Qué observar. Siendo honestos, el Prosit hace rato que había muerto. La calidad de la cocina -que nunca fue su fuerte- había caído. El enorme sitio, la última vez que estuvimos allí, hace un mes, tenía unas cinco mesas ocupadas a la hora de almuerzo.
- La gracia del Prosit es lo que representaba para la bohemia capitalina. En los 80, 90 y 2000 era el lugar visitado por artistas, músicos y escritores. El underground santiaguino llegaba en masa en las noches. Cerraba tarde.
- Junto a Jaque Mate, que bajó cortina hace tiempo, el desaparecido Insomnio y La Terraza, que sigue abierto con gran éxito, formaban un polo nocturno con las luces prendidas hasta la madrugada.
Historia. Fundada en 1987, por Don Faustino, el Prosit fue de los primeros locales de comida rápida que imitó el estilo estadounidense de un diner. Tenía incluso un segundo piso que hace siglos que no se usaba. En sus mejores tiempos podían estar sin problemas unos cien comensales.
- Músicos de rock, pintores de la generación del 80, solían pasar a recargar pilas a este restaurante. Un buen sándwich antes de partir a una fiesta o irse a la cama.
- En un momento, además, se volvió refugio de la comunidad gay, que lo transformó en un lugar predilecto.
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Derrota. Por lo mismo el cierre de Prosit no importa tanto por su comida, sino por la historia urbana que representa. En ese sentido, la llegada de El Rey de las Micheladas -con 25 locales incluido el de Baquedano- es para algunos una derrota cultural y estética.
- Cultural, porque el Prosit guarda una historia que no debe ser olvidada. Y estética, porque El Rey de las Micheladas, con sus colores chillones y música estridente, ha ido avanzando en la ciudad.
- El dueño Nacho Orellana dice que van a tratar de combinar la imagen del Prosit y de El Rey de las Micheladas. “Sabemos que es un sitio icónico”, cuenta. “Vamos a dar una gran sorpresa”.
- A la vez, asegura que van a reforzar la carta sanguchera del local, trayendo al ex Prosit la tradición de “Donde el Nano”, la sanguchería que tiene en La Vega.
- El conocido escritor gastronómico Carlos Reyes comenta: “Por un lado, es el fin de sitios que sostenían un tipo de bohemia under y a la vez integrada al entorno. No tengo el detalle del cierre pero la muerte del dueño da ciertas pistas. De todos modos uno se queda pensando: ¿Dónde se van esos parroquianos? Seguramente a otro tipo de noche, en sus casas o en otros lados porque claramente esa zona no es la que fue”.
- Agrega: “Es interesante-preocupante lo que se viene: El Rey de las Micheladas, otro tipo de parroquianos, otra manera de ver el espacio urbano que no es precisamente una que le suba los bonos al barrio, a primera vista”.
- Exactamente ese es el riesgo que se juega con la llegada de El Rey de las Micheladas a Plaza Italia. Un barrio que estaba volviendo a encontrarse con sus raíces, con el extraordinario estreno de la Gran Sala Sinfónica, que se suma al Teatro U. de Chile, al GAM, al museo Violeta Parra, a restaurantes como Japón y toda la oferta gastronómica de Lastarria.
Trasnoche. Para la crítica Consuelo Goeppinger, Prosit era “un referente bohemio, de esos lugares que antes, en su época de gloria, tú sabías que siempre estaba abierto, como la Casa de Cena. Entonces tenía un público más variopinto, pero ahora funcionaba más como fuente de soda”.
- Coincide en su diagnóstico, Haroldo Salas (instagram: Los Bares son Patrimonio). “De todas maneras creo que fue un referente más bohemio que culinario, pues fue una fuente de soda típica y tradicional. Su gracia estaba en su ubicación y que por ahí pasaron muchos referentes de la cultura de los 90 y 2000”.