Charles Leclerc vivió un duro momento en el Gran Premio de Italia. El monegasco protagonizó un violento accidente en el circuito de Monza que obligó a detener momentáneamente la carrera y dejó completamente destruido su Ferrari.
El incidente ocurrió durante la segunda vuelta, cuando Leclerc defendía su posición ante el avance de Oscar Piastri. El piloto de Ferrari perdió el control de su monoplaza en la zona de la Parabólica y se salió de la pista a una velocidad superior a los 230 km/h, antes de impactar lateralmente contra las barreras.
El choque provocó importantes daños tanto en el Ferrari como en las protecciones del circuito, por lo que la dirección de carrera debió desplegar la bandera roja para permitir la reparación de las barreras. La interrupción se extendió por cerca de 40 minutos antes de que la competencia pudiera reanudarse.
Afortunadamente, Leclerc pudo abandonar el monoplaza por sus propios medios. El piloto fue sometido a una revisión médica y posteriormente confirmó que se encontraba bien, aunque reconoció que durante algunos momentos tuvo dificultades para ver con uno de sus ojos producto del impacto.
En cuanto al accidente en sí, aceleré; en la primera vuelta la sensación fue algo extraña, tuve que dejar de acelerar y volver a hacerlo, declaró Charles Leclerc.
El monegasco señaló que el equipo deberá analizar los datos del monoplaza para determinar si existió algún problema mecánico que haya contribuido a la pérdida de control. “Lo investigaremos”, fue la conclusión del piloto al referirse al comportamiento del acelerado.
El accidente significó el abandono de Leclerc en la carrera de casa de Ferrari y un duro golpe para la escudería italiana, que esperaba conseguir un buen resultado ante los miles de aficionados que llegaron hasta Monza.
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