Saltar Aviso
Tendencias

Por qué las mujeres tienen que hacer cola para ir al baño y qué dice esto sobre el diseño de las ciudades

Por qué las mujeres tienen que hacer cola para ir al baño - Freepik
Compartir
Incluso cuando ambas partes ocupan la misma superficie, las instalaciones masculinas pueden dar servicio a más usuarios.
Señal
T13 En Vivo

¿Recuerdas la última vez que tuvo que hacer cola para ir al baño? Ya sea en teatros, aeropuertos, centros comerciales o festivales, el patrón se repite: los hombres entran y salen rápidamente del baño sin apenas esperar, mientras que las mujeres suelen guardar cola.

En la mayoría de los edificios públicos, el espacio del baño se reparte en función de la superficie, adjudicando a hombres y mujeres aproximadamente el mismo espacio. Aunque esto pueda parecer “justo”, distintas investigaciones sobre género y diseño de baños han demostrado que una superficie igual no se traduce en un acceso igualitario.

Suponer que varones y mujeres utilizan los baños de la misma manera y durante el mismo tiempo es un claro error.

Los baños masculinos suelen combinar cabinas con urinarios “compartidos”, que ocupan menos espacio y se pueden utilizar más rápidamente. Los baños de mujeres, por el contrario, se basan exclusivamente en cabinas, por lo que, incluso cuando ambos lados ocupan la misma superficie, las instalaciones de los hombres pueden atender a más usuarios.

El tiempo es otro factor a tener en cuenta. Las mujeres suelen tardar más porque necesitan sentarse en lugar de permanecer de pie, con frecuencia llevan ropa más compleja y pueden tener la menstruación o estar embarazadas. También es más frecuente que padezcan afecciones como incontinencia o infecciones del tracto urinario.

Muchas normas de diseño siguen basándose en un “cuerpo masculino por defecto”, asumiendo una entrada y salida rápida a los baños, orinado de pie y pasando un tiempo mínimo dentro. Cuando los espacios se organizan en torno al cuerpo y las rutinas de los hombres, los retrasos se achacan fácilmente al comportamiento de las mujeres –que “tardan demasiado”– en lugar de a un diseño inapropiado de sus baños.

La consecuencia más visible de estas normas de diseño es la cola que se forma fuera de los baños de mujeres. Pero, como muestra mi investigación, también puede haber consecuencias económicas y para la salud. Por ejemplo para quienes trabajan conduciendo taxis, el tiempo que pasan haciendo cola es tiempo que no dedican a ganar dinero.

El coste de la disparidad en los aseos

Y no se trata solo de la cola: la disponibilidad de baños es una decisión de diseño que afecta más a las mujeres que a los hombres, que suelen tener más facilidad para ir al baño donde quieran.

Para la mayoría de las mujeres, hacer cola para ir al WC es una pequeña molestia que aceptan sin darle mucha importancia. Sin embargo, los costes más graves de la disparidad en el acceso a los baños me quedaron claros mientras investigaba a las mujeres que trabajan como taxistas en España.

Cuando les pregunté por las frustraciones del trabajo, su primera respuesta rara vez fue el tráfico, los pasajeros difíciles o los turnos largos, sino los baños. Encontrar uno durante el turno a menudo requería una planificación cuidadosa y largas esperas, lo que les hacía perder ingresos. Sus compañeros masculinos, por su parte, podían entrar y salir en cuestión de minutos.

Rosario, una conductora de Uber de 26 años, describió la necesidad de ir al baño mientras trabajaba como “¡el drama del trabajo!”. Al igual que muchas otras conductoras que participaron en mi investigación, explicó que planificaba su ruta en función de los baños que sabía que había. Otras dijeron que evitaban beber agua para no tener que parar “todo el tiempo”, mientras que algunas relacionaban las infecciones urinarias recurrentes con “aguantar demasiado tiempo”.

Las cosas se complican durante la menstruación. Como explicó Juana: “Tienes que organizarte y obligarte a parar. Así que, después de un servicio, no vas simplemente a la parada de taxis más cercana para conseguir un nuevo cliente. En lugar de eso, tienes que conducir hasta una gasolinera para poder ir primero al baño”.

Un letrero de baño para todos los géneros
Un letrero de baño para todos los géneros
Los baños neutros en cuanto al género y otros diseños pueden hacer que los baños públicos sean más equitativos. Heidi Besen/Shutterstock

Las investigaciones han demostrado desde hace tiempo que los baños públicos no son infraestructuras neutrales: se diseñan en función de qué cuerpos y comportamientos se consideran la norma. Mientras que las instalaciones para hombres priorizan la rapidez y la eficiencia mediante urinarios abiertos, en las mujeres se usan cabinas que priorizan la privacidad.

Además, desde el punto de vista anatómico, es más fácil –y a menudo socialmente aceptado– que los hombres orinen al lado de la carretera o en cualquier otro lugar cuando no hay baños públicos disponibles.

Las investigaciones sobre la “paridad en los baños” muestran solo optando por aumentar el número de cubículos o crear cubículos neutros en cuanto al género podremos reducir significativamente las colas de las mujeres sin apenas afectar a los hombres. Replantearse la capacidad de los urinarios para mujeres puede eliminar prácticamente las esperas.

La frustrante búsqueda de un baño no se trata solo de esperar, sino de dignidad y del derecho a ocupar la ciudad en igualdad de condiciones. Los baños, en este sentido, se comportan como un indicador silencioso pero poderoso de para quién está realmente diseñado el espacio público.

The Conversation

Belen Martinez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

No hemos podido validar su suscripción.
Se ha realizado su suscripción.

Newsletter T13

Inscríbete en nuestra lista de correo para recibir gratis las noticias más importantes del día, con la confianza de Teletrece.