Radares meteorológicos: por qué contar con esta tecnología podría marcar la diferencia ante un aluvión
Contar con media hora para reaccionar ante un fenómeno meteorológico peligroso podría ser decisivo para proteger a la población. Esa es una de las posibilidades que ofrecen los radares meteorológicos Doppler, equipos que permiten monitorear las precipitaciones y medir la velocidad y dirección del viento. El ingeniero en prevención de riesgos Luis Salamanca explicó a Teletrece cómo funciona esta tecnología y por qué podría ser útil para enfrentar emergencias como el aluvión que afectó a Las Condes.
Según detalló el experto, estos instrumentos pueden cubrir un radio de hasta 240 kilómetros y entregar información sobre las condiciones meteorológicas en tiempo real. Con esos antecedentes, las autoridades podrían evaluar medidas preventivas, como cerrar calles, restringir desplazamientos y alertar a las personas que se encuentren en sectores expuestos.

¿Cómo funcionan los radares Doppler?
Estos equipos emiten ondas electromagnéticas que rebotan en las gotas de lluvia presentes en la atmósfera. El análisis de la señal que regresa permite determinar la intensidad de las precipitaciones y obtener mediciones sobre el movimiento del viento.
A diferencia de una estimación general del tiempo, las observaciones del radar permiten seguir la evolución de las condiciones meteorológicas dentro de su área de cobertura. Esa información puede ayudar a identificar lluvias intensas y reconocer cambios que requieran atención de los organismos de emergencia.
Salamanca señaló que estos sistemas podrían anticipar determinados eventos peligrosos con al menos 30 minutos de anticipación. Ese intervalo permitiría preparar una respuesta antes de que las condiciones adversas afecten directamente a una zona poblada, aunque el margen real depende del tipo de fenómeno y de cómo evolucione.

El aluvión de Las Condes y la falta de radares
La utilidad de esta tecnología volvió a plantearse tras el desborde de la Quebrada Honda, que afectó a San Carlos de Apoquindo.
La ausencia de una alerta del Sistema de Alerta de Emergencia (SAE) en los teléfonos móviles también generó cuestionamientos. Desde el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) explicaron que la reactivación de la quebrada fue un evento "súbito e inesperado" que no dejó tiempo suficiente para organizar evacuaciones.

Consultado sobre esta emergencia, Salamanca planteó que disponer de radares Doppler habría permitido tomar medidas preventivas. No obstante, determinar si estos equipos habrían detectado a tiempo las condiciones que provocaron el aluvión requiere un análisis técnico específico. Los radares monitorean las precipitaciones y el viento, pero no predicen por sí solos el desborde de una quebrada ni todos los factores que pueden desencadenar un aluvión.

La incorporación de estos equipos enfrenta una dificultad de fondo: Chile no cuenta con una red operativa de radares meteorológicos terrestres.
En conversación con Emol, el meteorólogo de la Dirección Meteorológica de Chile (DMC), Arnaldo Zúñiga, explicó que el país depende de satélites geostacionarios, que registran la temperatura en la parte superior de las nubes. De acuerdo con sus declaraciones, esta tecnología puede presentar retrasos de hasta 15 minutos y no permite observar directamente las precipitaciones en las capas bajas de la atmósfera.
La discusión sobre la instalación de radares tampoco es nueva. El climatólogo de la Universidad de Santiago, Raúl Cordero, señaló en CNN Chile que, tras los tornados registrados en 2019, se propuso dotar a la DMC de entre ocho y 12 radares Doppler entre Valparaíso y Los Lagos. Según el académico, la iniciativa continúa pendiente por falta de presupuesto.
