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Masividad, barras bravas y vandalismo: crónica de un testigo presencial del aniversario del 18-O

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Agencia Uno
Por Ex-Ante
Más de 8 mil personas llegaron al radio de la plaza en el segundo aniversario del 18-O, según Carabineros. Los destrozos de luminarias, saqueos, el incendio de un edificio en construcción y las llamas en los balcones del Cerro Santa Lucía, destacarían a medida que avanzó la jornada, que se inició con la instalación de la estatua de un perro negro en el pedestal de Baquedano, pasadas las 5pm. El siguiente es el relato de Jorge Poblete, periodista de Ex-ante que estuvo desde las primeras horas hasta el anochecer en la plaza.

La estatua del perro: A las 5pm estaba convocada la primera marcha de la tarde en Plaza Baquedano, denominada “A 2 años del estallido social”. A esa hora ya había cientos de personas en la rotonda, que 50 minutos más tarde se transformarían en miles. Los gritos de los presentes se escucharon a cientos de metros, cuando un manifestante escaló el pedestal de la estatua del general Manuel Baquedano —la que fue removida en marzo para su reparación, tras ser vandalizada en varias ocasiones— e instaló allí una figura, del tamaño de un pony, de un perro negro con pañoleta roja. Era el denominado “Negro Matapacos”, llamado así por cómo ladraba a Carabineros en las protestas. A su lado un manifestante ondeaba una bandera blanca con el rostro del presidente al centro, en la que se leía “Renuncia Piñera”. Mientras, otros intentaban botar el cerco metálico que protege el resto del monumento.

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La marcha de la Garra Blanca: A las 6pm estaba convocada en Plaza Baquedano la marcha “Brigada contra Blanco y Negro”, convocada por un grupo de la Garra Blanca. Los manifestantes de camisetas blancas comenzaron a juntarse, poco a poco, en el lado sur de la Alameda con Ramón Corvalán Melgarejo, unos 20 minutos después de la hora fijada. En el lugar también había un puñado de encapuchados, con poleras negras. Mientras uno empezó a picar el pavimento con un martillo, los demás empezaron a avivar una barricada de palos y basura que ardía. “Sí, acá nos juntamos”, decía un hombre con la camiseta blanca a 3 adolescentes vestidos igual. Estaban a 2 metros del fuego, que parecían aceptar con naturalidad.

La recepción a Gustavo Gatica y la llegada de Jadue y Vallejo: A las 6:30 pm entró a la rotonda de la plaza, rodeado de un puñado de miembros de la Coordinadora de Trauma de Ocular, Gustavo Gatica, el estudiante de psicología que quedó ciego tras recibir tiros de perdigones por parte de Carabineros. Detrás suyo entraron decenas de bailarines vestidos de rojo. Los presentes levantaron sus celulares y grabaron la llegada de Gatica. También llegarían a la plaza figuran políticas del PC como el alcalde Daniel Jadue y la diputada Camila Vallejo. Lo haría además la machi Francisca Linconao, miembro de la Convención Constitucional.

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Las luminarias: A las 6:40 pm los encapuchados empezaron a botar las luminarias de calle Ramón Corvalán Melgarejo, a pocos metros de la plaza. Entre varios levantaron a uno que llevaba una cuerda con un gancho en la punta y que intentaba, sin éxito, trepar por el tubo para así pasar la cuerda hacia el otro lado. Subía unos centímetros y resbalaba, una y otra vez. Tras unos minutos se dio cuenta de que no necesitaba llegar a la punta del poste sino que sólo lanzar la cuerda hacia el otro lado. Al hacerlo, bajó y empezó a tirarla. Una docena lo ayudó y botaron la primera luminaria. Luego siguieron con las demás, calle abajo, en dirección a calle Carabineros de Chile. Decenas de manifestantes, con camisetas blancas y otros, vitoreaban cada vez que botaban una. Algunos se sacaban fotos tras los destrozos. Mientras, otros escalaban los paraderos y arrancaban sus techos, para ponerlos de escudo en la calle en caso de que Carabineros apareciera.

El WhatsApp de los vecinos: Mientras eso ocurría, los vecinos de los edificios aledaños se enviaban mensajes por los WhatsApp comunitarios. “Están botando los postes que tienen las cámaras”, escribió Lisbell, a las 7pm, en el grupo del edificio Don José, una construcción que conserva sus jardines verdes. “Sí”, respondió Andrés, un minuto más tarde. “Qué rabia, esta cuestión nunca para”, volvió a escribir Lisbell, a las 7:05 pm. “Vecinos, nos quedaremos sin luz en la calle. Es el tercero que quieren botar”, escribió Sandra a las 7:08pm. Son “5”, precisó Andrés, que empezó a enumerarlos y agregó un emoji descorazonado.

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La barricada de Vicuña Mackenna: La plaza tuvo intermitentemente barricadas encendidas tanto en su lado poniente como oriente que los miles de manifestantes pacíficos parecían aceptar como parte del paisaje, sin intentar apagarlas o decir algo a quienes las prendían. Pero la principal barricada estuvo en Vicuña Mackenna, a la altura de Arturo Burhle, una calle estrecha a menos de 300 metros de allí. A las 7:18 pm, cuando la barricada encendida ya cubría casi completamente la calle, se observó salir una llamarada de un edificio en construcción en el lado oriente de la avenida. Habían encendido la obra también. El cerco ya lo habían roto hacía una hora 2 manifestantes que habían trepado una grúa para subir un lienzo que, pese al esfuerzo, quedó doblado y volvía ininteligible su mensaje. A las 7:19 pm una turba empezó a salir de la obra con materiales de construcción con la que avivaron más el fuego. Más al poniente, otro grupo encendía una escalera y los balcones del cerro Santa Lucía.

Los saqueos: Luego empezaron a saquear. Mientras un grupo salía con palos y tablas para avivar la barricada de la entrada a la obra en la calle Arturo Burhle, otro grupo empezó a salir con cajas de mascarillas desechables y otros insumos sanitarios. El motivo: habían roto la puerta de lo que parecía ser una bodega ubicada a media cuadra, y empezado a robar. Fue el primer saqueo de varios. Carabineros mostraría más tarde imágenes de otra turba entrando al OK Market frente a Plaza Baquedano. Pese a estos saqueos, durante gran parte de la manifestación fue posible ver 2 kioskos funcionando: uno en la vereda norte de la Alameda y otro en el lado poniente de Vicuña Mackenna. El comercio ambulante también se mantuvo. Era posible comprar banderas mapuche a $3.000, 2 antiparras en $5.000 y hotdogs, en medio de la plaza, por $1.500.

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El control de la barricada: A las 7:30 pm pasaron caminando por Vicuña Mackenna decenas de manifestantes con las camisetas de Colo-Colo. No sólo los distinguía su ropa y sus gritos, sino que muchos llevaban largos palos mientras avanzaban, cuyas puntas golpeaban el piso. Empezaron a fotografiarse frente a la barricada y luego, con otros presentes, encendieron una segunda. A medida que avanzaban hacia Baquedano se empezaron a diluir entre los miles que seguían allá manifestándose.

El fin de la protesta: La manifestación siguió al anochecer. Los carros de Carabineros se mantuvieron en avenida Providencia, a la altura de avenida Salvador, y en calle Condell, la mayor parte de ésta. A las 10pm, cuando los miles de manifestantes (Carabineros estima que pudieron ser 8 o 10 mil) volvieron a ser cientos, Carabineros llegó con el carro lanza aguas a dispersarlos.