Ley de Protección de Datos abre nuevo frente de presión para empresas chilenas y acelera demanda por talento legal flexible
Ley de Protección de Datos
La implementación de la nueva Ley de Protección de Datos Personales comienza a mover las prioridades de las áreas legales y de compliance en Chile. A menos de seis meses de su entrada en vigencia, las empresas deben revisar contratos, políticas internas, bases de datos, procesos, protocolos de seguridad y mecanismos de respuesta frente a titulares de datos, además de hacer levantamientos como el Registro de Actividades de Tratamiento (RAT).
Para muchas organizaciones, esto no solo implica cumplir una nueva regulación, también supone ordenar cómo recopilan, usan, almacenan y protegen la información de clientes, trabajadores y proveedores, además de absorber una carga de trabajo puntual, técnica y transversal, difícil de enfrentar solo con la dotación existente.
Un análisis de Elevate —un prestador de servicios legales alternativos global— advierte que las áreas legales internas necesitan responder a incrementos de trabajo por entornos regulatorios más complejos, acceder con rapidez a especialistas y evitar que la carga recaiga permanentemente sobre sus equipos internos.
¿Cómo se adaptarán las empresas a las nuevas exigencias regulatorias de la Ley de Protección de Datos?
Según Andrés Jara, abogado y fundador de Alster, firma de servicios legales, lo que viene no es solo una actualización documental, sino que "las compañías tienen que traducir obligaciones legales en procesos internos concretos combinando tecnología, recursos humanos y áreas comerciales. Eso genera un aumento de trabajo relevante donde muchas veces no basta tener sólo un asesor externo”, explica.
En ese contexto, el talento legal flexible aparece como una alternativa para reforzar capacidades sin convertir una necesidad temporal en estructura permanente. El modelo considera abogados senior, especialistas regulatorios o perfiles de compliance que se integran por un período definido, con objetivos específicos y trabajo directo junto a los equipos internos.
¿Cuándo es necesario el talento legal flexible?
En un entorno regulatorio más exigente, la posibilidad de ajustar capacidades según la carga de trabajo y el nivel de especialización requerido cobra mayor relevancia.
Un litigio crítico, una operación compleja o una decisión altamente estratégica pueden necesitar asesoría externa especializada, pero otras necesidades, como levantar matrices de cumplimiento, revisar flujos de datos o preparar políticas internas, pueden abordarse con talento flexible integrado al equipo durante algunas semanas o meses.
Para las empresas medianas y compañías con alto volumen de datos de clientes, trabajadores o proveedores, el desafío puede ser aún mayor. Muchas no cuentan con grandes gerencias legales, lo que representa un riesgo no solo por la multa de hasta 20 mil UTM que establece la ley, sino también respecto a la exposición reputacional y la pérdida de confianza frente a clientes, usuarios o socios comerciales.



