Lo nuevo. Uno de los factores que hoy incide en los tiempos de evaluación ambiental del proyecto “Nuevo Desarrollo Inmobiliario Bahía Coique”, ligado a la familia del expresidente Sebastián Piñera en el Lago Ranco, es la tramitación pendiente ante el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) para autorizar las prospecciones arqueológicas exigidas por la autoridad.
- Según confirmó a Ex-Ante el gerente general del proyecto, Felipe Vidaurre, el CMN lleva 17 meses sin autorizar la ejecución de estos trabajos, pese a que en distintas áreas del proyecto ya se han reconocido sitios arqueológicos.
- “Nosotros generamos la respuesta hace muchos meses y ya estamos llegando a esa etapa, pero la verdad es que no debería haber costado tanto”, señala.
- El proceso, explica Vidaurre, no ha sido lineal. En una primera etapa, el CMN rechazó la solicitud inicial de prospección, lo que obligó a la empresa a reformular la propuesta técnica.
- Posteriormente, se ingresó una nueva solicitud, incorporando las observaciones del organismo, la que aún no cuenta con autorización.
- Vidaurre añade que, desde el punto de vista operativo, una eventual aprobación en este momento tampoco sería ideal. “No sería lo óptimo que nos dieran esa autorización ahora, porque estamos en plena temporada alta. Realizar excavaciones en este periodo no es bueno estratégicamente, porque se genera una especie de crisis acústica y de polvo, por el proceso de micropartículas, que afecta la experiencia de quienes están veraneando y de los turistas en general”, explica.
- Las prospecciones contemplan la apertura sistemática de sondajes —“hoyos cada 20 o 30 metros en toda la zona de afectación”, detalla— para caracterizar adecuadamente el componente arqueológico.
- Mientras ese proceso no se complete, no es posible avanzar en la definición de medidas específicas dentro del Estudio de Impacto Ambiental.
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Aguas servidas. Otro de los puntos que ha requerido un trabajo adicional dentro de la evaluación ambiental ha sido la gestión de las aguas servidas.
- Tras varios meses de análisis técnico, reuniones con expertos de distintas disciplinas y la evaluación de alternativas, la empresa presentó una serie de mejoras al proyecto original para abordar las observaciones formuladas en el proceso.
- Entre los principales cambios se encuentra la incorporación de una planta de tratamiento de aguas servidas basada en humedales construidos (constructed wetland), una solución de ingeniería ecológica que replica procesos naturales de autodepuración de los ecosistemas acuáticos.
- El sistema permite tratar las aguas mediante la interacción entre plantas acuáticas, sustratos minerales y comunidades microbianas, logrando una remoción eficiente de materia orgánica, nutrientes y patógenos, en conformidad con la normativa vigente.
- La planta fue diseñada para permitir la reutilización del agua tratada en el riego de áreas verdes, reduciendo la descarga al entorno natural y optimizando el uso del recurso hídrico.
- Su capacidad contempla tanto la población actual como la proyectada del complejo, cumpliendo con los estándares sanitarios y ambientales establecidos en la PAS 138.
- Adicionalmente, el proyecto incorpora un sistema de lagunas de tormenta con una capacidad total de 6.800 m³, destinado a almacenar el 100% de los excedentes pluviales durante eventos de lluvias intensas, evitando descargas de aguas mixtas y fortaleciendo la gestión hídrica integral del desarrollo.
- Este tipo de tecnología cuenta con amplia implementación internacional, con más de 150.000 sistemas de humedales construidos en operación en países como Alemania, Austria, Dinamarca, Estados Unidos y Francia, donde se ha consolidado como una alternativa sustentable a los sistemas convencionales de tratamiento.
Un proyecto de segunda vivienda. Vidaurre subraya que la nueva etapa del desarrollo no responde a un esquema hotelero. “No es un sistema hotelero, sino un proyecto habitacional de segunda vivienda, con 208 unidades habitacionales”, afirma.
- El proyecto contempla una inversión estimada de US$ 40 millones y la construcción de 208 unidades —departamentos y viviendas tipo Village— sobre una superficie total construida de aproximadamente 18,12 hectáreas.
- Los edificios consideran torres de cuatro y cinco pisos, sin subterráneos, mientras que el Village se compone de viviendas de dos pisos.
- Ubicado en la comuna de Futrono, a orillas del Lago Ranco, el desarrollo forma parte de un complejo inmobiliario más amplio que supera las 50 hectáreas, que cuenta con club de golf, club de yates, canchas de tenis, pádel, fútbol y básquetbol, además de diversas alternativas de hospedaje.
- Respecto de la comercialización, Vidaurre indica que aún no se inician las ventas de las nuevas unidades. “Eso se va a definir más adelante, probablemente de la mano con el inicio de la construcción”, señala.
- Según explica, la expectativa es comenzar las obras entre fines del primer semestre y comienzos del segundo semestre de este año, manteniendo los plazos originalmente proyectados. “Hasta el momento, estamos en condiciones de decir que nos mantenemos con esos plazos”, afirma.
- El origen de Bahía Coique se remonta a los años 90, cuando el empresario Manuel Cruzat, a través de CB Inmobiliaria, impulsó el desarrollo con un enfoque turístico. En 2005, Sebastián Piñera adquirió el complejo, reforzando su vínculo con la zona, donde la familia mantiene una residencia de veraneo.
Verano con ocupación total en las instalaciones actuales. En paralelo a la tramitación del nuevo desarrollo, las instalaciones actualmente en operación atraviesan un período de alta demanda. “Nuestro producto es muy cómodo para estadías medianas o largas, superiores a cinco días. En verano tenemos un funcionamiento distinto, porque vendemos semanas completas, de sábado a sábado”, explica Vidaurre.