Aún es una niña pero ya tiene ocho años de experiencia en karting y quiere llegar a la Fórmula 1
Para Anaís, las pistas forman parte de su vida desde mucho antes de que pudiera imaginar una carrera profesional. La piloto chilena tiene 12 años y comenzó a conducir un kart cuando tenía apenas cuatro, en un entorno familiar estrechamente ligado al automovilismo.
Mientras otros niños de su edad desarrollan sus actividades principalmente en el colegio, su rutina combina estudios con entrenamientos y competencias. Su familia optó por un sistema educativo flexible que le permite compatibilizar la formación académica con las exigencias de su carrera deportiva.
Ese camino comenzó temprano. Sus padres también estuvieron vinculados al karting y Anaís Orellana Ramos creció acompañándolos en los circuitos hasta convertir aquella afición familiar en un proyecto deportivo propio.
Sigue siendo una niña, pero ya tiene ocho años de experiencia sobre un kart y su objetivo dejó de estar limitado a las competencias nacionales. La meta ahora es avanzar hacia escenarios internacionales y, eventualmente, encontrar una ruta que pueda llevarla a categorías formativas vinculadas con la Fórmula 1.

El desafío de llegar a la F1 Academy
La F1 Academy se convirtió en una de las principales plataformas para jóvenes pilotos que buscan avanzar dentro del automovilismo. La categoría fue creada por la Fórmula 1 en 2023 con el objetivo de preparar y desarrollar mujeres para niveles superiores de competición. Su programa contempla carreras, pruebas y trabajo técnico, físico y mental.
La categoría se encuentra integrada dentro del denominado camino hacia la Fórmula 1 y funciona en un nivel comparable al de la Fórmula 4. Desde allí, sus pilotos pueden aspirar a continuar su desarrollo hacia categorías como Fórmula 3.

Por eso, para Anaís el desafío no consiste simplemente en conseguir un lugar en una parrilla. También implica reunir experiencia, resultados y respaldo económico suficientes para poder competir en el extranjero.
La joven piloto apunta precisamente a ese objetivo, por lo que durante los próximos meses buscará avanzar en competencias internacionales y participar de actividades que puedan acercarla a oportunidades dentro del programa.

El costo de competir fuera de Chile
Llegar a una categoría internacional supone, además, un desafío que excede las capacidades del piloto. Viajes, inscripción en competencias, entrenamientos, equipamiento y preparación representan costos que pueden convertirse en una barrera para jóvenes talentos.
En el caso de Anaís, su familia busca conseguir apoyo para financiar la próxima etapa del proyecto deportivo. Entre sus objetivos figura competir en un Sudamericano en Uruguay y posteriormente realizar actividades de preparación en Italia durante octubre. La disponibilidad de recursos será determinante para concretar ese calendario.

Ante las dificultades para reunir el presupuesto necesario, Anaís y su entorno comenzaron a buscar alternativas de financiamiento mediante redes sociales. La iniciativa contempla una rifa con aportes de $2.300, a través de la cual quienes quieran respaldar el proyecto pueden transformarse en colaboradores de esta etapa.
El proyecto también busca atraer a empresas y marcas interesadas en acompañar a la piloto durante su desarrollo internacional. Como parte de esta campaña, los nombres de quienes apoyen la iniciativa serán incorporados al casco de Anaís, de acuerdo con la propuesta difundida por su equipo.
La idea apunta a convertir ese elemento de protección en una representación visible del respaldo que la joven recibe desde Chile mientras intenta avanzar en un deporte donde los costos de competir internacionalmente pueden ser determinantes.
