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Boris Johnson enfrenta una moción de censura de su propio partido

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Por BBC News Mundo
Al menos 54 legisladores de su partido han manifestado que no tienen confianza en el primer ministro. Para seguir al frente del país, necesita 180 votos de sus colegas conservadores.

El primer ministro británico, Boris Johnson, se enfrentará este lunes a moción de censura interna, después de que varios legisladores conservadores enviaran cartas a un comité del Partido Conservador manifestando su oposición a la continuidad de su líder.

La medida se produce tras las revelaciones sobre las fiestas en diversas sedes del gobierno británico durante la pandemia de covid, escándalo que se conoce con el nombre de Partygate.

De tener éxito esta votación interna, el país -que en estos últimos cuatro días ha celebrado los 70 años de la reina Isabel II frente al trono- cambiaría de primer ministro en los próximos días.

Para evitar la destitución, Johnson necesita asegurar el apoyo de una mayoría simple. Si cada legislador conservador vota y nadie se abstiene, esto significaría 180 votos a su favor (la mitad de la bancada conservadora en el Parlamento más uno).

La oficina del primer ministro indicó tras conocerse la noticia que Johnson "acoge la oportunidad de exponer su caso ante los diputados" y añadió que la votación de esta noche es "una oportunidad para poner fin a meses de especulación y permitir al gobierno trazar una línea y seguir adelante".

¿Cómo funciona la moción de censura?

Cada partido político tiene sus propias reglas para la elección -y destitución- de su líder.

Este lunes, el legislador Graham Brady, al frente del Comité 1922 que representa a todos los legisladores conservadores, informó que se había superado el 15% necesario para llamar a este voto.

Actualmente el partido de gobierno cuenta con 359 parlamentarios, lo que significa que al menos 54 legisladores han manifestado por carta no tener ninguna confianza en el primer ministro.

La votación tendrá lugar entre las 6 y 8 de la noche hora local (17:00-19:00 GMT) y los votos serán inmediatamente contados.

En caso de triunfar, el liderazo de Boris Johnson no podría ser puesto a prueba por su partido durante un año.

Pero incluso en el triunfo, los ojos estarán puestos en el número de votos en contra del primer ministro.

En diciembre de 2018, la predecesora de Boris Johnson, Theresa May, superó esta moción de censura interna, pero más de un tercio de sus legisladores dejó en claro la oposición a su gobierno y ella anunció su renuncia seis meses después.

Mientras aquel voto de censura tuvo lugar en plenas negociaciones por el Brexit, la salida de Reino Unido de la Unión Europea, esta moción ocurre en momentos de un aumento en el costo de la vida a nivel interno y una guerra en Europa tras la invasión de Rusia a Ucrania.


En análisis de Iain Watson, corresponsal político de la BBC

La especulación ha terminado. También terminó el espíritu de celebración, al menos en Westminster.

Habrá un voto de confianza en el primer ministro, y sus colegas conservadores tienen que tomar la seria decisión de destituir a Boris Johnson en medio de una guerra en Europa y una crisis del coste de la vida aquí.

Si 180 diputados conservadores dicen que debe irse, habrá un concurso de liderazgo y él no será candidato.

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Algunos de los rebeldes creen que el difícil obstáculo ha sido alcanzar las 54 cartas de colegas para desencadenar la votación.

Ante la disyuntiva de llegar a las próximas elecciones generales con Boris Johnson como líder -con una nueva investigación sobre el partygate por parte de una comisión interpartidista de parlamentarios a punto de ponerse en marcha- o tomar la opción de deshacerse de él ahora, creen que un número suficiente de sus colegas conservadores le abandonarán en una votación secreta.

Sus partidarios confían en que superará la impugnación, lo que, según las normas del partido, le libra de otra durante un año. Muchos ministros -aunque no todos- seguirán siendo leales.

Pero si gana por un estrecho margen -52/48, como dijo un rebelde-, algunos de sus críticos creen que se verá presionado por los altos cargos para que ponga fin a la agonía y se vaya.

Pero eso no suena realmente a Boris Johnson.

Así que algunas de las especulaciones en Westminster, tanto de los diputados conservadores como de los laboristas, se refieren a la posibilidad de que el primer ministro busque un nuevo mandato y convoque elecciones anticipadas.

Por detrás en las encuestas, eso puede sonar improbable. Pero cuántas cosas improbables han ocurrido en la política en la última década.