Joven que fue abandonada cuando era bebé empatiza con su madre biológica: "No había nadie que la apoyara"
La historia de Paz Álvarez se viralizó a través de redes sociales luego de que la joven que fue abandonada cuando estaba recién nacida compartiera una emotiva reflexión.
Su caso se remonta a 1994, cuando fue encontrada en Santiago junto a una carta de su madre biológica y un billete de $1.000.
La carta, que fue compartida en los diarios de la época dice: "Por favor, ayúdenme, estoy sola, no tengo a quién acudir. Mi guaguita fue producto de una violación y mis padres no la aceptan ni a ella ni a mi. Por favor, entréguenla en un hogar para que me la cuiden alguien que la quiera".
"Yo no tengo los medios para darle lo que ella se merece y necesita. Por favor, no la deje sola. Le dejo lo único que tengo en dinero", concluye.
Fue Ana Labbé quien encontró a la recién nacida afuera de su casa y notificó a Carabineros. Recientemente, Paz Álvarez compartió las portadas de la época y agradeció a su familia adoptiva de San Pedro de Melipilla.

Este viernes, además conversó con el matinal 'Tu Día', donde reflexionó que "mis papás son lo máximo, sé que este caso es muy excepcional, la realidad de los niños no es la realidad que tuve yo. Estoy demasiado agradecida".
"No hay otra familia a la que yo hubiese querido pertenecer. Para mí, esta vida es la que Dios tenía preparada para mí (...) Ojalá que todos tuvieran la misma posibilidad que yo...", dijo.
Joven que fue abandonada empatiza con su madre biológica
Paz Álvarez enfatizó que "yo siempre he sido muy agradecida de mis papás, de la vida que me tocó. Ellos me enseñaron muchos valores, a entender y empatizar".

"Casualmente trabajo en un Programa de Reparación de Maltrato y Abuso Infantil. Yo no puedo no empatizar con mi mamá biológica. Los periódicos eran súper crueles. En el diario aparece la dirección y la hora donde me encuentran", agregó.
De acuerdo a su relato, "en ningún momento se da con el paradero de mi mamá biológica, no hay antecedentes de que nací en un hospital, se presume que nací en una casa".
"La carta dice ‘no me quieren ni a mí ni a mi hija’. Presumo que era una niña o adolescente, cómo no empatizar con el dolor. No había nadie que la apoyara, que la contuviera, lo único que dejó fueron mil pesos", explicó.
La abogada reflexionó que "fui mamá joven, yo estaba estudiando en la universidad en Santiago. Sentí miedo, siempre tuve el apoyo de mis papás, del papá de mi hijo. Yo veo a mi hijo y digo qué dolor tiene que haber sentido esa niña o adulta al tener que dejarme a mí porque ninguna mamá quiere dejar a su hijo, lo único que es suyo. Ahí pude entender el dolor y la angustia. El contexto era muy diferente".
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