"Dejaron la Biblia al lado de su cabeza": detienen a exfutbolista colombiano acusado de asesinar y calcinar a amigo en Curacaví
Un exfutbolista colombiano, identificado como Abel Stiven Carabalí, fue detenido por su presunta participación en el homicidio de un amigo de la misma nacionalidad, cuyo cuerpo fue hallado decapitado y calcinado en la cuesta Zapata, en la comuna de Curacaví.
De acuerdo con la investigación, el imputado tuvo un paso por el fútbol en Colombia y habría formado parte del Deportivo Cali. Incluso existen registros suyos de su vida como deportista antes de llegar a Chile.
Sin embargo, según los antecedentes reunidos por la Fiscalía, actualmente sería líder de una banda de crimen organizado dedicada al tráfico de drogas.

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“Llevaban al menos ocho años de amistad ligados al fútbol. De acuerdo a las investigaciones preliminares que tenemos, sería líder de la organización”, señalaron desde la Fiscalía.
Las diligencias permitieron establecer que la víctima habría sido asesinada y posteriormente trasladada en un vehículo hasta la cuesta Zapata, lugar donde los restos fueron incendiados y posteriormente encontrados por un vecino del sector.
Según la investigación, en el traslado participó otro ciudadano colombiano que conducía un taxi y que habría ayudado a movilizar el cuerpo.
Fiscalía sostiene que víctima fue torturada antes de ser asesinada
La investigación también apunta a que la víctima habría sido sometida a torturas antes de morir.
“Previo a la decapitación, tuvo varias heridas cortopunzantes innecesarias, si es que el objetivo era matarlo. La forma en que lo presentan, lo dejan, lo queman, lo distribuyen, dejan la biblia al lado de su cabeza, claramente es una marca delictual del crimen organizado”, indicó la fiscal Carmen Gloria Guevara, del Equipo de Crimen Organizado y Homicidios.
De acuerdo con los antecedentes expuestos por la Fiscalía, el nivel de violencia del crimen apuntaría a un posible ajuste de cuentas o una eventual traición respecto al tráfico de drogas.
En medio de los allanamientos realizados durante la investigación, además, se incautaron cerca de 19 kilos de droga y cuatro armas de fuego de distintos calibres, entre ellas una que simulaba ser un fusil de guerra.
“Tenemos establecido que es un homicidio calificado. Ahora, la existencia de drogas y armas, claro, le da un matiz distinto a los otros secuestros extorsivos que hemos tenido en casos de ciudadanos venezolanos, pero en este caso en particular, son los tres de nacionalidad colombiana”, señaló el fiscal regional Sur, Héctor Barros

