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Meng Hongwei: quién es el polémico nuevo jefe chino de Interpol

bbc
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El ex vicedirector de la policía armada china, preside ahora la organización policial internacional. algunos temen que China use a Interpol para perseguir a disidentes a nivel global.

Un alto funcionario de seguridad de China es el nuevo jefe de la mayor organización policial del planeta.

Meng Hongwei, viceministro de Seguridad Pública en el país asiático, fue elegido presidente de Interpol, la mayor organización de policía internacional, con 190 países miembros.

Meng es el nuevo presidente del Comité Ejecutivo de Interpol, el órgano deliberativo que establece las directivas de la organización. Fue elegido en la reciente asamblea de Interpol en Indonesia.

Y su nombramiento, con efecto inmediato, ha generado temores de que use su posición para ayudar a la persecución de disidentes chinos a nivel global.

"Récord terrible"

"Esto es algo extraordinariamente preocupante dada la tendencia de China en el pasado a intentar usar Interpol para arrestar a disidentes en el extranjero", dijo Nicholas Bequelin, director de Amnistía Internacional para el este de Asia.

"La policía china tiene un récord terrible en derechos humanos, y entre sus prácticas endémicas están las confesiones forzadas y el uso generalizado de la tortura", agregó.

Wang Jianping es el actual comandante de la Policía Armada.

"A diferencia de otras agencias policiales del mundo, la policía china tiene no sólo un mandato de asegurar el orden y el respeto a la ley, sino de proteger el poder del Partido Comunista".

De acuerdo a Amnistía Internacional, "la magnitud del uso de la pena de muerte no se conoce, porque la información al respecto es tratada por China como un secreto de estado".

Meng aseguró por su parte que está listo para "hacer todo lo que será necesario para patrullar el mundo"

"Enfrentamos actualmente algunos de los mayores desafíos en seguridad global desde la Segunda Guerra Mundial", señaló a través de un comunicado de Interpol.

Policía armada

El funcionario chino fue vicedirector de la policía armada china, una fuerza paramilitar a cargo de seguridad interna.

La policía armada tiene más de un millón de integrantes y su efectivos han sido enviados a las zonas más inestables en términos políticos, como Tibet y la frontera con Corea del Norte.

La Policía Armada del Pueblo fue establecida en 1983 y está integrada por fuerzas especiales de la policía y por militares del ejército chino, el Ejército de Liberación del Pueblo, PLA por sus siglas en inglés.

"Es una fuerza de defensa que sigue las reglas y reglamentos de las fuerzas militares chinas", asegura Globalsecurity.org publicación especializada en seguridad internacional.

Tiene más de un millón de integrantes y su efectivos han sido enviados a las zonas más inestables en términos políticos, como Tibet, la frontera con Corea del Norte y la región autónoma de Xinjiang, donde se denunció una campaña de represión contra la minoría musulmana uigur.

Su importancia ha crecido desde las protestas en la Plaza de Tiananmén en 1989.

Notificaciones rojas

Desde que asumió el poder en 2012, el presidente de China, Xi Jinping, ha lanzado una campaña contra la corrupción, castigando a más de mil funcionarios estatales.

Pero los críticos del gobierno aseguran que la campaña no es más que una estrategia de Xi para deshacerse de sus enemigos políticos.

"Enfrentamos actualmente algunos de los mayores desafíos en seguridad global desde la Segunda Guerra Mundial", dijo Meng, der.

A través de Interpol, China ha buscado el arresto de funcionarios supuestamente corruptos que huyeron al exterior.

Interpol, que tiene su sede en Francia, no tiene el poder de enviar policías a realizar arrestos, ni de emitir sus propias órdenes de detención.

Pero puede emitir lo que se conoce como notificaciones rojas, una alerta internacional para "pedir la localización y detención de una persona buscada por las autoridades judiciales de un país determinado o por un tribunal internacional con miras a su extradición".

El año pasado Interpol emitió cerca de 100 notificaciones rojas sobre funcionarios chinos acusados de corrupción.

Muchos gobiernos se muestran cautelosos ante estas notificaciones debido a numerosos informes sobre el trato inhumano de prisioneros en China, así como el uso de la pena de muerte por delitos económicos y la falta de evidencia concreta para apoyar las solicitudes de detención.