Fueron casi tres horas de música las que brindó Foo Fighters en la Pista Atlética del Estadio Nacional, donde 20 mil personas vibraron con un eufórico y carismático Dave Grohl que se paseó vestido de banderas chilenas y bromeó con el público entre canción y canción. ¡Ustedes tienen esa mierda chilena! dijo el ex Nirvana entre risas, al ver que los fans coreaban sus canciones antes de que él partiera.

¡En el único lugar del mundo que comienzan a cantar antes que yo es en Chile! gritó Grohl, para más tarde terminar cantando ¡Olé olé olé, Chile, Chile!, "Tenemos una nueva canción de Foo Fighters, me agrada". "Santiago es la primera parada de la gira por Latinoamérica. ¿Ustedes cantan mejor que los argentinos? ¿mejor que los brasileños? ¿mejor que los colombianos?, vociferó el músico, que no dejó de interactuar con el público en ningún momento.

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Partieron a la hora programada (9.15 pm) y mostraron un repertorio que abordó casi toda su carrera, con apenas una pincelada de su último disco Sonic Highways. Tras la primera canción, This is a call, los fans chilenos interrumpieron a Grohl para cantarle Cumpleaños feliz, ya que cumplió 46 ensayando en la Pista Atlética el día anterior al concierto. My Hero,  Learn to Fly, Breakout, Arlandria y ya casi terminando The Pretender, fueron algunos de los hits que se extendieron por dos horas y 45 minutos de música. También hubo espacio para los covers, ya que se homenajeó a los Rolling Stones con Miss you y  Queen con Under Pressure en la versión de David Bowie. Pat Smear hizo el rito de culto y destruyó la guitarra en mil pedazos. "¡Ídolo, ídolo, ídolo!" corearon los asistentes. 

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Grohl se movió por todo el escenario a destajo -un montaje de 22 metros de boca y 16 metros de fondo- y corrió por la pasarela inserta en medio de la cancha preferencial. A mitad del show, y mientras cantaba en solitario Times Like These, emergió una plataforma giratoria desde el suelo con el resto de los integrantes, terminando por consagrar un montaje que derrochó calidad a cada segundo. Allí, Grohl intercambió roles con el baterista con aires a Kurt Cobain Taylor Hawkins, lo que llevó a rememorar su pasado en Nirvana. 

El show de la que es considerada una de las mejores bandas de rock en la actualidad -y que hace poco cumplió 20 años de trayectoria celebrándolos con una serie propia en la cadena de televisión en HBO-, terminó pasadas las 12 de la noche con Everlong, el segundo sencillo de su segundo álbum The Colour and the Shape. Tras ésta, la primera parada por Latinoamérica, las siguientes serán Buenos Aires, Sao Paulo, Río de Janeiro, Bello Horizonte y Bogotá.

El primer gran concierto de 2015 en Chile que tuvo de teloneros a Kaiser Chiefs y Los Mox se trató del segundo recital de los estadounidenses en territorio local, tras su paso por Lollapalooza en 2012, festival donde prometieron volver. 

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