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Cómo Llaitul ejerce su liderazgo político y militar sin contrapesos en la CAM

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El vocero de la CAM junto a Orfelina Alcamán en la presentación del libro con los fundamentos del grupo radical, el 10 de junio en Peñalolén. Imagen: Captura de video de la página de Facebook del libro Chem ka Rakiduam.
Por Ex-Ante
El vocero de la CAM —detenido este miércoles en Cañete y trasladado en helicóptero—, en el marco de una investigación por infracción a la Ley de Seguridad del Estado, cofundó en 1997 el grupo radical más antiguo del sur. En principio compartió protagonismo con otros dirigentes, pero en los últimos 15 años ha ejercido un liderazgo sin contrapesos. Divide a la CAM entre la dirigencia política, el área encargada de la administración de predios tomados y sus brazos armados. Estos están compuestos por combatientes que denominan “weichafe”. Llaitul fomenta que mantengan un buen estado físico, pelo corto y eviten fumar. Ha dicho que para su entrenamiento reivindica una disciplina marcial mapuche que rescata los movimientos de los animales. Antes de cada operativo, rezan.

Los inicios. “No hay, pues, un momento preciso en que aparece la Coordinadora Arauco Malleco, CAM”, dijo Héctor Llaitul, 54, en el libro “Weichan: Conversación con un weychafe en la prisión política”, publicado en 2012 por Jorge Arrate.

  • En éste aseguró que la quema de 3 camiones realizada en diciembre de 1997 en Lumaco, con que debutaron los atentados asociados a demandas de grupos radicales mapuches, comenzó con una toma. “Se trataba de una recuperación de tierras del fundo Pidenco, por parte de 2 comunidades y fuimos a solidarizar, a apoyar. En un momento, luego de una refriega con operarios de la forestal Bosques Arauco, nos retiramos al predio de una machi que nos respaldaba, para refrescarnos unos momentos. Les habíamos arrebatado unas radios de comunicación a las forestales”, dijo. Con éstas, aseguró, escucharon una conversación con Carabineros. “Oiga, mi cabo, ¿se han visto más indios de mierda por ahí?”. “Negativo”. “Mi cabo, si vemos a un indio c…, lo vamos a atropellar, le vamos a pasar por encima con el camión”.
  • Según relató Llaitul, “ese diálogo nos enervó a todos (…). Se levantó un peñi (hermano) que parecía estar dormitando y dijo con voz fuerte: ‘el que tenga pantalones y se sienta mapuche, que me siga’. Los mapuches partieron y en el camino decidieron que si encontraban un camión, lo quemarían (…). Con rocas grandes detuvieron los camiones y los atacaron con hacha y podas; los forestales arrancaron; alguien sacó un encendedor y entre todos echaron la chamiza adentro de los camiones y la encendieron”.

Liderazgos compartidos. Héctor Llaitul ha relatado que siendo estudiante de trabajo social en la Universidad de Concepción se sumó al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Luego pasó al FPMR y desde allí saltó a buscar lo que denomina “liberación nacional mapuche”.

  • “En la lucha que hemos desarrollado con la CAM, no he aplicado nada específico que haya aprendido en el Frente Patriótico (Manuel Rodríguez), no porque éste no fuera una buena escuela. Lo que hice, desde la realidad mapuche, fue recoger formas ancestrales de lucha y me subordiné a esa experiencia”, dijo en el libro Weichan.
  • La idea inicial de la CAM era ser una entidad que coordinara distintas comunidades. En sus primeros años compartió el liderazgo de la organización con José Huenchunao y Víctor Ancalaf, quien fue vocero de la CAM. En 2001, Ancalaf dejó oficialmente la Coordinadora, marcando un quiebre en una organización que hasta esa fecha aparecía cohesionada. Algunos hablaron de decisión voluntaria y otros de expulsión. El escritor mapuche Fernando Pairican sostuvo que Ancalaf “sale de la CAM cuando comienza el proceso de negociación de tierras. Los loncos le solicitaron negociar para la recuperación de estos fundos y eso lo lleva a representar esa visión a la coordinadora. (Pero) la CAM estaba desarrollando sus preceptos sobre liberación nacional, y eso genera una especie de quiebre”.
  • En marzo de 2007 fue detenido Huenchunao, tras permanecer prófugo casi 3 años. Había sido condenado en ausencia por un atentado incendiario en el fundo Poluco-Pidenco en 2001. Eso despejó el camino para el protagonismo de Llaitul.

Huelga de hambre. La huelga de hambre realizada en 2010 por 35 comuneros ejemplificó el liderazgo sin contrapesos que Llaitul ha ejercido en la CAM los últimos 15 años. Llaitul había sido detenido por una serie de delitos, incluido el atentado realizado en octubre de 2008 al fiscal Manuel Elgueta en Puerto Choque.

  • La pérdida de hasta 20 kilos de los presos preocupó a la Moneda. El ex presidente Sebastián Piñera envió al entonces ministro de Salud, Jaime Mañalich, a negociar. Mañalich habló, en principio con escepticismo, con Llaitul. Luego entendió el ascendiente que tenía con el resto de los presos. “Bastó una palabra de él, transmitida por mí a un tercero a través del teléfono, para que este problema terminara”, dijo Mañalich a Ex-Ante en julio.
  • Llaitul sería condenado por un robo con intimidación realizado en 2008 y por el atentado al fiscal Elgueta. Fue absuelto de los delitos de asociación ilícita terrorista y asociación ilícita para el robo de madera.
  • Su detención en el marco de la Operación Huracán, donde carabineros presentación pruebas falsas para vincularlo con una supuesta asociación ilícita terrorista, sólo confirmó su ascendiente en el grupo.

Disciplina militar. Uno de los sellos de la CAM de Llaitul es la disciplina militar que impone a sus brazos armados, que denominan Órganos de Resistencia Territorial (ORT). “Yo sé que para algunos es contradictorio ser de izquierda, o revolucionario y al mismo tiempo gustar de la disciplina militar. A mí, en cambio, me gusta la disciplina militar y la practico”, dijo en Weichan.

  • “Además hago mucho deporte, cultivo el desarrollo físico. ¿Me pregunta si hice el servicio militar? Imagínese mi frustración: ¡No me dejaron porque soy miope! Me explico más: en Chile lo militar pareciera ser patrimonio de la cultura de derecha. De esta manera, se ha hecho una marcada diferencia con la violencia revolucionaria. ¿Por qué sólo los poderosos tienen derecho a utilizar violencia y, cuando la llegan a usar los oprimidos, son catalogados de terroristas? Por mi parte, reivindico al guerrillero y sobre todo al weychafe, que es una concepción mucho más integral que un militar de derecha”.
  • Paralelamente, mantiene una dirigencia política y un área encargada de la administración de predios tomados. Esta incluiría entre sus funciones el comercio de madera de fundos tomados. Llaitul dijo el 10 de junio en el lanzamiento en Peñalolén del libro con los principios de la CAM, que este comercio era para adquirir los “fierros” y los “tiros”.

Arte marcial mapuche. El estilo militar de los ORT lo combinó con la construcción o el rescate de una mística mapuche. “No sé si usted sabe que los mapuche tienen condiciones militares excepcionales, por eso hay muchos que hacen el servicio militar y son reclutados por las FFAA, inclusive algunos terminan en tropas de élite. Sin duda que existe un ascendiente militar en los mapuche. Es más, el mapuche desarrolló antiguamente el Kollellawaiñ, que pudiera traducirse como el arte de mantener la cintura como una hormiga”, dijo en el libro Weichan.

  • “Es una disciplina, un tipo de arte marcial, como las de origen oriental, que recoge posturas y movimientos defensivos y ofensivos, propios de ciertos animales. En el pasado, el Kollellawaiñ se practicó mucho por los cona y los weychafe. Era parte obligada de la disciplina militar. Hoy, algunos lo siguen practicando de manera reservada, con el fin de ritualizar al antiguo guerrero y nosotros lo reivindicamos como parte de la autodisciplina del weychafe”.

Rogativas. Esta mística incluye una dimensión religiosa. “Una vez en una acción, un chem, enmarcado en una recuperación de tierras, mis hermanos hicieron una pausa para hacer una rogativa, un llepillun. Naturalmente, me plegué y me arrodillé junto a ellos”, dijo en “Weichan”.

  • “A pesar de que esto pudiera considerarse como una falla en la seguridad, es la norma entre los mapuches encomendarse a Chau Ngenechen (dios mapuche) y a los pu longko, nuestros antepasados, sobre todo porque así se rigen los pasos del weychafe (combatiente). Es el kiñe rüpü, el camino, la determinación”, dijo el cofundador y vocero de la CAM.
  • Llaitul volvió sobre este aspecto en el libro Chem ka Rakiduam (acción y pensamiento), publicado originalmente en 2019 y cuya versión extendida fue relanzada en junio por el líder de la CAM en un centro comunitario de Lo Hermida, en Peñalolén, donde se controló la entrada y prohibió el ingreso de teléfonos. En éste se incorporaron testimonios en primera persona de integrantes de sus brazos armados, los Órganos de Resistencia Territorial (ORT).
  • “Soy un joven lafkenche de 25 años que ha crecido en las tierras de Arauco (…). Soy weychafe y militante de uno de los ORT que actúan bajo los lineamientos políticos de la CAM”, consignó uno de los testimonios. “Miembros de la ORT huilliche realizaron un informe para una acción que se realizaría en su territorio y yo accedí a participar debido a mi experiencia en este tipo de acciones. Esta correspondía a una faena forestal que se encontraba trabajando por las noches, por lo cual la forma de actuar requería de más personas para realizarse, además de que posiblemente habría resguardo policial”.
  • “Era finales de febrero, principio de marzo. Caminando junto a los 4 peñi (hermanos) tuvimos que atravesar varios bosques, pasar por quebradas, la última de las cuales no nos permitió ingresar por el lado inferior al lugar de la faena que se encontraba en un cerro. En esa misma quebrada, y como es nuestra costumbre, realizamos llellipun, en el cual hicimos rogativa y pedimos la compañía, el respaldo espiritual de nuestro Nguenechen. Como sucede en general, no fue sino hasta ese momento que nos pusimos en actitud de combate”.

Recompensa en el cielo. La mística propiciada por Llaitul en la CAM contempla, además, la configuración de mártires. “Pablo Marchant era muy especial, pero lo que a él lo caracterizaba era su lealtad”, dijo en una entrevista dada al portal en inglés Chile Today y al sitio Werkén Noticias, difundida el 21 de julio. Esa entrevista, dividida en 3 partes, derivó en que el gobierno de Gabriel Boric interpusiera una ampliación de las acciones penales presentadas en la administración anterior, recurriendo a la Ley de Seguridad del Estado.

  • En el video Llaitul habló extensamente sobre la figura que ha levantado como mártir: Pablo Marchant Gutiérrez, el exestudiante de antropología de la U. de Concepción que dejó la facultad, se sumó a un brazo operativo de la CAM y murió por un tiro policial el 9 de julio de 2021, cuando participaba de un atentado incendiario al fundo forestal Santa Ana de Carahue, que contaba con protección de Carabineros. Tenía 28 años. En el ataque también fue herido de gravedad un trabajador, tema que Llaitul omitió en la entrevista.
  • “La forma incluso en que murió, da cuenta de la dimensión humana y espiritual de un weychafe”, dijo Llaitul. “Nosotros, incluso hoy día, sentimos a Pablo Marchant presente. Lo sentimos cercano, porque su püllü (espíritu) no está fuera de la lucha que desarrollamos. Él está en el wenumapu (cielo habitado por dioses), está en un transitar en el wenumapu y en el wenumapu específico, el lif wenumapu (cielo limpio), el lugar donde están nuestros fütakeche kuyfi llem, nuestros antepasados que guerrearon. (…) Ahí está Toño Marchant”.