“Hola, soy Carlo Siri, dueño de la Fuente, no de ésta, sino de ésta. El barrio ha sido víctima de toda la delincuencia que se desató después del 18 de octubre. (…) la Constitución nos tiene que proteger a todos y proteger a la democracia. La Constitución tiene que garantizar la paz en el país y hasta donde yo veo eso no está ahí”, dice parte de uno de los videos que ha circulado en las últimas semanas en redes sociales y WhatsApp respecto del Rechazo. La imagen final de ese material audiovisual añade lo siguiente: #YoNoApruebo.

Justamente en los días previos a que los partidos políticos de Chile Vamos se definieran institucionalmente por el Rechazo -de cara al plebiscito del 4 de septiembre- evitaban a toda costa abordar esa opción y específicamente la palabra Rechazo, por eso, dicen, el hashtag entonces era “Yo no Apruebo”.

Ahora, con la decisión recién oficializada por Chile Vamos -el sábado pasado lo hicieron en bloque-, las encuestas han mostrado un alza del Apruebo y ha habido críticas por la forma en que llevaron a cabo los respectivos consejos generales. “Las organizaciones sociales, que son las que se ven afectadas por este mal texto, son las que deberían tener el liderazgo. Y por eso yo hubiese preferido consejos generales con menor aspaviento y con menor cantidad de conferencias de prensa”, dijo este martes el presidente del Partido Republicano, Rojo Edwards.

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Pero en Chile Vamos siguen insistiendo -incluso este mismo lunes- que se mantendrán en la segunda línea, porque, agregan, esta es una campaña ciudadana.

Sin embargo, uno de los rostros de la sociedad civil que, hasta ahora, ha aparecido junto a la derecha rechazando el nuevo texto constitucional, Carlo Siri, no ha sido contactado por el sector. El empresario -dueño de la ex Fuente Alemana, hoy con el nombre Antigua Fuente- alcanzó notoriedad pública luego del estallido social del 18 de octubre, por los ataques que recibía su negocio en medio de la violencia que se ha hecho usual los viernes en la Plaza Italia. El local fue ícono durante años en Santiago sobre todo por algunos de sus sándwiches. 

Hoy dice que los viernes la violencia no ha parado y que un grupo de 100 personas sigue destruyendo la zona. En esta conversación con T13.CL, en todo caso, aborda el plebiscito y el rol de la sociedad civil. “Mi pensamiento siempre ha sido liberal así que yo supongo que soy de derecha”, dice. 

—¿Lo ha contactado ahora la centroderecha o la derecha para ser parte de la franja o la campaña ciudadana?

—No me han contactado. Uno de esos videos donde yo salgo lo hizo Sebastián Torrealba (RN, exdiputado), un día me pidió si podíamos hacer el video y yo le dije que no tenía ningún problema. Pero ahora no hay nada formal. 

—¿Espera que lo contacten para participar de la franja o la campaña por el Rechazo?

—Sí. Si me piden participar para hacer campaña por el Rechazo, por supuesto que voy a participar, lo tengo claro. 

—¿La centroderecha o la derecha está atrasada al no contactar a actores de la sociedad civil para esta campaña ciudadana?

—En general todos los políticos están atrasados, muy pocos han tratado de hacer contacto con la sociedad civil, pero eso tampoco se ha formalizado. Claro que estamos atrasados, yo pido urgencia, aquí hay que hacer un ejercicio tedioso, pero de forma simple para que todos entiendan: hay que parar esta nueva Constitución, ir punto por punto abordando y comparándola con la actual, viendo lo bueno y lo malo. Nadie ha hecho ese ejercicio. ¿Dónde están los problemas de la actual Constitución?

—¿Comparte entonces la idea de que los protagonistas de la campaña debe ser la sociedad civil y no los partidos?

—Los partidos políticos también tienen que dar la cara. Tienen que estar todos aquí, nadie puede arrancarse de esto, si esto es un deber de todos. Los partidos que van por el Apruebo también tienen la responsabilidad de no mostrar puros castillos en el aire, tienen que ser precisos y concretos. Los que vamos a rechazar -tanto civiles como partidos- también tenemos que decirlo claramente. Nosotros tenemos que demostrar de una vez por todas -de cara a toda la gente- lo que pensamos y por qué, ser claros y precisos.

—Los partidos políticos quieren estar en segunda línea dada la mala evaluación ciudadana que hay de ellos y porque al parecer, según el diagnóstico de la derecha, uno de los aciertos de la izquierda para el plebiscito de entrada fue haber cedido su franja a la sociedad civil... ¿No cree que los partidos pueden afectar a la opción del Rechazo?

—Si uno habla con la verdad, no hay problema. Los partidos no se pueden hacer a un lado, son los líderes. Que tengan una desaprobación alta, bueno, yo me pregunto qué están esperando para revertir eso. Aquí todos tenemos que dar la cara. 

—¿Por qué se decidió por el Rechazo?

—Yo participé en una Iniciativa de Norma Popular que se llamaba 'Primero las víctimas' y la rechazaron y era algo tan sencillo como asegurar que el Estado fuera el responsable de la seguridad ciudadana y a eso le tiraron la cadena. Ahora, yo voy a leer esto cuando esté todo oleado y sacramentado, como se dice. Yo les he preguntado a algunos constituyentes dónde está consagrado esto y nadie me responde. Aquí solo están garantizados un montón de derechos que dan lo mismo, porque mientras no haya paz, no hay nada. La verdad a mí me da lo mismo si el Banco Central es autónomo o no, que seamos plurinacional o no, a mí todo me da lo mismo, porque sin seguridad ni paz no hay solución para ninguna cosa. Esto queda totalmente abierto para que venga cualquier grupo político -de cualquier tendencia- para que abran una revolución violenta y no pase nada.

—¿Cree también que la opinión de esa parte de la centroizquierda que está por el Rechazo será importante en este plebiscito?

—Los amarillos, claro, yo comparto totalmente lo que dicen, sobre todo Cristián Warnken. Acá los han criticado mucho porque dicen que están rechazando a priori, yo les pregunto lo siguiente: si tú ves que están construyendo un edificio y están haciendo cosas mal dentro de esta construcción, ¿esperas hasta el final, cuando el edificio ya está hecho, para decir que está malo? ¿o no? ¡claro que no!

—¿Cree en el “rechazar para reformar” o “rechazo a secas”?

—Yo creo que el Rechazo va a secas, no hay que confundir las cosas, pero luego del plebiscito no hay que ser tontos, porque sí hay que cambiar cosas fundamentales que no están funcionando. Si hay que hacer modificaciones a la Constitución que tenemos hoy día, bueno, hagámoslas. 

—¿No hay entonces que hacer otro proceso constituyente si es que gana el Rechazo?

—No, porque ya quedó demostrado que, cuando el proceso se compone de personas que no tienen idea de lo que hay que hacer, pasa lo que está pasando: una bolsa de gatos. A mí me dijeron que esto iba a ser bueno porque aquí iba a estar representada la señora Juanita, pero yo creo lo siguiente: yo sé reflexionar, tengo un diplomado de postgrado de administración y tengo un magíster en administración, me he sacado la cresta estudiando y aun así no me siento preparado para hacer una Constitución, no me siento capaz.

—La derecha también ha planteado la posibilidad de que una comisión de expertos redacte una nueva Constitución en caso de que triunfe el Rechazo. ¿Qué le parece?

—Me encanta, pero discrepo de la idea de empezar de cero. Lo que funciona hay que mantenerlo y lo que no, resolverlo. Aquí no debe haber hojas en blanco. Nuestra historia está compuesta de luces y sombras y, bueno, las sombras hay que corregirlas y las luces hay que mantenerlas y potenciarlas.

—¿No cree que, bajo esa mirada, puede ser peligrosa para el Rechazo esta idea de que no se pierda este tiempo en el que sesionó la Convención y que luego se reforme este nuevo texto en el Congreso?

—Yo no veo el peligro en eso. ¿Quién asegura que cuando se apruebe esta Constitución se pueda reformar? ¿Se podría arreglar? Típico chileno: ‘Después arreglamos la carga en el camino’, y qué pasa si no podemos arreglar la carga en el camino. Eso sería un peor problema. Es mejor hacer las cosas bien a la primera. ¿Me dicen entonces que vote a favor del Apruebo porque lo típico que dicen que la Constitución es del 80 y lo de los cuatro generales? Eso es pura palabrería, esta Constitución ya la reformaron en estos 30 años que tanto han querido vapulear. 

—¿Qué se hace con el 80% de las personas que en octubre de 2020 votaron a favor de una nueva Constitución?

—A esa gente se le prometió un montón de cuestiones que no les han cumplido para variar, así es la clase política. Ese 80% obviamente va a estar decepcionado y muchos de ellos van a estar apoyando un Rechazo ahora. Ellos aún tienen la posibilidad de decir ‘esta cuestión la dejamos hasta acá’.

—¿Usted votó Rechazo en octubre de 2020?

—Sí, yo voté Rechazo, porque nunca he desconocido los avances de estos últimos 30 años. Eso de ‘no fueron 30 pesos sino 30 años’ es una tremenda mentira porque hay que preguntarse cómo era nuestra vida hace 30 años. Hace 30 años por la casa de mis papás pasaba gente incluso a pata pelada pidiendo un pan duro para comer. Es mentira que los 30 años no fueron nada, hay que arreglar algunas cosas, por supuesto, y ahí es donde está la indolencia de la clase política.

Carlo Siri, dueño de la Fuente Alemana:

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