El “amigo” empresario de la senadora Karol Cariola se querella contra el alcalde Sebastián Sichel por retiro de publicidad en Ñuñoa
Desde los primeros días de julio, la municipalidad de Ñuñoa comenzó a sacar la publicidad que "considerar" ha estado operando de manera irregular.
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“Descubrimos que en la comuna hay más de 40 letreros en la vía pública sin ningún permiso. Estuvieron acá durante más de 20 años. Han sido operados, han sido arrendados sin pagar ningún permiso de edificación y sin autorización del plan regulador”.
Así parte un video–subido a sus redes sociales el 10 de julio pasado–por el alcalde Sebastián Sichel para denunciar el supuesto mal uso de espacios públicos vinculados a exposición de publicidad sin autorización.
Cinco días después, el 15 de julio, el empresario Carlos Frings–dueño de la empresa Power Graphics–se querelló contra el jefe comunal por desacato, acusando una vulneración de sus derechos al estar destruyendo las estructuras comerciales de su propiedad en Ñuñoa.
Lo que parece una común controversia entre una autoridad con un privado esconde un conflicto de más larga data, que incluso, ya cobró un caído: el entonces administrador Tomás Fuentes, quien tuvo que renunciar a su cargo al conocerse que había ejercido como administrador municipal en medio de una condena de 41 días por conducir en estado de ebriedad, lo que obligaba a suspender sus funciones por ese tiempo.
En el entorno municipal, atribuyen a dicha empresa la filtración de esa información en momentos que Fuentes había presentado una querella por injurias en julio de 2025 contra Carlos Frings y su hijo cuando se armó el primer gran revuelo con Power Graphics al firmar el decreto de demolición de sus carteles publicitarios.

En la denuncia, el militante RN sostenía que los abogados de la compañía enviaron antecedentes "falsos" al municipio y los concejales sobre posibles conflictos de interés, pues en su campaña de candidato alcalde por Vitacura en 2015 habría usado sus carteles para realizar propaganda electoral. Por tanto, no estaba en capacidad de firmar decretos para demoler las plataformas instaladas en Ñuñoa, además que estaba en “mora” por los servicios, supuestamente, solicitados.
Esa batalla, finalmente, la ganó Carlos Frings, pues el Octavo Juzgado de Garantía lo absolvió del delito de injurias e instruyó que Tomás Fuentes pagara las millonarias costas del proceso.
El escándalo del Caso Chinamart y los chats de Karol Cariola que expusieron a Carlos Frings
En medio de estos líos judiciales, Carlos Frings tomaba protagonismo en otro escándalo político. Tras la filtración de unos chats de la diputada Karol Cariola en marzo de 2025–en el marco de una arista reservada que se separó del caso Sierra Bella por tráfico de influencias–, se conoció que el empresario publicitario tenía vínculos con la parlamentaria y la entonces alcaldesa Irací Hassler.
De acuerdo a la conversación entre las militantes comunistas de noviembre de 2022, Cariola le pidió a la autoridad comunal poder concretar una reunión con Carlos Frings, dado que él quería conocerla para ofrecer algunos proyectos.
–Karol Cariola: oye necesito pedirte un favor
–Karol Cariola: Hay un empresario cercano, que me apoyó en mi campaña
–Karol Cariola: Que se dedica a la publicidad a gran escala
–Irací Hassler: Hola Karito
–Karol Cariola: Y me está pidiendo hace tiempo que pueda gestionar una reunión contigo
–Karol Cariola: Quiere juntarse a almorzar o cenar
–Karol Cariola: El tiempo siempre financia proyecto sociales, de hecho anda con la idea de un proyecto de huertos urbanos que te comenté hace un tiempo
Por estos hallazgos, la diputada Cariola declaró como imputada el 2 de diciembre de 2025 ante la Brigada Anticorrupción de la PDI. Sobre estos chats, la parlamentaria del PC sostuvo que supo de Carlos Frings hace “tres o cuatro años atrás”.

En ese contexto, indicó que lo conoció a través de Juan González, un histórico militante del partido, y probablemente también por Guillermo Tellier. Según ella, sólo supo que se llamaba Carlos.
“Era una persona que tenía una sensibilidad de izquierda (...) Él se dedicaba a desarrollar proyectos sociales y además tenía una empresa de publicidad. A él lo vi un par de veces posteriores, siendo en la última de éstas donde me mencionó que a él y su esposa le gustarían conocer a Irací, quien ya era alcaldesa de Santiago”, reveló la diputada a los detectives, quien aseguró que “nunca” financió sus campañas políticas y que la reunión con la jefa comunal se concretó en el departamento que ella arrendaba en calle Suecia. “Fue una cena amistosa, donde Carlos habló de sus proyectos sociales”, detalló.
Si bien, la senadora Cariola describió que Carlos Frings tendría una tendencia a su sector político, lo cierto es que su nombre es conocido de manera transversal. Reportajes Teletrece realizó un perfil del empresario y reveló que altos expersoneros del UDI y la DC coincidieron que “no era un tipo desconocido y que ante las regulaciones del Servel–hace 15 años–, era el más grande para proveer de gigantografías”.
La secreta “guerra” entre Sebastián Sichel y Carlos Frings, el “amigo” de Karol Cariola
En la búsqueda por recaudar más recursos, el alcalde Sebastián Sichel pidió un reporte de cuánto estaba recolectando Ñuñoa por venta de publicidad en la vía pública. Al recibir la información quedó sorprendido: sólo estaban recaudando unos $65 millones anuales.
Sin entender, solicitó un nuevo informe para entender el bajo monto. Y al leer, quedó más impactado, comentó un funcionario municipal que participó en la auditoría.
El documento advertía que a fines de los 90, la municipalidad–en la época del alcalde Pedro Sabat–otorgó permisos precarios de bienes nacionales de uso público a diversas asociaciones de funcionarios y fundaciones sin fines de lucro. En palabras simples, se les entregó el control a los gremios para que pudieran explotar esas zonas con la finalidad de recaudar recursos propios.

Así, esos tratos permitieron la habilitación de paneles publicitarios en las avenidas estratégicas de Ñuñoa como Grecia, Irarrázaval y Vicuña Mackenna, cuyas plataformas–según el municipio–se mantuvieron por más de 20 años sin fiscalización y “permitiendo que las empresas operaran en condiciones contractuales irregulares”. Es decir, sin autorización ni pago de derechos para la comuna.
A raíz de esto, el 26 de marzo de 2025, el alcalde Sichel emitió un decreto con el objetivo de terminar con este beneficio gremial, dado que era “incompatible” con el marco legal vigente.
En paralelo, comentaron desde la casona de Jorge Washington, recibieron información que todos los puntos publicitarios estaban asignados a empresas de Carlos Frings y que el catastro había arrojado más puntos de los 21 “permitidos” por los gremios. Se habrían detectado más de 40 zonas con carteles y pantallas. “Todos ilegales”, comentaron a Reportajes Teletrece, desde Ñuñoa.
Ante esta situación, Sichel firmó otro decreto para ordenar la demolición de dicha infraestructura. El excandidato presidencial estaba convencido que había que intervenir estas dinámicas, lo que derivó también en la presentación de una querella por fraude al fisco por los beneficios otorgados a las empresas de Carlos Frings.
El llamado a licitación de publicidad que terminó en lobby y acciones judiciales contra Sichel
La intención de Sebastián Sichel era obtener más recursos para el municipio. Aún no entendía cómo durante más de 20 años, sólo ingresaban $65 millones anuales cuando–de acuerdo a precios de mercado–se podría haber recaudado más de $1.000 para las arcas comunales.
Por ello, comenzó a trabajar en una nueva institucionalidad que derivó en un llamado a licitación, previo recomendación de Contraloría. Ese marco se aprobó el 1 de abril pasado en el concejo municipal, cuyas bases llamaron la atención de sólo una empresa: Global Vía, compañía que ha disputado históricamente los espacios de publicidad con Power Graphics.
Según indicó Ñuñoa, por siete de las 21 zonas, ofertaron $700 millones.

Sin embargo, todo se vino abajo el 17 de abril pasado, luego que Power Graphics presentara ante el 20°Juzgado Civil de Santiago una medida prejudicial precautoria de prohibición de contratos. Acción que paralizó todo tipo de movimientos para 20 puntos publicitarios y siete pantallas instalados en Ñuñoa.
Mientras se discutía en tribunales, la empresa de Carlos Frings sostuvo dos reuniones de lobby con el director de Secpla y el director jurídico, pero no hubo acuerdo. Menos tras la demanda civil que no permitió continuar con el nuevo proceso de concesión publicitaria que estaba impulsado el jefe comunal.
Con todo, Sichel continuó con su idea de eliminar las plataformas de Power Graphics y contrató a una empresa para sacar las estructuras que–a su juicio–fueron levantadas sin ningún permiso de obra municipal.
Alcalde de Ñuñoa decidió continuar con el desmantelamiento de la publicidad
Así, desde los primeros días de julio, se han estado desmontado estos tótem gigantes en las diversas arterias de la comuna, lo que incluso ha sido informado por redes sociales, aumentando la indignación de Carlos Frings, que se querelló contra el edil de Ñuñoa.
“Estamos ante un evidente y desvergonzado desacato de una orden judicial que le ordenó y luego notificó a la Municipalidad que no puede realizar acto alguno en relación con los letreros indicados”, comentó a Reportajes Teletrece, el abogado Miguel Schürmann, quien representa a Power Graphics.
En esa línea, agregó que “consideramos especialmente grave que el alcalde de Ñuñoa, Sebastián Sichel, sabiendo que el conflicto con Power Graphics se encuentra radicado en la justicia, y ésta le ha ordenado no realizar actos, desacate la orden y cometa un delito”.

El edil ha comentado en privado que tiene “conciencia” que no será fácil dar batalla a Carlos Frings. Incluso, desde el ámbito político como del rubro publicitario le han mencionado que esta batalla judicial le "traerá problemas".
A pesar de ello, el alcalde ya les comunicó a sus asesores y directores en la municipalidad que está dispuesto a llegar “hasta las últimas consecuencias” para terminar con estas presuntas redes que han “abusado” sin pagar lo que corresponde en materias de publicidad.
La guerra ya está en curso.
