Durante el primer semestre de 2026, el Índice de Riesgo Empresarial elaborado por la Cámara de Comercio de Santiago registró un alza que situó el indicador en 7,63 puntos. La medición gremial constató que un 7,6 por ciento de las organizaciones consideradas en el informe incurrió en incumplimientos laborales o financieros, con una dimensión financiera asociada a la morosidad que alcanzó 10,12 puntos. 

En cuanto al tamaño, las grandes compañías encabezaron los niveles de riesgo con 8,71 puntos, seguidas por las pymes con 7,52 y las microempresas con 6,14.

Asimismo, la vulnerabilidad operativa presenta variaciones marcadas según el sector económico. Las áreas de transporte, logística y comercio exterior registraron el índice más elevado, alcanzando 11,26 puntos, escoltadas por la operación industrial con 9,87; publicidad, marketing y medios con 9,33; comercio, restaurantes y hoteles con 9,08; y la construcción con 8,38. 

De acuerdo con el reporte, estos rubros exhiben una mayor sensibilidad frente a las fluctuaciones del ciclo económico, a las presiones de costos y a los cambios en los niveles de actividad.

Recomendaciones para enfrentar escenarios de mayor riesgo

Frente a un panorama donde el impago amenaza el flujo de caja y la continuidad operacional de los negocios, especialistas de ORSAN Seguros subrayan la relevancia de que las firmas con operaciones a crédito o alta concentración de clientes adopten medidas preventivas. 

Para hacer frente de manera exitosa a la incertidumbre actual, destacan las siguientes recomendaciones:

  1. Monitorear las cuentas por cobrar: Revisar periódicamente el comportamiento de pago de los clientes permite detectar posibles dificultades antes de que afecten la operación.

  2. Identificar los principales riesgos del negocio: Cada sector enfrenta exposiciones distintas. Conocerlas permite priorizar acciones y destinar recursos de manera más eficiente.

  3. Prepararse para distintos escenarios: Evaluar qué ocurriría frente a atrasos en pagos, menores ingresos o aumentos de costos ayuda a fortalecer la planificación financiera.

  4. Proteger operaciones relevantes: Contar con mecanismos de resguardo puede disminuir el impacto de eventuales incumplimientos y aportar mayor estabilidad al negocio.

  5. Evaluar alternativas de protección para las ventas a crédito: Las empresas que realizan operaciones con pago a plazo pueden evaluar mecanismos que permitan reducir la exposición frente a eventuales incumplimientos y proteger sus cuentas por cobrar.

En un entorno donde la morosidad continúa siendo el principal factor de riesgo, anticiparse y sostener una gestión permanente de las contingencias financieras se consolida como una herramienta decisiva para resguardar la viabilidad y permanencia de las compañías en el mercado.

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