Este domingo 8 de febrero se realizará el Super Bowl 2026, como también, el espectáculo de mediotiempo a cargo de Bad Bunny. Este es uno de los eventos musicales más importantes del año que reúne la atención de millones de personas en el mundo.
A pesar del gran impacto mediático, los artistas que se presentan en este evento deportivo sorprendentemente reciben una baja cantidad de dinero por su actuación.
¿Cuánto ganará Bad Bunny por presentarse en el Super Bowl 2026?
A pesar de que muchos se podrían imaginar que Bad Bunny recibirá una suma millonaria por su presentación en el Super Bowl, la verdad es que el artista puertorriqueño solo recibirá el pago mínimo sindical, tasado en unos mil dólares (alrededor de $854.700 pesos chilenos), según el acuerdo vigente de SAG-AFTRA, sindicato que agrupa a intérpretes y músicos en Estados Unidos.
Esta cifra corresponde a la política habitual de la Liga Nacional de Fútbol Américano (NFL), que establece que la organización se hace responsable de cubrir todos los gastos operativos y de traslado que implique la presentación, mientras que los artistas principales cobran un monto simbólico que fija el sindicato.
Política del sueldo mínimo en el Super Bowl
Bad Bunny no es el único artista que recibirá el sueldo mínimo. En la presentación de 2024, el cantante Usher cobró $671 mil USD por su show principal y unos $1.800 USD por los ensayos previos.
El año pasado, el rapero Kendrick Lamar recibió la tarifa estándar de mil dólares por día para los ensayos y la actuación en sí.
La cifra recibida por los cantantes, se justifica con la exposición mediática que les entrega el Super Bowl. Muchos artistas aceptan esta modalidad porque el show, que es visto por millones de personas en todo el mundo, suele traducirse en el aumento importante de ventas, reproducciones y futuros ingresos comerciales.
Además, el artista no tiene que invertir en la logística de la presentación, ya que la NFL cubre los gastos de producción, viajes, alojamiento del artista y su equipo. De todas maneras, este modelo ha generado debates sobre el valor real de la participación a la carrera del artista frente a una compensación económica concreta.