La ANFP informó que el fin de semana del 15 de noviembre volverá el fútbol chileno. Sin embargo, esta medida podría no llevarse a cabo.

Lo anterior, debido a que algunas barras de clubes nacionales han sostenido que aún no están las condiciones para retomar el fútbol a raíz del estallido social del país

En esa línea, las hinchadas, quienes se han convertido en actores protagónicos de las manifestaciones durante el movimiento social, han advertido que "no dejaremos que ningún jugador toque la cancha".

La Garra Blanca, hinchada de Colo Colo, afirmó que "pretenden utilizar a los clubes como una herramienta política a favor de sus intereses. Quieren cansarnos, aburrirnos, enajenarnos y que olvidemos la lucha".

Los de Abajo, de la Universidad de Chile en tanto, publicaron a través de redes sociales que "el campeonato nacional no debe reanudarse, ni tampoco puede retornar el juego mientras no se haya concretado un compromiso político que satisfaga las justas demandas del pueblo".

Los fanáticos de la Universidad Católica, Los Cruzados, a través de un comunicado también se sumaron a la opción de no reanudar el fútbol chileno. "Nos oponemos total y absolutamente a que esto se lleve a cabo debido a que el pueblo chileno no ha sido escuchado en sus demandas y peor aún, se han aumentado las medidas de represión”.

Y agregaron que "no permitiremos que el Gobierno se siga riendo en nuestra cara como lo han hecho hasta ahora ni menos que tomen el fútbol como una distracción en estos momentos de crisis social".

Otra de las barras más populares del país, es la de Los Panzers. Los fanáticos de Santiago Wanderers explicaron que "como barra brava no dejaremos que ningún jugador toque la cancha” y fueron enfáticos en señalar que “con la clase trabajadora no se juega, despertamos y no pararemos”.

En su comunicado, sostienen que “el comienzo del campeonato no es más que un intento desesperado por apagar la llama de cada uno de los combatientes, un intento desesperado de que la gente olvide el objetivo y el rumbo. Solo quieren darle un distractor a la gente para que baje las manos en esta batalla, pero como barra enfatizamos que vamos a luchar con todas nuestras fuerzas”.

La hinchada de su equipo rival, Everton, también se sumó a esta medida y manifestó que: “Nos oponemos tajantemente a cualquier intención de realizar un partido en el Sausalito. Mientras que las demandas sociales no sean resueltas como corresponde, somos materia dispuesta para boicotear cualquier partido de fútbol profesional a jugarse en el Sausalito”.

Por su parte, una agrupación de hinchas de Cobreloa también expresó que "el ascenso puede esperar, el pueblo no".

“¿En serio quieren volver a vivir quebrándose la espalda por unos pocos? ¿Llegar a la vejez miserable? ¿Seguir viendo cómo nuestros recursos son vendidos al extranjero a precio huevo y para unos pocos? ¿Seguir destruyendo el ecosistema a cambio de un papel con valor? ¿De qué desarrollo hablamos? ¿En serio queremos seguir siendo reprimidos al ingresar a un recinto deportivo en el fútbol chileno? ¿En serio queremos que sigan matando a los pueblos originarios?”, destaca el comunicado de los hinchas loínos.

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