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Karamanos y su relato sobre Boric, el “gabinete Irina Karamanos” y su respuesta a las feministas

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Por T13
Antes de que termine la División Sociocultural de La Moneda, el 31 de diciembre, la revista argentina Anfibia compartió con ella 4 días de trabajo y le realizó dos entrevistas. El artículo intercala frases de la antropóloga, de las autoras del artículo y opiniones de otras personas.

La revista dice que a Karamanos le gusta perderse por el centro de Santiago, que en el trayecto va acompañada de un escoleta y que nadie la saluda, que solo la miran. Que en su oficina de La Moneda tiene una mesa de centros con libros de Emmanuel Levinás, el filósofo y escritor lituano de origen judío que estuvo confinado en un campo de concentración alemán. También de Las Tesis y de Rebeca Solnit, una escritora estadounidense que ha trabajado en campañas en favor del medioambiente, los DDHH y el feminismo, además de uno de William Faulkner escrito en griego. En parte del relato se la describe como una lectora voraz de Twitter.

A continuación algunas definiciones que marcó Karamanos.

  • Relación con Boric: “No hemos terminado y no vamos a terminar”, dice. En medio de una de las actividades llama al Presidente. “Hola mi amor, ¿cómo estás? … yendo a una actividad… Sí, te amo… te amo… Me comí un churrasco y te amo, jajajá -repite-. Oye… te agendaron mal el recital o me confundí yo, no sé.”, relata Anfibia.
  • La primera dama y el lastre: “Las formas son muy importantes, además del contenido. Las formas también estructuran. O cambiamos la forma para que la política nueva se pueda hacer o dejamos todo como está. La parte de primera dama es algo que le pesaba al instrumento para ser más democrático, es un lastre para lo que el gobierno vino a hacer. El instrumento está para el pueblo. Si funciona pesado y alguien no sabe qué pasa ahí o cómo se toman las decisiones, está mal, hay que cambiarlo”.
  • Críticas por redes sociales. “Me impresionan con qué adjetivos se busca ofender, lo sexualizados que están esos mensajes, la homofobia, la violencia, qué significa que me describan como hombre, que pongan en duda que soy su pareja. Me afecta porque queda claro que ese tipo de discriminación y odio está presente y se despliega así. En un plano más subjetivo afecta porque es tu nombre y tu cuerpo puestos a disposición del proceso de cambio. Por dentro estás tú. Pero es más importante analizar las dinámicas masivas, cómo inciden, cómo se normalizan ciertos tipos de ataque, ciertas violencias que deshumanizan”.
  • Problemas heredados: “Había ahí un conjunto de fundaciones, trabajo, proyectos, trabajadores implicados. Que lo presidiera alguien por el solo hecho de ser la pareja del Presidente no era el único problema de esos lugares: tenían dificultades salariales, de objetivos, de rendición de cuentas, de idoneidad. Había desconexión con la política pública, que es responsabilidad de los Ministerios. Y no asumir no habría sido transformador. Lo asumí como una servidora pública, como una militancia, lo decidimos colectivamente. No asumir, quizás, hubiese sido menos incómodo, pero qué es la vida sin incomodidad, ¿no?”.
  • Gabinete Irina Karamanos. La revista aborda la controvertida resolución de marzo que cambiaba el nombre “Gabinete de la Primera Dama” por “Gabinete Irina Karamanos”, lo que el gobierno atribuyó entonces a un error administrativo. En el artículo no aparecen frases textuales de Karamanos, pero sí una breve descripción de lo que -según aparece- piensa al respecto. “Meses después, Irina elude la autocrítica y apunta a otro lado. A su juicio, la polémica sirvió para entender lo ilegítimo del cargo”.
  • Más cambios en División Sociocultural. “Estoy evaluando más pasos que refuerzan el desanclaje institucional de la primera dama. Esta figura tiene una parte muy cultural. Puedo conversar, visibilizar, pero no puedo cambiarlo y ya. Teniéndole respeto a la historia y a las personas yo no puedo asegurar que le coloque un candado a esto.”
  • Proyecto de primeras damas desde Leonor Oyarzún en adelante. “En estos días también piensa en un proyecto que recoja las experiencias de las primeras damas de la Democracia: Desde Leonor Oyarzún pasando por Adriana Delpiano (una de las primeras en no ser pareja o familiar del presidente), hasta ella. Remarcará la paradójica invisibilidad a la que la historia y la propia vida del Palacio de La Moneda las ha condenado”, relata Anfibia.
  • Respuesta a feministas por acuerdo constitucional. “Tenemos que pensar juntas cómo relacionarnos con el poder, o quién debería tener el poder. Tenemos que revisar el concepto de experto”.
  • Críticas desde el feminismo. El que asumiera el cargo de primera dama disgustó en grupos feministas al comenzar el gobierno. Al igual que en el caso “Gabinete Karamanos”, la respuesta de ella en la revista no aparece textual, sino un relato de lo que piensa al respecto. “Karamanos entiende las oposiciones feministas. Afirma que son inevitables y dice saber que optó por ocupar un espacio no autorizado por el movimiento -sin dejar de advertir que las posturas esencialistas también deben ser revisadas porque “la esencialización de todo al final impide la transformación”.