Francia ganó la segunda edición de la Liga de Naciones al derrotar 2-1 a España, este domingo en Milán, con goles de sus estrellas Karim Benzema (66) y Kylian Mbappé (80), que sirvieron para remontar el tanto de Mikel Oyarzabal (64).

La vigente campeona mundial sucede en el palmarés a Portugal, que ganó como local la primera edición de la Liga de Naciones en 2019. El tercer puesto fue para el anfitrión Italia, que horas antes venció 2-1 a Bélgica en Turín.

En San Siro el partido estuvo dormido más de una hora hasta que una jugada cambió la tendencia. Theo Hernandez se topó con el larguero (64) y en la continuación Sergio Busquets puso un balón largo para Oyarzabal, que ganó el cuerpeo a Dayot Upamecano y convirtió un tiro cruzado.

Dos minutos después respondió Francia. Paul Pogba sirvió en largo para Karim Benzema, que se inventó un tiro a la escuadra desde la punta del área.

España estaba contra las cuerdas y Mbappé, desacertado hasta entonces, logró el gol del triunfo al convertir un pase al hueco de Theo, en el que los españoles reclamaron fuera de juego.

Posesión pero pocas ocasiones

Hasta que cayeron los goles el duelo había respondido a lo prometido por sus técnicos: España tejía con el balón y Francia aguardaba su momento para dar el golpe.

Pudo llegar pronto, cuando tras un robo Paul Pogba jugó al hueco para Karim Benzema, que no fue capaz de driblar a un Unai Simón que aguantó muy bien (6).

La apuesta de la Roja pendía de un hilo. Un error en el pase y Francia montaba un contraataque letal. Eric García, titular en sustitución de Pau Torres con respecto a semifinales, ganó la partida con anticipación en las dos primeras galopadas que tuvo Mbappé.

En ataque España se movía al ritmo que marcaban Gavi -17 años y dos meses-, al que no le pesaba ni el rival ni el escenario, y Ferran Torres, punzante desde la derecha tras haber entrado como titular en el último minuto por unas molestias en un pie.

Según pasaban los minutos, Francia prácticamente no olía el balón, para desesperación de sus mejores peloteros, mientras que España daba un recital de juego de pases, que sin embargo no se materializaba en ocasiones claras.

Ocasiones para empatar

Una pelota al hueco de Ferran a Pablo Sarabia, que muy escorado no pudo conectar bien (10), y una falta lejana de Maros Alonso que se fue cerca de un poste (38), eran sus mejores argumentos.

Al borde del descanso el jefe de la defensa francesa Raphael Varane sufrió molestias y tuvo que ser sustituido por Upamecano (42).

Francia, que ante Bélgica en semifinales perdía 2-0 y aprovechó el descanso para activar su máquina y acabar ganando 3-2, no había tirado a puerta en la primera mitad.

En esta ocasión no hubo revuelta. Al revés, cuando tenía el balón no sabía qué hacer con él, a imagen de la bronca de Pogba con Benjamin Pavard en el arranque de una jugada.

Pero de repente combinó con calidad y el larguero de Theo cambió el rumbo del partido y cayeron los goles.

Entonces España entró en un bache, cometiendo errores que no supo aprovechar Mbappé, primero con un globo demasiado alto (68) y a continuación con un disparo centrado (71). A la tercera fue la vencida para la estrella del PSG.

España se recompuso y siguió llegando. Oyarzabal tuvo el empate en sus botas, pero su volea le salió demasiado centrada (88). Ya en la prolongación, Hugo Lloris respondió a un remate de Yéremy Pino y Francia se llevó el trofeo.

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