Transcurrida casi una semana desde la final de la Champions League, la felicidad de Sergio Ramos tras levantar la “Orejona” en Kiev se ha convertido en un verdadero infierno. Todo esto luego de la jugada que protagonizó el capitán “merengue” con Mohamed Salah y que provocó la lesión del egipcio.

Nunca se sabrá si la historia hubiese sido diferente con la estrella de Liverpool en cancha, y a pesar de que Mo Salah estaría en el Mundial de Rusia –debido a que su recuperación sería de “no más de tres semanas, según la Federación Egipcia– el español vive un infierno.

Los ataques parten en Egipto, donde algunos islamistas incluso dejan en manos de Dios que Ramos sea castigado, según una publicación de Sport.

“Le golpeó adrede para sacarle del partido”, señalaban los medios egipcios Al Masry al Youm y Al Watan, de acuerdo a la publicación de Sport. El último incluso iba más allá en sus calificativos: “Una noche en la que los egipcios lloraron, Ramos, el carnicero, dislocó el hombro de Abu Salah”, para luego expresar “que Dios se encargue, Ramos”

Pero esos ataques no fueron los únicos. En el Twitter de Arabia Saudita “Ramos hijo de p…” era tendencia, mientras que el corresponsal de The Guardian Kareem Shaheen le dedicó las siguientes líneas: “Sergio Ramos está oficialmente por delante de Ricardo Corazón de León como enemigo del Islam”

Por su parte, la Unión Europea de Judo expuso que la entrada de Ramos a Salah fue “una llave prohibida en Judo, pero en fútbol es suficiente para ganar una Champions”. Además un abogado egipcio exigió millones al español por concepto de compensación.

Lo más duro que le ha tocado vivir al futbolista son las amenazas de muerte que él y su familia han recibido vía telefónica, motivo por el que incluso debieron cambiar sus número celulares, detalla Sport.

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