AFP

Ausente del Mundial por primera vez desde 1958 y sin seleccionador desde hace dos meses y medio, el fútbol italiano acentuó su crisis este lunes después de que no fuera capaz de elegir un nuevo presidente para su federación (FIGC).

La asamblea general había sido convocada en un gran hotel de Fiumicino, el principal aeropuerto de Roma. Después de cuatro rondas de votación, en una nueva jornada marcada por las conversaciones, ninguno de los tres candidatos – el presidente de la Liga Amateur (LND), Cosimo Sibilia, el presidente de la Lega Pro (3ª división), Gabriele Gravina, y el del Sindicato de Jugadores Profesionales (AIC), Damiano Tommasi, – obtuvo la mayoría.

El ganador fue el voto en blanco. Dos de los tres candidatos, Sibilia y Tommasi, habían dado esta consigna a sus tropas antes de la segunda vuelta, que enfrentó a Sibilia con Gravina.

Éste, que rechazó un acuerdo de último minuto con Sibilia, obtuvo el 39,06% de los votos, mientras que su rival recibió el 1,53% y el voto en blanco se fue hasta el 59,09%.

Los tres candidatos aspiraban a suceder a Carlo Tavecchio, que dimitió tras la eliminación del equipo nacional en la carrera al Mundial, competición que Italia se perderá por primera vez desde 1958.

El resultado de la elección de este lunes previsiblemente provocará que la FIGC sea puesta bajo tutela del Comité Olímpico Italiano (Coni), cuyo presidente Giovanni Malago había solicitado el domingo que se aplazara la elección.

Malago señaló que lo más prudente era aplazar la elección tres meses, hasta que la Serie A (Primera División) eligiera su presidente. Desde hace varios meses está bajo tutela de la FIGC y dirigida de forma interina por Tavecchio.

Actualmente Italia no tiene presidente de la federación, presidente de la Serie A ni seleccionador.

"La asamblea no ha ofrecido resultados y habrá que recomenzar de cero. Hemos pasado un buen día juntos", concluyó el presidente de la sesión Pasquale de Lise.

Tommasi, hasta el final

Este “buen día” comenzó con una ovación para el presidente dimisionario Tavecchio, preludio de una jornada de confusión absoluta, con conversaciones en los ascensores y en los baños, según constataron los periodistas, escandalizados ante el espectáculo.

Al día siguiente de la eliminación de Italia en la repesca ante Suecia, toda la Italia futbolística parecía de acuerdo en reclamar una revolución y una profunda reflexión sobre el estado del “calcio”.

No fue el mensaje transmitido en la campaña electoral, centrada en los candidatos y en las posibles alianzas, dejando poco lugar a los programas y a las propuestas.

Para muchos observadores, el fiasco de este lunes era previsible. Gravinia y Sibilia, los dos candidatos que partían con teórica ventaja, padecieron la inflexibilidad de Tommasi, antiguo jugador de la Roma y de la Nazionale, que rechazó hasta el final cualquier alianza.

¿Mancini?, ¿Ranieri?, ¿Ancelotti?

La Nazionale, por su parte, sigue sin seleccionador tras la salida obligada de Gian Piero Ventura. Desde entonces han sonado varios nombres de peso; Carlo Ancelotti, Antonio Conte, Claudio Ranieri o Roberto Mancini.

Pero el dosier no parece que haya avanzado. Ancelotti dijo públicamente no, como Massimiliano Allegri, el técnico de la Juventus. Ranieri sí está interesado y Mancini también.

Una señal llegó al anunciar el presupuesto de la federación, con un desarrollo de cinco millones de euros en el segundo semestre de 2018, prueba de que los dirigentes de la FIGC aspiran a un gran nombre.

Parece que no estará disponible en marzo, cuando Italia dispute sus primeros partidos tras la catástrofe ante Suecia, amistosos ante Inglaterra y Argentina.

Por lo pronto el técnico interino es Luigi Di Biagio, preparador de la Sub 21. Pero en septiembre, en el comienzo de la Liga de Naciones, Italia debería contar con un seleccionador.

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