Altas temperaturas podrían degradar tus medicamentos y restarles eficacia: cómo protegerlos y dónde JAMÁS debes dejarlos
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Mientras nos preocupamos por aplicar bloqueador solar en nuestra piel, solemos pasar por alto que el calor también es un enemigo silencioso para nuestros medicamentos. No es sólo que una cápsula se entibie, las altas temperaturas pueden alterar drásticamente la composición química de un fármaco.
Según el jefe de Urgencias de Clínica Indisa, doctor Leonardo Ristori, un medicamento expuesto al sol o al calor extremo puede perder hasta un 25% de su efectividad sin que lo notes a simple vista, convirtiendo un tratamiento necesario en una terapia inútil o, en algunos casos, en un riesgo para la salud del paciente.
Los medicamentos no son objetos inertes, son mezclas químicas delicadas diseñadas para reaccionar bajo condiciones muy específicas. "Cuando el termómetro sube, las moléculas dentro del remedio o el jarabe empiezan a moverse más rápido y a chocar entre sí, lo que provoca que los principios activos se degraden o se transformen en sustancias distintas. Este 'estrés térmico' puede hacer que el recubrimiento falle y el medicamento se libere antes de tiempo, o que simplemente pierda su potencia, dejando a tu cuerpo sin la defensa que realmente necesita”, enfatiza el doctor Ristori.
¿Qué hacer para proteger los medicamentos?
El especialista de Clínica Indisa comparte algunos consejos para que los medicamentos no pierdan su efectividad:
- Busca el punto fresco: lo ideal es que estén entre 15°C y 25°C. El baño (por la humedad) y la cocina (por el calor) suelen ser los peores lugares.
- Adiós a la guantera: jamás dejes remedios en el auto bajo el sol; se convierten en un horno en minutos.
- Frío, pero no congelado: la insulina y algunos antibióticos necesitan refrigerador, pero ¡cuidado!, nunca los pongas en el congelador.
- Envase original siempre: no los saques de su caja ni les quites la etiqueta; el envase está diseñado para protegerlos.
El especialista agrega que "no todos los fármacos reaccionan igual a las altas temperaturas, hay algunos que son especialmente sensibles. Por ejemplo, la insulina pierde sus propiedades si se congela o se calienta. En el caso de los supositorios, el daño es físico, ya que pierden su forma al derretirse. Y en los parches transdérmicos, el calor acelera la liberación del medicamento, haciendo que el paciente reciba una dosis superior a la recetada, lo cual es sumamente riesgoso".

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¿Qué hacer si me voy de vacaciones?
Si vas a viajar este verano recuerda transportar tus remedios en bolsas isotérmicas, mantenerlos en la maleta de mano y consultarle a un médico o farmacéutico sobre las condiciones de estos antes de viajar.

