Embargo de EE.UU. a Cuba: Por qué Chile se abstuvo en la ONU y rompió tradición de últimos 33 años
Embargo de EE.UU. a Cuba: Por qué Chile se abstuvo en la ONU - Ex-Ante
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Qué ocurrió. La Asamblea General de Naciones Unidas aprobó este miércoles, por trigésima cuarta vez, la resolución que pide poner fin al embargo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba. El resultado fue 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones, lejos de los 187 apoyos de 2024 y los 165 de 2025. Chile se abstuvo. Lo acompañaron en esa posición Alemania, Italia, Perú y Corea del Sur, entre otros. En contra votaron Estados Unidos, Israel y Argentina, además de Colombia y Ecuador.
El quiebre. Desde la primera votación, en noviembre de 1992, Chile había respaldado la resolución en las 33 ocasiones en que se sometió a voto, bajo los gobiernos de Patricio Aylwin, Eduardo Frei, Ricardo Lagos, Michelle Bachelet, Sebastián Piñera y Gabriel Boric.
- El voto de 1992 fue el menos obvio de todos: la resolución apenas reunió 59 apoyos frente a 71 abstenciones, y Chile votó a favor mientras Argentina, Bolivia, Costa Rica, Guatemala y Honduras se abstenían. Lo hizo, además, sin tener relaciones diplomáticas plenas con La Habana, que solo se restablecieron en 1995.
- La línea se mantuvo con gobiernos de distinto signo porque descansaba en dos carriles que nunca se cruzaron: rechazo al embargo como medida unilateral que castiga a la población, y crítica a las violaciones de derechos humanos del régimen.
- El gobierno de Kast venía anunciando el cambio. En julio, cuando Cuba pidió reabrir el debate en una sesión extraordinaria, Chile se abstuvo en esa votación procedimental junto a Canadá, Polonia, Hungría y Rumanía.
- Ampuero explicó entonces que el tema estaba “enmarcado en una discusión binaria, que no refleja la complejidad de la situación”.
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El argumento de la Cancillería. La declaración del ministerio sostiene que Chile se abstuvo “porque reducir el debate a un asunto económico, sin considerar la situación de los derechos humanos y las libertades políticas en ese país, implica una omisión injustificable y muy significativa para abordar la grave situación que enfrenta el pueblo cubano”.
- Agrega que la Carta de la ONU descansa sobre la paz, la seguridad, el desarrollo y los derechos humanos, y que “ninguno de ellos puede abordarse de manera aislada”, incluidos los derechos civiles y políticos.
- Para algunos, el razonamiento supone invertir un eje tradicional. Hasta ahora, Chile trataba el embargo como un asunto externo (una medida de Washington sobre la isla) y los derechos humanos como un asunto interno de Cuba, y votaba cada cosa por su lado. La abstención de hoy supone que no se puede votar lo primero sin lo segundo.
El discurso de Ampuero. El embajador, que se exilió en Cuba en la década de los 70, habló el martes, en la primera jornada del debate.
- Partió reivindicando la continuidad: Chile participa “guiado por los mismos principios que han orientado su política exterior bajo gobiernos de distinto símbolo: respeto al derecho internacional, confianza en el multilateralismo y defensa de los derechos humanos”. Y fue explícito en que el país “no ha respaldado, ni respalda, las medidas económicas, comerciales y financieras unilaterales”, porque “terminan recayendo sobre los más vulnerables de la población civil”.
- El giro vino después: “detenernos ahí sería contar solo una parte de esta historia”. Las dificultades de las familias cubanas, dijo, “no se explican únicamente por factores externos. En ellas pesan también restricciones a libertades fundamentales, a la participación política y económica y al ejercicio pleno de derechos civiles”. Y rechazó la lógica de bandos: “La línea que verdaderamente importa (…) separa a quienes defienden los derechos humanos de quienes no los respetan. Y en esa línea, Chile sabe bien dónde estar ubicado”.
- Ampuero cerró con una frase atribuida a Pablo Neruda: “Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera”.
- Las aspiraciones de libertad, dijo, “pueden encontrar obstáculos y demorar en abrirse camino, pero son permanentes, y al final florecen”. Y pidió a la Asamblea que, más que “repetir año tras año un ejercicio que no logra resolver la tensión”, contribuya “a que Cuba se vea libre del embargo y el pueblo cubano viva con bienestar y con la posibilidad de decidir libremente su propio camino”.
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