El cantante Américo deberá someterse a un programa terapéutico de control de impulsos durante dos años, como parte de las condiciones establecidas tras ser condenado por lesiones menos graves en contexto de violencia intrafamiliar contra su expareja, la actriz Yamila Reyna.
La medida fue impuesta por el juez Patricio Troncoso del Juzgado de Garantía de San Javier, quien determinó que el artista deberá participar en un tratamiento en la Clínica Las Condes.
En concreto, la resolución establece “la obligación de participar en un programa terapéutico de control semestral de impulsos en la Clínica Las Condes, por el término de dos años".
La disposición se suma a los 100 días de cárcel que fueron reemplazados por reclusión diurna en su domicilio, bajo supervisión mediante una tobillera electrónica, además de pago de 11 Unidades Tributarias Mensuales (UTM) equivalentes a $796.840, por la destrucción del teléfono iPhone 17 Pro de Reyna.
¿En qué consiste un tratamiento de control de impulsos?
Según explica el sitio web de la Clínica Las Condes, entre las manifestaciones asociadas a los problemas de control de impulsos se encuentran la irritabilidad persistente, los arrebatos de agresividad y las dificultades para recuperar la calma.
También se mencionan las discusiones frecuentes y la dificultad para reconocer la propia participación en el inicio de los conflictos.
Sin embargo, experimentar dificultades para controlar los impulsos no necesariamente significa que estas se manifiesten en todos los ámbitos de la vida.
Así lo explica a Las Últimas Noticias (LUN) Alejandra Pezoa, magíster en Psicología Clínica Psicoanalítica y académica de la Escuela de Psicología de la Universidad de Santiago (Usach), quien señala que estas dificultades pueden estar circunscritas a determinadas áreas, como las relaciones sentimentales.
La especialista plantea que el objetivo de una intervención de este tipo no se limita a evitar reacciones impulsivas.
"El tratamiento no sólo es para el control de impulso, sino que también es para que la persona se responsabilice y pueda darse cuenta de las creencias de coerción y poder que tiene respecto de las relaciones de pareja. Esas creencias se van construyendo durante el trayecto de la vida", explica.
En ese sentido, Pezoa sostiene que, aunque una reacción pueda parecer automática o producirse de manera repentina, existen factores y experiencias previas que pueden ayudar a comprender su origen.
Las técnicas para evitar una reacción impulsiva
De acuerdo con la académica, una de las primeras etapas de este tipo de tratamiento consiste en que la persona tome conciencia de su comportamiento y de las situaciones que pueden desencadenar sus reacciones.
Posteriormente, se trabajan herramientas para evitar que una situación de tensión termine en una respuesta agresiva.
Entre las técnicas que pueden utilizarse están los ejercicios de respiración y estrategias como contar hasta diez antes de reaccionar.
La idea es generar una pausa que permita recuperar la capacidad de pensar antes de actuar.
"Se activa un mecanismo que nos atrapa y rápidamente hay una sintomática fisiológica. Eso hace como que se nuble un poquito el pensamiento. Por eso es que el contar hasta diez igual está bien pensado. Es como decir respira un poco, para y piensa lo que vas a hacer", explica Pezoa.
La especialista enfatiza que estas herramientas deben aplicarse antes de que la reacción alcance un punto difícil de controlar.
"Ese patrón hay que interrumpirlo antes de que esté ininterrumpible. No puedes bajar la fiebre cuando está en 40 grados, pero sí puedes frenarla cuando está en 37, 38", ejemplifica.