Rondan la treintena, pero ya son extremadamente ricos y famosos. Son emprendedores tecnológicos o heredaron la fortuna de sus familias. Y todos son hombres.

Ese es el perfil de los 14 jóvenes multimillonarios que aparecen en la nueva lista Forbes de las 400 personas más ricas de Estados Unidos, cuya edad media global se sitúa en los 67 años.

En la clasificación junior, sin embargo, sus miembros no han cumplido los 40 pero ya manejan patrimonios de miles de millones de dólares.

Liderada por el creador de Facebook, Mark Zuckerberg (US$71.000 millones), la lista incluye solo dos jóvenes empresarios de origen latino: Andrés y Julio Mario Santo Domingo, hijo y nieto respectivamente del dueño de Cervecería Bavaria y quien fuera durante décadas el hombre más rico de Colombia.

En el país cafetero, es extraño encontrar a alguien que no conozca la saga de los Santo Domingo. No en vano, se dice que es casi imposible vivir allá sin consumir alguno de los bienes relacionados con su imperio.

Fuera de Colombia, además de por su éxito empresarial, este poderoso clan es quizá incluso más conocido por llevar una vida de lujo plasmada en revistas junto a celebridades internacionales que bien podría centrar la trama de una fascinante serie de dinastías familiares.

Pero ¿quiénes forman las nuevas generaciones de la familia Santo Domingo y por qué lograron volver a posicionarse en la lista de los jóvenes más ricos de Estados Unidos?

Música, moda y solidaridad

Andrés Santo Domingo, con 39 años y una fortuna de US$4.800 millones, ocupa el quinto puesto de la clasificación de Forbes.

El menor de los hijos del magnate empresarial Julio Mario Santo Domingo heredó buena parte de la participación de su padre en la industria cervecera cuando este murió en el año 2011.

Seis años antes, el patriarca de la familia vendió Bavaria -una empresa que controlaba la casi totalidad del mercado colombiano de la cerveza- a SABMiller, un conglomerado de origen sudafricano.

La mayor parte de la fortuna de Andrés se encuentra ahora en Anheuser-Busch InBev, el mayor fabricante mundial de esta bebida con sede en Bélgica, después de su fusión de más de US$100.000 millones con SABMiller en 2016.

Al contrario que su hermano mayor Alejandro -que únicamente salió de la lista de los jóvenes más ricos de Forbes por haber cumplido ya los 40 años-, Andrés mantiene un perfil más bajo en el mundo de los negocios.

En su lugar, vive más centrado en la música, el arte y la filantropía como parte de la alta clase socialde Nueva York, donde reside en una lujosa vivienda y desde donde dirige una productora discográfica orientada a la música rock y al formato de disco vinilo.

Casado desde 2008 con Lauren Davis -exeditora de moda en la revista Vogue-, a su enlace en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias acudieron cientos de invitados, entre ellos Barbara Bush, Ivanka Trump o la princesa Frydal de Jordania.

Su esposa cuenta con su propia tienda online donde se vende ropa de pasarela antes de llegar a los centros comerciales y que cuenta con reconocidas celebridades entre su selecto círculo de clientes.

Andrés Santo Domingo forma parte de la junta de Conservation International, una organización que trabaja por la protección de la naturaleza y la conservación de sus recursos.

DJ de música electrónica

Por su parte, Julio Mario Santo Domingo III (tercera generación en la familia tras su abuelo y su padre, llamados igual) cierra la lista de los jóvenes más ricos en Estados Unidos gracias a sus 32 años y, sobre todo, sus US$2.400 millones de patrimonio.

La muerte en el año 2009 de su padre -hermanastro de sus tíos Andrés y Alejandro-, provocó que él y su hermana Tatiana ingresaran en la lista de millonarios de Forbes al recibir parte de la fortuna de su abuelo y una participación en el negocio de cerveza.

Julio Mario III es probablemente uno de los más eclécticos y discretos de la familia Santo Domingo en lo que a su vida pública se refiere.

Graduado en arquitectura por la Universidad de Boston, actúa como DJ en fiestas de música electrónica en Nueva York.

En 2015, se casó en Manhattan con la periodista argentina Nieves Zuberbühler. Lo hizo en secreto (tanto, que algunos medios publicaron que ni la familia de ella estaba al corriente). El año pasado, celebraron una boda religiosa ante 800 invitados disfrazados de personajes de Halloween y películas de terror.

Al enlace, también acudió su hermana Tatiana Santo Domingo, casada desde 2013 con el hijo primogénito de la princesa Carolina de Mónaco, Andrea Casiraghi.

No es el único miembro del clan Santo Domingo vinculado a la aristocracia. Su tío Alejandro se casó el año pasado con la británica Charlotte Wellesley, hija de los duques de Wellington. A su boda acudió también el rey Juan Carlos I de España.

Tanto Andrés como Julio Mario III nacieron y crecieron en Estados Unidos. Pese a que los Santo Domingo siguen teniendo importantes intereses económicos en Colombia como la propiedad de la cadena de televisión Caracol y otros medios de comunicación, el clan no guarda una relación estrecha con el país donde se encuentra el origen de su gran fortuna.

Eso sí, suelen regresar al final de cada año para reunirse con el resto de la familia.

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