Japón reaccionó con indignación tras la supuesta decapitación de un rehén japonés a manos del grupo extremista Estado Islámico (EI).

El primer ministro del país nipón, Shinzo Abe, denunció a los responsables luego de que publicaran el sábado un video en internet de Kenji Goto, un periodista secuestrado en octubre en Siria.

Abe dijo que Japón "no se rendirá ante el terrorismo" y aseguró que su país iba a continuar trabajando con la coalición internacional que se enfrenta a EI.

La madre de Goto, Junko Ishido, aseguró que no había palabras para expresar su pérdida.

Estado Islámico mató a otro rehén japonés la semana pasada. Había pedido al gobierno japonés un rescate de US$200 millones, la misma cantidad que Japón había prometido en ayuda no militar a los países que combaten al grupo.

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