-Chile recibió el premio Franz Edelman 2022 por sus logros multidisciplinarios para mejorar el manejo de la pandemia. ¿Se está revalorizando lo que hizo el gobierno anterior durante la crisis?

-Recibimos el premio con mucho orgullo, junto al ministerio de Ciencia, a la U de Chile y a Entel. A nivel mundial siempre hemos estado muy bien evaluados, pero acá no se ha aceptado o algunos lo han querido ocultar. Por ejemplo, una publicación reciente de Lancet dice que Chile tiene la menor mortalidad por corona virus en Latinoamérica.

Hay un sesgo desgraciadamente en los medios y en la política. La OPS (Organización Panamericana de Salud) destacó las residencias sanitarias. Los primeros estudios sobre vacunas producidas en China, fueron efectuados aquí. El uso de la dosis de refuerzo con AstraZeneca permitió demostrar que había un aumento de los anticuerpos. Los reconocimientos han sido afuera, mucho más que en Chile.

-Pero en algún momento de la pandemia, Chile estaba entre los países con más muertes por mil habitantes.

-Cuando vas a analizar una pandemia, no lo puedes hacer a partir de una semana o de quince días. La evaluación de la epidemia de sarampión se hizo tres o cuatro años después. Ahora superamos a muchos países europeos, como Alemania, entre los países con menor tasa de mortalidad. Pero en Chile siempre se veía lo negativo y los que nos criticaban ahora están callados. Me dolió mucho que se dijera que el de Piñera fue el peor gobierno de la historia.

-El ministro de Educación reconoció que fue un error llamar a cerrar los colegios, como hizo el Colegio de Profesores. ¿Está de acuerdo?

-Me parece correcto. Es un reconocimiento al ex ministro Figueroa, que luchó por abrir los colegios, con apoyo del ministerio de Salud. Ha habido muchas vueltas de carnero. Lo mismo hizo el subsecretario de Salud Pública, Cristóbal Cuadrado, que dijo que éramos criminales por implementar el pase de movilidad y ahora él  hace propaganda del pase de movilidad. Las vueltas de carnero han sido increíbles en este último período.

-¿Se refiere a la ministra también?

-De ella no tengo nada que decir. Creo que va a ser una excelente ministra de Salud.

-Se acaba de lanzar un nuevo plan Paso a Paso. ¿Qué le parece?

-No estoy de acuerdo con las propuestas que aparecieron ahora, no les encuentro ninguna claridad, ninguna transparencia, no hay ninguna cifra, ningún elemento que permita definir cuáles van a ser los elementos considerados para que las fases se cumplan. Hablan de fases de Bajo, Medio y Alto Impacto Sanitario, pero ¿según qué parámetros?

¡Y tanto que nos criticaban ellos! Hay una desinformación total. Este Paso a Paso no tiene ningún estándar. ¿Cómo van a fijar cada fase? No hay cifras de ocupación cama, tasa de mortalidad, de letalidad, vacunación, casos de infectados. ¿Cómo pueden lanzar un programa sin ningún detalle?

-El ex ministro Mañalich dijo que es una chambonada.

-Él tiene otra forma de expresar su malestar. La mayoría de los expertos, incluso gente que nos destrozaba públicamente, como el doctor Said, el doctor Bernucci, el señor Bacigalupe, piden saber cuáles son los parámetros con los que se van a tomar las decisiones.

Eso es lo importante, se puede poner  el nombre que se quiera a cada fase. Además no son solo tres fases, porque después agregan el escenario de restricción y el escenario de apertura. Así confunden más a la gente. Son 5 posibilidades a considerar, pero en ninguna de ellas se conocen las variables que las sostienen.

No quiero usar la misma frase de Jaime, pero creo que es muy poco prolijo el nuevo plan.

-El tema de la mascarilla ha generado discusión. ¿Es correcto abandonar su uso en ciertos casos?

-Fijar toda la discusión en el tema de la mascarilla es un error gravísimo, porque eso atenta contra la comunicación de riesgo. Cuando empiezas a hacer toda la parafernalia y la propaganda en torno a la mascarilla, la gente lo primero que va a entender es que no hay que usar mascarilla. Y no es así. Ellos mismos en la fase de Bajo Impacto dicen que es obligatoria la mascarilla en espacios donde no se pueda mantener una distancia mayor de un metro y en todo espacio cerrado. Pero no distinguen metros cuadrados, si hay ventilación, ventanas, puertas, carpas.

Están muy mal diseñadas las características de las fases. Y veo algunos gremios felices con estos cambios, gremios que nos criticaron permanentemente, del turismo, de la gastronomía, de espectáculos. No han leído bien, porque en la fase de Bajo Impacto tienen que usar mascarillas en todos los espacios cerrados. Lo confuso es que dicen que los eventos masivos no tienen restricción. Hay un problema de comunicación grave y tendrán que explicar cómo se implementa.

-El plan se implementaría desde el 14 de abril. ¿No esperaría a esa fecha para dar un diagnóstico?

-Lo más curioso es que lo van a explicar en ocho días. Nunca nos permitieron lanzar estos voladores de luces y después entrar a explicar todos los detalles. Jamás. Nosotros explicábamos todos los detalles desde la partida. Nunca presentamos algo tan básico, sin ningún parámetro que permita tomar decisiones en base a la evidencia. Es sumamente desprolijo, sin evidencia, son puras frases de relleno.

En realidad no quiero ser crítico acérrimo de lo que se está proponiendo, lo que estoy diciendo es que hay que corregirlo y hay que aclarar los parámetros. La gente tiene que entender bien cómo se van a tomar estas decisiones para cada fase. Eso es lo grave. Y hay que aclararlo rápidamente. Nosotros lo decíamos claramente y lo publicábamos en el Diario Oficial. Que vengan a salir con esto después de todo lo que reclamaron lo encuentro insólito.

-Usted también tuvo discrepancias con Izkia Siches, cuando ella era presidenta del Colegio y ahora ministra del Interior. ¿Cómo la ve en ese puesto?

-Eso ocurrió en la mesa social Covid 19, y después ella nos llamó infelices, que yo tenía menos peso que Mañalich y eso es obvio, porque el doctor Mañalich es mucho más grande que yo, y un poco más gordito. Yo no voy a responder de esa manera, todo lo contrario, creo que la ministra es muy buena, está bien preparada y espero que pueda hacer una gran labor. Chile necesita que el tema sanitario siga tan exitoso como ha sido reconocido en el mundo.

-La Convención ha planteado normas que significarían el fin de las isapres y las clínicas privadas en un par de años. ¿Comparte esas ideas?

-Apoyo que la salud es un derecho, eso debería quedar impreso en la Constitución. El Estado tiene que proveer todo lo que sea suficiente para la salud de la población, sin tomar en cuenta la posibilidad de pago del paciente. Creo que pudiese haber un plan único de salud, garantizado para toda la población. Eso no significa que deban desaparecer la isapres y no estoy de acuerdo con eso.

-¿Le preocupa el futuro inmediato de la pandemia?

-Hay señales muy preocupantes: ha bajado la velocidad de vacunación, estamos haciendo menos exámenes que antes. No quiero criticar a la ministra. La Salud tiene que ser un tema de Estado. Los que nos criticaron sin misericordia tienen que demostrar ahora que lo que ellos encontraban malo, lo pueden hacer mejor. Y eso no lo he visto.

-¿Cómo ha visto al presidente Boric? ¿Tiene un estilo muy diferente al de Piñera?

-Lo he visto poco presente. Hasta ahora, que dijo estar preocupado de la Convención. Me llamó la atención que lo dijera en Argentina.

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