El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo el lunes que Australia aceptó conceder asilo a algunas integrantes de la selección femenina de fútbol de Irán que se negaron a cantar el himno nacional mientras jugaban allí durante la guerra en Oriente Medio.
"Acabo de hablar con el primer ministro australiano Anthony Albanese sobre la selección nacional femenina de fútbol de Irán. ¡Él se está ocupando! De cinco ya se ha ocupado", afirmó Trump en su red Truth Social, menos de dos horas después de una primera publicación en la que instaba a Australia a acogerlas.
Trump añadió que "algunas, sin embargo, sienten que deben regresar (a Irán) porque están preocupadas por la seguridad de sus familias, incluidos los posibles ataques contra esos familiares si ellas no vuelven".
"Australia está cometiendo un terrible error humanitario al permitir que la selección nacional femenina de fútbol de Irán sea obligada a regresar a Irán, donde muy probablemente serán asesinadas", sentenció.
Trump solicita asilo para jugadoras que no cantaron el himno en Copa de Asia
El pronunciamiento del mandatario se enmarca en la solicitud de Beau Busch, presidente del sindicato de jugadores FIFPRO para Asia/Oceanía, sobre "garantizar la seguridad" de las jugadoras seleccionadas que participaron de la Copa de Asia, desarrollada justamente en territorio australiano. Esto, con el fin de evitar, eventualmente, posibles ejecuciones.
Recordar que las futbolistas fueron llamadas "traidoras" en su país tras no cantar el himno de la nación persa previo a un partido ante Corea del Sur. “La realidad en este momento es que no podemos comunicarnos con las jugadoras. Es sumamente preocupante. No es algo nuevo. Esto ha sucedido desde que la represión se intensificó en enero y febrero”, dijo Busch conferencia de prensa.
“Estamos muy preocupados por las jugadoras, pero nuestra responsabilidad ahora mismo es hacer todo lo que esté a nuestro alcance para intentar garantizar su seguridad”, agregó.
Por otro lado, esta participación significó el regreso deportivo de Irán a una Copa de Asia Femenina desde la temporada 2002, que ha sido celebrada por activistas que defienden la igualdad de género y abogan por derogar la opresión que impone el régimen iraní hacia las mujeres, como el uso obligatorio del velo en espacios públicos.