Hubo una época en la que el argentino Héctor Raúl Cúper fue uno de los entrenadores más cotizados del fútbol europeo.

Pero también fue a partir de esos años que se comenzó a forjar la reputación que lo convirtió en tal vez el técnico con más mala suerte del fútbol.

Espero que algún día se me de una
Héctor Cúper

Y es esa fama es la que preocupa a todos los aficionados al balón en Egipto, que por un lado agradecen el trabajo que ha hecho Cúper al frente de la selección, pero que por el otro temen que su presencia los perjudique en la final de la Copa Africana de Naciones que se disputará el próximo domingo.

Los Faraones jugarán el partido decisivo frente a Camerún en la que será su primera final desde que obtuvieron el título en 2010, año que también fue su última participación.

Egipto, que es el país que más veces ha ganado la Copa Africana (7), no pudo clasificar a las siguientes tres ediciones del torneo, como tampoco lo pudo hacer para el mundial de Brasil en 2014.

Completamente a la deriva y con la urgencia de encontrar una solución, Egipto le entregó las riendas de la selección a Cúper, quien llevaba más de diez años deambulando por banquillos de diferentes países con más pena que gloria.

La unión tuvo un efecto positivo de inmediato y desde que el argentino asumió en marzo de 2015, Egipto comenzó a recuperar su lugar como una de las grandes selecciones del fútbol africano.

Al frente del combinado egipcio, Cúper suma 20 victorias, cinco empates y sólo tres derrotas.

Clasificó invicto al torneo en Gabón y lleva dos victorias en dos partidos en las eliminatorias a Rusia 2018, proceso con el que aspira aspira regresar a un mundial por primera vez desde 1990.

Los números lo respaldan, pero hay un antecedente que sobrevuela el ambiente de cara al partido contra Camerún y fue el mismo Cúper el primero en reconocer que la del próximo domingo "será su gran final".

Se ve, pero no se toca

El ascenso de Héctor Cúper como entrenador fue vertiginoso, pero desde el principio se comenzaron a dar resultados que terminarían por convertirse en el fantasma que ha condicionado su carrera.

En su primera temporada con Huracán, en el fútbol argentino, guió al Globo hasta la segunda posición del torneo de Clausura de 1994, aunque el subcampeonato tuvo un sabor agridulce ya que perdió la opción de conquistar el título al caer derrotado en la última jornada contra Independiente.

Luego, con Lanús, se coronó campeón de la Copa Conmebol en 1996, que ha sido hasta ahora el título más importante de su carrera.

Esa actuación lo catapultó a Europa donde transformó al modesto Real Mallorca en el club sensación del fútbol español.

Con el conjunto balear llegó a la final de la Copa del Rey de 1998 donde enfrentó al Barcelona, en la que fue la primera de las finales que perdería en su carrera.

El subcampeonato le permitió acceder a la extinta Recopa (Copa de ganadores de Copa), torneo en el que jugó el partido decisivo contra el Lazio italiano. Y lo perdió.

En la siguiente temporada pasó al Valencia, al que guió hasta la final de la Liga de Campeones, pero en París fue derrotado contundentemente 3-0 por el Real Madrid.

Al año siguiente volvió a la final del principal torneo de clubes europeos, pero nuevamente la suerte estuvo en su contra al perder en la definición por penales contra el Bayern Múnich.

Con el Inter de Milán finalizó la temporada 2002-2003 en segundo lugar en la serie A el calcio italiano, mientras que con el Aris griego cayó derrotado en la final de la Copa griega contra el Panathinaikos en 2010.

"Espero que algún día se me de una", dijo Cúper tras eliminar a Burkina Faso en las semifinales de la Copa Africana.

"Realmente tengo bastante mala racha en el tema de las finales, pero hay que ser optimista", dijo sobre la esperanza de cambiar su suerte.

"Hay que saber que tengo un grupo de jugadores extraordinario al que le agradezco y felicito por todo el esfuerzo que están haciendo. Esa es mi gran final", concluyó el entrenador argentino.

Un partido del cual el mundo del fútbol estará pendiente, no sólo para saber el campeón de África sino también para ver qué pasará con la mala suerte de Héctor Cúper.

Publicidad