“Si abrazaba a mi mamá o a mi papá, eso desencadenaba una humillación”: mujer que nació en secta de Chiloé relata cómo fue su infancia
La forma en que una niña se relaciona con sus padres puede ser uno de los aspectos más esenciales de la infancia. Sin embargo, una mujer que nació y vivió sus primeros diez años en la secta de Cahuala, en Chiloé, vivió una experiencia totalmente distinta: acercarse a su mamá o a su papá podía exponerla a las burlas y humillaciones de otras personas del grupo.
Su testimonio fue parte del segundo informe de Reportajes Teletrece sobre esta denuncia, que recogió nuevos antecedentes sobre las dinámicas que regían la vida al interior de esta comunidad, hoy investigada por la Fiscalía por los presuntos delitos que ocurrían al interior de ella.
A diferencia de otros testimonios que han surgido en torno a la secta de Cahuala, el de esta mujer está marcado por una experiencia que comenzó durante sus primeros años de vida. No llegó como una adulta que decidió incorporarse voluntariamente a la agrupación, sino que nació allí y creció durante una década en ese entorno.

Al recordar su infancia, contó que mostrar afecto por sus padres podía ser motivo de burlas y humillaciones dentro de la comunidad, algo que terminó generándole miedo a demostrarles cariño.
“No era lo mismo si yo abrazaba a una persona X que si yo abrazaba a mi mamá o a mi papá. Si yo abrazaba a mi mamá o a mi papá, eso desencadena una humillación, literalmente bullying”, relató.
“Incluso sentía más miedo de acercarme a mi mamá y a mi papá por miedo a que se fuera a opinar que soy débil”, afirmó la mujer que creció en la secta de Cahuala.
Durante la entrevista, la mujer también se refirió a una experiencia de índole sexual que vivió en Cahuala: "Sí puedo confirmar que yo en primera persona viví alguna conducta sexual inapropiada".
Las denuncias por el control de los lazos familiares y la sexualidad
Las declaraciones de la mujer se conocen en medio de la investigación que lleva adelante la Fiscalía por trata de personas con fines de explotación laboral, que también ha puesto bajo cuestionamiento el rol que cumplían las principales figuras de autoridad dentro de la comunidad.
Enrique Urrutia Aburto, fundador de la comunidad y conocido como el “Jefe”, y María Alejandra Pinto, llamada la “Jefa”, han sido apuntados por exintegrantes que aseguran que sus vidas se vieron marcadas al interior de esa comunidad.
Alfredo Urrutia, sobrino del fundador y uno de los denunciantes, también se refirió a las consecuencias que habría tenido esa estructura en la relación entre padres e hijos.
Según explicó en el reportaje, la comunidad se organizaba en círculos separados para hombres, mujeres, jóvenes y niños, por lo que sus integrantes vivían separados.
“No era un esquema familiar. Él no cree en la familia. Dice que la familia, los vínculos familiares y biológicos son un impedimento para vivir en comunidad”, sostuvo Alfredo Urrutia al describir las ideas que, según su testimonio, promovía su tío.
El sobrino del líder también cuestionó el papel de María Alejandra Pinto en la crianza de los niños de la comunidad.
“Digamos que los padres ya quedan desvinculados de sus propios hijos. Entonces, el concepto de destrucción de vínculo generó muchísimo daño en la propia comunidad”, afirmó.
A este relato se suma el de María Luz, otra exintegrante de Cahuala, quien aseguró que las normas impuestas por Enrique Urrutia afectaron directamente la relación que mantenía con su hija.
“Dentro de las normas instauradas por Enrique, el ‘yo’ madre era nefasto para los hijos. Yo estaba con mi hija, que tenía entre 4 y 5 años, lo peor que yo podía hacer era acercarme a ella”, afirmó.
“Ninguna mamá, como nacían en conjuntos, podían amamantar a cualquiera de las guaguas, pero nunca a la que era de ellas. Era una ley”, sostuvo.
Entre los antecedentes expuestos se encuentra el relato de una mujer adulta que recordó el requisito que Enrique Urrutia le impuso para tener una relación sentimental.
“Entonces tú me lavas los pies y vamos viendo cómo tú te relacionas con un hombre mientras estás tocándolo. Y después de eso me invitó a dormir siesta con él”, relató la exintegrante.
El abogado querellante Rodrigo Zegers también sostuvo que Urrutia controlaba los encuentros sexuales de las parejas de la comunidad y autorizaba las relaciones cuando tenían como objetivo tener hijos.
“Solo él autorizaba cuando las parejas podían tener vida sexual. La única persona autorizada para penetrar era él. Lo demás no estaba permitido, salvo cuando él autorizaba que se tuvieran niños, cuando se tuvieran guaguas”, afirmó.
La causa continúa bajo investigación y según los antecedentes entregados anteriormente por la Fiscalía a Reportajes Teletrece, aún existen diligencias pendientes. El Ministerio Público no descartó entonces la posibilidad de imputar nuevos hechos a los líderes de la comunidad.

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