Es mejor ir a dormir sin la luz de un libro electrónico. De acuerdo con un estudio de la revista científica norteamericana PNAS, leer en una tablet o algún otro dispositivo similar antes de ir a la cama afecta negativamente al sueño. La culpa de este efecto la tiene la luz de onda corta que emiten estos dispositivos, según esa publicación.

En la retina, se encuentran las células ganglionares que son muy sensibles a la luz de onda corta. La información recogida por estas células le sirve de referencia al sistema circadiano encargado de gestionar los recursos de cada persona dependiendo del momento del día. Así, un buen funcionamiento de ese mecanismo permite que el cuerpo esté preparado para lo que viene, ya sea dormir, despertarse o comer. Así, el organismo ahorra energía al no tener que estar siempre alerta frente al sol o preparado para digerir comida. Los trastornos de este mecanismo pueden provocar problemas de sueño, obesidad o incluso cáncer.

Según los investigadores, este mecanismo se ve alterado cuando se usan dispositivos para leer antes de dormir. Durante dos semanas de estudio, 12 participantes leyeron en un iPad cuatro horas antes de irse a la cama durante cinco noches seguidas. Después, el experimento se repitió con libros impresos. A los lectores del iPad les costó más quedarse dormidos. Además, el estudio mostró que los lectores de estos dispositivos segregaban menos melatonina, hormona que aumenta su presencia durante la noche y funciona como inductora del sueño, según afirma el diario español El País.

En 2013, la revista Nature publicó un estudio del investigador de la Universidad de Harvard Charles Czeisler, quien señaló que el uso de celulares y tablet antes de dormir afectaba el sueño. El autor del estudio señalaba que “los adolescentes duermen media hora menos por cada dispositivo de este tipo que tienen en el dormitorio... no es sólo debido a la exposición a la luz, sino también por los juegos, las interrupciones telefónicas después de la hora de acostarse, los mensajes de texto que despiertan”. 

"Cuanto más iluminamos nuestras vidas, menos dormimos", señala Czeisler. En Estados Unidos, hace 50 años sólo un 3% de la población dormía menos de seis horas diarias como promedio. Hoy ese porcentaje llega al 30%. Los niños de todo el mundo duermen hoy 1,2 horas menos como promedio de lo que lo hacían los menores hace un siglo.

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