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Guardias de una cárcel enfrentan cargos por usar la canción ‘Baby Shark’ para castigar a los reos

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Por T13
Según se indicó, los reclusos de una cárcel de Oklahoma fueron esposados a una pared y obligados a pararse y escuchar la conocida melodía infantil una y otra vez.

Tres ex guardias de la cárcel en Oklahoma enfrentan cargos criminales después de que obligaran a los reclusos a escuchar repetidamente ‘Baby Shark’, la popular canción amada por los niños (y odiada por los padres), según los registros judiciales.

Christian Miles y Gregory Butler, ambos de 21 años y ex oficiales de detención de la cárcel del condado de Oklahoma, así como su ex supervisor, Christopher Hendershott, de 50, fueron acusados ​​esta semana de crueldad hacia los reos, castigo corporal a un recluso y conspiración, precisarn los registros del Tribunal de Distrito del Condado de Oklahoma.

En al menos cinco ocasiones durante los meses de noviembre y diciembre, Miles y Butler forzaron a cuatro prisioneros a escuchar la canción infantil mientras permanecían esposados en celdas solitarias durante horas. Al menos dos de los prisioneros permanecieron de pie durante más de dos horas mientras escuchaban la canción repetidamente.

David Prater, el fiscal de distrito del condado de Oklahoma precisó que “la canción se puso en un loop para ser reproducida repetidamente y con un volumen alto, agregando estrés emocional en los prisioneros que seguramente ya estaban sufriendo por las condiciones físicas dadas”, según consignó The New York Times.

Además, detalló que reproducir la canción era un chiste interno entre los guardias, que dijeron que solo estaban intentando disciplinar a los reos y enseñarles una lección. Por otro lado, se dijo que el supervisor de Miles y Butler, presuntamente estaba al tanto de esta técnica utilizada en los reclusos.

En este sentido, Prater sostuvo que los tres habían actuado “de manera conjunta, voluntaria e injusta” de una “manera cruel o inhumana” cuando sometieron a los presos al castigo.

Pero, además de los episodios en Oklahoma, la melodía ha encontrado usos más siniestros. El año pasado, las autoridades de West Palm Beach, Florida hacían sonar con alto volumen la canción una y otra vez durante las noches en una costanera para disuadir a personas indigentes que dormían ahí.