Política

Qué hay detrás del sigiloso plan del Partido Republicano para el post plebiscito

Agencia Uno
Por Paula Valenzuela
Es la única colectividad que no se ha cuadrado con una hoja de ruta que lleva, por todos los caminos, a una nueva Constitución. Se opusieron a este itinerario desde el día uno. Esta semana, eso sí, dieron una señal: a contrapelo de Chile Vamos dijeron que era necesario un plebiscito de entrada, en caso de que el Rechazo se imponga este 4 de septiembre. Porque, dicen, el 80/20 del Apruebo, en 2020, no necesariamente sigue vigente. Hay que evitar triunfalismos a toda costa, enfatizan, porque la derecha sí que sabe de derrotas electorales en Chile.

“No hay que subirse al carro de la victoria antes del 4 de septiembre”. Esa es la idea que se repite con mayor fuerza en el Partido Republicano al intentar delinear lo que se viene para su colectividad luego del plebiscito de salida constitucional.

Esta semana volvió a asomar otra diferencia de fondo entre Chile Vamos y el Partido Republicano. En privado, en los partidos de la UDI, RN y Evópoli daban cuenta de que las palabras del Presidente Gabriel Boric -sobre implementar una nueva Convención Constitucional en caso de que triunfe el Rechazo- no habían sido al azar. Ahora, decían, ya no sería necesario un plebiscito de entrada porque, entre otras razones, se extenderían demasiado los plazos para comenzar otro proceso constituyente -como ya han comprometido- y que entonces lo opción más popular sería impulsar una nueva CC, aunque con reglas distintas. Jaime Bellolio, Javier Macaya o Diego Schalper, dicen en el sector, han entablado conversaciones con el Mandatario, dando cuenta de que habría apertura y mayorías para una nueva CC.

Mientras, el presidente del Partido Republicano, Rojo Edwards, este lunes, dijo: “Si es que hubiese un nuevo proceso, en caso de que gane el Rechazo, evidentemente tendría que considerarse un plebiscito de entrada”.

Y esa ha sido la única señal clara que han dado sobre el post plebiscito, hasta ahora, en la tienda que fundó José Antonio Kast. ¿Por qué? En ese partido no evalúan bien la actuación política de estos días de los partidos de la centroderecha. Los han encontrado demasiado “triunfalistas” al ponerse a idear escenarios post Rechazo, con innecesarias apariciones públicas. Eso sí, reconocen que el presidente de la UDI, Javier Macaya, esta semana intentó poner la pelota en el piso y evitar al menos públicamente adelantar escenarios, señalando que todo mecanismo debe ser discutido luego del 4 de septiembre. Pero, eso, recalcan entre los republicanos, de nada sirve si es que luego se filtran las reuniones privadas de Chile Vamos donde han delineado el triunfo del Rechazo.

En todo caso, en la propia colectividad reconocen que la directiva, especialmente Rojo Edwards y el exdiputado Arturo Squella, han abordado con dirigentes de todo el país en giras en Concepción, Chillán, Linares, Talca, y otras regiones, y que sobre la mesa hay muchas ideas sobre el camino a seguir.

Con todo, en el Partido Republicano se calibran al menos cuatro escenarios de análisis de cara al plebiscito.

No olvidar los últimos resultados desfavorables para la derecha

El estratega más importante del Partido Republicano, Cristián Valenzuela, lo escribió este miércoles en su columna habitual en La Tercera: “A no confiarse”, enfatizó, y a reglón seguido consignó: “No hay que olvidar que la izquierda no solo arrasó en las últimas tres elecciones, sino que además trapeó con el gobierno de Sebastián Piñera. La marea ideológica, mediática y aparentemente social que les permitió farrearse el proceso constituyente y situar a un inexperto e incompetente como Gabriel Boric en la Presidencia de la República, es un trabajo de muchos años que no se supera de la noche a la mañana”.

Eso es justamente lo que se repite entre los dirigentes del Partido Republicano, desde la directiva hasta en su bancada de diputados. Y no se trata de ser pesimistas, dicen, sino de poner sobre la mesa la cuota de realismo ante los últimos eventos electorales del país.

“Yo soy partidario de que los partidos se juegan hasta el último minuto”, subrayó esta semana el senador Edwards.

El diputado republicano José Carlos Meza añade, en conversación con T13.CL, que “el plebiscito lo tomamos con calma, porque en esta semana y media que falta todo puede pasar, y el resultado aún puede variar, terminando en uno muy estrecho o en un triunfo muy holgado del rechazo”.

Interpretar correctamente el resultado de la noche del 4-S

La “lucha” será interpretar adecuadamente el resultado del plebiscito de salida, enfatizan en el partido. Un símbolo nítido será que los Republicanos no abrirán champañas esa noche, en caso de que gane el Rechazo. Una imagen muy clara, dicen, de que evitarán los triunfalismos.

El porcentaje influirá, subrayan. Aunque sostienen que lo más probable es que el resultado sea estrecho, no será lo mismo que el Rechazo triunfe con un 51% versus un 49%, o con diez puntos de distancia (55% versus 45%). Porque, de partida, precisan, la derrota para el gobierno sería más dura con el segundo. Y eso va a tener otras repercusiones.

Consultado por T13.CL, el diputado de la bancada republicana, Stephan Schubert, afirma que “hay que leer el resultado sin triunfalismo. No creo que una u otra arrase, sería ideal que una gane por lejos, porque marcaría una pauta clara, pero no creo que ocurra. Si hay un 51 versus 49 no puede ocurrir que haya triunfalismo, hay que ser humildes y ver cómo seguimos adelante”.

19 de julio: Kast reaparece en medio de campaña por el Rechazo

Por otra parte, agregan, no será lo mismo que voten 8 millones de personas que 12 millones. ¿Qué significa que gane el Rechazo, cómo interpretar si esa gente aún sigue queriendo una nueva Constitución? Son algunas de las cuestiones que, dicen, deberán analizar esa noche y también la jornada del lunes 5 de septiembre.

La estrategia de haber mantenido a Kast en segunda línea, fuera de los medios tradicionales, se mantendrá, dicen, hasta el último día. Aunque, añaden, ‘ha trabajado en terreno más que nunca’. La puesta en escena de Kast del 4-S, eso sí, sigue pendiente: aparecer o no en la prensa, ir o no a la sede del partido a esperar los resultados, son parte de los puntos a resolver.

La decisión del mecanismo si es que se continúa con el proceso

“Yo fui diputado y yo voté a favor varias modificaciones a la Constitución; las constituciones no son un bloque sólido inmodificable, pero de ahí a decir que se necesita una nueva Constitución... Los políticos aquí están vendiendo falsas expectativas, porque dicen ‘vamos a ir por la nueva Constitución y esto va a lograr la paz social’”, eso afirmaba en El Mercurio José Antonio Kast, el 16 de noviembre de 2019, solo horas después de que se haya materializado el Acuerdo por la Paz y la nueva Constitución, del que no participó el Partido Republicano.

Una idea que, dicen en el Partido Republicano, buscarán reflotar luego del plebiscito de salida. Que la Constitución se ha modificado muchas veces, y que hay que ver cómo sigue este camino en caso de que se inicie un nuevo proceso constituyente. No sin antes enfatizar en que el Acuerdo del 15-N estipulaba su fin en caso de que en el plebiscito de salida triunfara el Rechazo.

En ese sentido, el Partido Republicano es el único en el que entre sus filas dudan de que el 80% del Apruebo de octubre de 2020 siga “vigente”. No así Chile Vamos que ha señalado que es inevitable eludir ese resultado aunque triunfe el Rechazo de salida, es más; esa ha sido la principal razón de ese bloque para comprometerse con los cambios y con un nueva -y “buena”- Constitución.

“Yo creo que ya no hay un 80/20 porque mucha gente se cansó. El mandato que está establecido en esta Constitución es que este proceso se iniciaba con el plebiscito de octubre de 2020 -que marcó el deseo de una nueva Constitución- y que termina ahora con el plebiscito de salida. Todo lo que venga después, yo opino, personalmente, que debe volver a ser consultado. ¿Por qué? Porque yo he escuchado a personas que dicen que ya no quieren iniciar otro segundo proceso, porque nos gastamos tanta plata, fue tan bochornoso que aunque lo hagamos distinto, con formas distintas, con personas distintas, dicen, ‘yo no quiero empezar de nuevo’. Aquí no hay mandato infinito hasta que salga una nueva Constitución”, asegura Schubert.

Probablemente, dicen, los Republicanos se resten de la idea de una nueva Convención Constitucional -debe ser una decisión institucional, recalcan-, no obstante, si es que se impone dicha idea, dicen, al día siguiente estarán trabajando por armar sus propias listas de convencionales. Es decir: no se restarán por ningún motivo de algunos procesos que las mayorías impongan.

“Estar fuera del acuerdo no significa no participar”

No les preocupa estar o no en un eventual ‘gran acuerdo’ 2.0. Eso es lo primero que dicen en el Partido Republicano al entrar en este debate del que, hasta ahora, han estado fuera. Chile Vamos, al aprobar las rebaja del quórum a 4/7 -los Republicanos rechazaron-, dijo que este era el principio del gran acuerdo.
¿Por qué no les preocupa? Recalcan que, aunque se quedaron fuera del Acuerdo por la Paz y la nueva Constitución, se convirtieron en la tercera bancada más grande de la Cámara Baja, con 15 diputados, y, por lo demás, ganaron la primera vuelta presidencial con José Antonio Kast y su 44.13%.

“Pase lo que pase, la ciudadanía sabe qué puede esperar de los Republicanos, la gente sabe con nitidez lo que pensamos y lo que queremos para el país, por eso la estrategia para después del plebiscito no es algo que nos quite el sueño, y analizaremos una vez terminada la elección”, dice Meza.

En entrevista con T13.CL, el diputado republicano Juan Irarrázaval había afirmado, hace una semana, que “los problemas de Chile no se solucionan con una nueva Constitución” y que “vamos a participar siempre en la discusión pública dentro o fuera de un acuerdo”.

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En ese sentido, también ponen de ejemplo que pese a la minoría que obtuvieron en la Convención Constitucional lograron marcar puntos relevantes con integrantes como Rocío Cantuarias o Teresa Marinovic. O bien lo plantean de otra forma: “llevamos dos años excluidos de la Convención y eventualmente vamos a ganar”. O de otra forma, incluso: “todos nos decían que éramos parias, que estábamos al margen de la democracia, y mira dónde estamos”.

Ni siquiera hoy es una discusión sobre si estarán sentados o no en la mesa del ‘gran acuerdo’, dicen, pero, de todas maneras, recalcan, será una decisión institucional. Ahora, altos dirigentes remarcan: ‘si me preguntas, no veo posible en ningún escenario que los Republicanos estemos en esa mesa luego del 4 de septiembre’.