"Operación Tokio": Las alertas y omisiones que exministra Steinert expone en su primer informe tras dejar el Gobierno
Agencia Uno - Trinidad Steinert, exministra de Seguridad Pública
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El 16 de julio de 2024 se produjo un tiroteo en una parcela de Lampa, en la región Metropolitana. En medio de un after, cuatro hombres y una mujer murieron acribillados, en un sangriento hecho que con los días fue denominado como la masacre en Lampa.
Esta masacre originó una investigación que, casi dos años después, en junio de 2026, asestó un golpe al crimen organizado y particularmente al Tren de Aragua, agrupación vinculada al quíntuple homicidio de Lampa. Se trata del megaoperativo "Operación Tokio", en la cual cayeron ejecutivos bancarios que eran parte de la estructura.
Trinidad Steinert, exministra de Seguridad Pública, entregó esta semana un primer análisis, en su rol de investigadora en seguridad pública, informe titulado "Alertas, omisiones y el avance del crimen organizado en Chile".
En él —entre otras cosas— apunta a las alertas bancarias vinculadas a la red investigada en la "Operación Tokio", desde su detección por el sistema financiero y la Unidad de Análisis Financiero (UAF) hasta su recepción y utilización por el Ministerio Público, y cómo esa información podría haber sido empleada para desmantelar organizaciones criminales, pudiendo eventualmente evitar delitos violentos como la masacre en Lampa.

"Habría puesto presión sobre la estructura"
Tal como reveló CIPER en junio de 2026, cuando la "Operación Tokio" desarticuló la estructura criminal vinculada al Tren de Aragua, la exministra Steinert expone en su análisis, al que accedió Teletrece, que tres meses antes de esos asesinatos, en abril de 2024, la UAF ya le había enviado al fiscal nacional un informe de inteligencia financiera con reportes de operaciones sospechosas de bancos que apuntaban a la red de lavado de dinero de esa misma organización.
Esto se supo dos años después del crimen ocurrido en la fiesta en Lampa, actividad organizada sin permiso del Tren de Aragua y sin pagar la "vacuna" que se exigía a los productores de eventos nocturnos, convirtiéndose en el ajuste de cuentas más sangriento del crimen organizado transnacional en la historia reciente de nuestro país y que convierte a esa masacre en el síntoma de una falla institucional y, en consecuencia, una grieta en la seguridad pública de Chile, según considera la exministra Steinert.

La UAF envió, entre abril de 2024 y mayo de 2026, al menos cuatro informes de inteligencia financiera al fiscal nacional sobre esta red. Sin embargo, la red que entre 2022 y 2025 lavó más de 75 mil millones de pesos siguió operando, creciendo y matando, hasta que un celular caído en la balacera en Lampa le entregó a la PDI la evidencia —que la inteligencia financiera no había podido transformar en acción— para iniciar la investigación.
Junto con exponer un análisis a la ruta del dinero y desmenuzar el rol del principal ejecutivo bancario comprometido, José Carlos Pérez Asencio, detenido el 2 de junio de 2026, la exministra Steinert plantea que "en sentido estricto, no puede afirmarse que la masacre de Lampa era evitable".
"Un informe de inteligencia financiera describe flujos de dinero, no anuncia un homicidio. La cronología documentada otorga una ventana que no puede ignorarse. El primer informe de la UAF llegó a la Fiscalía Nacional en abril de 2024 y los cinco asesinatos ocurrieron en julio de 2024. Entre un evento y otro hubo tres meses en los que una investigación formal abierta —un RUC, diligencias, interrupción de cuentas, detenciones— habría puesto presión sobre la estructura que finalmente ejecutó la matanza", escribió en su análisis la exsecretaria de Estado.

"No se trata, entonces, de especulación sobre capacidades mágicas de prevención, sino de que la misma evidencia que después desarticularía la red ya estaba, escrita y despachada, en un escritorio de la Fiscalía Nacional" antes de que las cinco personas murieran en Lampa, complementó.
Además, como expuso, la investigación que culminó con la "Operación Tokio" no partió con los informes de la UAF, sino que con el teléfono que Bárbara Hernández, la "Barbie", recaudadora de la banda y testigo de la balacera, dejó caer al escapar del lugar.
"El sistema de inteligencia financiera había visto la red; el sistema de investigación criminal sólo la tocó cuando el azar dejó un teléfono en el barro. La diferencia entre anticiparse y reaccionar, en este caso, la marcó la casualidad", concluyó la exministra, enfatizando que "perseguir el dinero ilícito no es una tarea complementaria, sino un componente esencial de una estrategia eficaz contra el crimen organizado".
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