Llegó como la gran favorita a Pyeongchang y Chloe Kim no sólo cumplió, sino que excedió todas las expectativas.

La sensación estadounidense del snowboard produjo una de las actuaciones más dominantes que se recuerden en las Olimpiadas de invierno al asegurar la medalla de oro en la prueba femenina del medio tubo con el primero de sus dos intentos.

Fue tal la superioridad de la deportista de 17 años, que completó su actuación con 98,25 puntos, ocho y medio más que la china Jiayu Liu, medalla de plata, y su compatriota Arielle Gold, bronce.

Su triunfo produjo una explosión de júbilo en la afición del país anfitrión debido al origen surcoreano de sus padres.

"Significa mucho haberlo hecho en el lugar de donde es mi familia", comentó Kim frente a la multitud que abarrotó el parque de nieve Phoenix.

"Había mucha presión", reconoció, "pero estoy contenta de haber podido aterrizar y estar aquí es muy emocionante, este ha sido uno de mis sueños".

Su brillo

La popularidad que acompaña a Kim se potencia tanto por su naturalidad sobre la tabla como por su personalidad.

En el día más importante de su corta carrera no tuvo reparos de seguir enviando mensaje a sus seguidores por sus cuentas de redes sociales y uno se convirtió en viral tras expresar su deseo de tomarse un helado en el medio de su participación en las rondas de clasificación.

Gusto que se dio tras confirmar su triunfo mientras atendía a los medios de comunicación.

Después en rueda de prensa, admitió que estaba tan hambrienta que quería "una hamburguesa, papitas fritas o tal vez pizza".

Kim ha sido la gran estrella de la nieve desde que clasificó con 13 años a las Olimpiadas de Sochi en 2014, donde no la dejaron competir por su edad.

Desde entonces se convirtió en la más joven en ganar una medalla de oro en el principal evento de deportes extremos, los X Games, y a los 15 fue la primera mujer en completar dos 1080 consecutivos, que son seis giros en total, proeza que repitió en PyeongChang.

Divina juventud

El triunfo de Kim se suma al que logró su compatriota Red Gerard en la prueba de snowboard artístico o slopestyle.

Y como ella, Gerard también tiene 17 años.

"La experiencia ciertamente tiene sus beneficios, pero no hay muchos que no estén preparados para tomar los riesgos que los jóvenes sí se atreven a tomar", comentó Ed Leigh, presentador del programa especializado en deportes de invierno de la BBC Ski Sunday.

Pero Leigh considera que es importante no apurar su desarrollo, defendiendo la decisión de no dejar participar a Kim en Sochi.

Considera que es probable que la mejor del momento ni siquiera sea Kim, sino la japonesa Kokomo Murase, "pero con 13 años es muy joven para estar en los olímpicos".

"Hubiera sido como poner a alguien de 13 años en un Fórmula 1", explicó.

"No importa lo bueno que seas conduciendo un go-kart, no les puedes dar ese nivel de potencia".

"Necesitas la madurez de tomar decisiones para mantenerte seguro", concluyó.

Según Leigh lo más difícil es encontrar estos talentos a una edad tan precoz.

"Todo el mundo patea una pelota de fútbol de niños y es difícil que se te escape un talento, pero no todo el mundo tiene los fondos y la facultad para descubrir que pueden ser buenos sobre un snowboard".

Para él un lugar ideal de cultivo son los gimnasios.

"Veremos a niños que tienen facilidad para la gimnasia y las acrobacias que se sienten atraídos hacía el snowboard".

"La habilidad sobre la tabla se puede desarrollar después, pero los niños tienen que mostrar su capacidad acrobática entre los ocho y los nueve años de edad", aseguró.


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