por la insoportable presión que ejercía sobre ellos el régimen dictatorial de Mobutu.

"Lo hice a propósito. Esperaba ser expulsado como forma de protesta. Pero el árbitro solo me sacó amarilla", dijo Ilunga.

Un minuto después, Brasil convirtió su tercer gol, tras un increíble fallo del arquero Kazadi. 

Zaire perdió 3-0, ocupó el último lugar en el mundial de 1974 y en el recuerdo de todos quedó el tiro libre de Ilunga. 

El dictador Mobutu no quiso saber nada del fútbol, retiró todos los fondos que promocionaban a este deporte y concentró su inversión para albergar en Zaire la "pelea del siglo" entre Mohamed Alí y George Foreman en octubre de ese año. 

Zaire se transformó en República Democrática del Congo en 1997 y cambió hasta su bandera, Ilunga murió en 2015 a los 66 años marcado por esa jugada y muchos de los jugadores de ese equipo terminaron olvidados y en la pobreza. El país, sumido en una constante inestabilidad, nunca más ha vuelto a ver a su selección jugar un mundial. 

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