Un cambio de escenario asumió el consejo del Banco Central en el marco de la reunión monetaria que desarrolló este martes. Según comunicó la tarde de este martes, la instancia acordó mantener la tasa de interés de política monetaria en 4,5% por la unanimidad de sus miembros en un marco de mayor presión sobre los precios internos debido al alza internacional del petróleo.

A juicio de la autoridad monetaria, señaló que el shock externo que provocó la guerra en Medio Oriente es “significativo por la magnitud y la rapidez con que ha aumentado el precio de los combustibles a nivel global”.

Estas alzas, continuó el comunicado de la entidad, “se transmitirán a los precios locales y elevarán de forma importante la inflación, la que se ubicaría en torno a 4% anual en el segundo trimestre”.

A mediano plazo, y sin entrar en el detalle de los anuncios del aumento histórico de bencinas y diésel anunciado para este semana por el Gobierno, el banco dijo que los efectos se diluirían, “asumiendo que la propagación del shock externo se comporta en torno a promedios históricos, que no se producirán nuevos aumentos significativos de los precios internacionales y que la demanda interna moderará su expansión”.

De darse ese escenario, "la inflación volverá a niveles coherentes con la meta durante 2027. Sin embargo, dada su magnitud, el Consejo estará particularmente atento a señales de mayor transmisión y/o persistencia a la inflación de los shocks que se están enfrentando".

Desde la perspectiva del Central, la guerra en Medio Oriente ha aumentado de forma importante la incertidumbre sobre la evolución futura del escenario económico global, luego de que en el inicio del año se observaba un mayor impulso externo.

En este punto, destacó el incremento del precio del petróleo, que se ubica en torno a los US$ 100 el barril, lo que tendrá consecuencias sobre la inflación y la actividad a nivel global.

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