“Pateros”: el violento castigo a mujeres que se negaban a pagar “cuotas” en red de explotación sexual en Santiago
Durante años, una facción del Tren de Aragua operó en pleno centro de Santiago, utilizando distintos departamentos del sector de Plaza de Armas para la explotación sexual de mujeres.
La investigación de la Fiscalía Centro Norte y la Policía de Investigaciones permitió condenar a ocho integrantes de la red, dejando en evidencia el nivel de violencia con que mantenían el control sobre las víctimas.
Según los antecedentes de la investigación, la organización operó entre 2021 y 2023 y solo en un período de 16 meses, obtuvo ganancias que superaron los $1.700 millones.
La investigación estableció que las víctimas eran captadas en Venezuela con falsas ofertas laborales en locales nocturnos. Sin embargo, al llegar a Chile descubrían que debían pagar una supuesta deuda que fluctuaba entre los $3 millones y $5 millones.
A esa obligación se sumaba un pago semanal que debía realizar cada víctima, el que oscilaba entre $60 mil y $80 mil.

Quién es el líder de una red de explotación sexual en Santiago que habría movido $1.700 millones en 16 meses
Los "pateros", la brutal forma de castigo a mujeres que se oponían a pagar
Uno de los elementos que detalló la Fiscalía es la forma en que la organización respondía cuando las víctimas no cumplían con las exigencias económicas impuestas.
Según expuso la fiscal Carolina Suazo en el juicio, en al menos dos ocasiones se registraron ataques con armas de fuego contra mujeres que se negaron a pagar.
“En dos casos que se pudo establecer, además, las víctimas sufrieron lesiones producto de disparos, denominados de acuerdo a la terminología de la organización criminal ‘pateros’, que corresponden a impactos de balas recibidos por las víctimas entre la zona de la rodilla y el pie, cuando no cumplían el pago”.
Estos ataques no eran hechos aislados, sino parte del mecanismo de control que utilizaba la red para asegurar el pago de las “multas” impuestas a las víctimas.
Sin redes de apoyo, sin documentación y bajo amenazas constantes, muchas de ellas permanecían en condiciones de sometimiento extremo.
El propio tribunal dejó constancia del nivel de presión al que eran sometidas las víctimas.
“Las jóvenes se encontraban bajo tal nivel de amenazas hacia ellas o sus familias, que preferían continuar bajo el alero de sus tratantes o huir sin que ellos fueran sancionados”.
El juicio concluyó con la condena de los ocho integrantes de la red, mientras la sentencia final será dictada en las próximas semanas.

