Lo nuevo. La definición del gobierno de Kast para el proyecto clave de su agenda económica es mantener el corazón del proyecto anunciado en Lirquén el 14 de marzo, con sólo algunos ajustes, para no diluir la señal política de reactivación que La Moneda quiere instalar al inicio del mandato. La lógica es que el texto llegue al Congreso suficientemente afinado para abrir espacio de negociación con la oposición, pero sin alterar su diseño central.

  • En la preparación final del paquete económico hubo una reunión clave el jueves pasado en el Segundo Piso de La Moneda, en la cual estaban el Presidente Kast, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, y Alejandro Irararrával, jefe del grupo de asesores del mandatario y el hombre más influyente de su equipo de gobierno.
  • La tarea de Quiroz antes de divulgar el conjunto de medidas es definir bien algunos ajustes y cuantificar todos los costos. La agenda del ministro está copada entre este martes y miércoles por compromisos en el Congreso, y un desayuno en la Sofofa. Entre jueves y viernes estaría listo para presentárselo a Kast para su visto bueno final.
  • La divulgación del paquete económico estaba prevista para este lunes, pero lo más probable es que anuncie la próxima semana. Si bien la esencia de lo anunciado el 14 de marzo se mantendrá, se le añadirán dos tipos de ajustes.
  • El primero son algunos beneficios a la clase media y lo segundo es eliminar todo detalle que no sea imprescindible.
  • En total el paquete económico tendría alrededor de 45 medidas.

Qué se mantiene, qué sigue en duda y qué quedó fuera. El paquete económico mantiene su corazón tributario, de empleo e inversión, pero en el camino ha ido afinando bordes para concentrarse en reactivación y evitar flancos innecesarios en el Congreso.

  • Por un lado hay rebajas tributarias e incentivos permanentes, como la reducción gradual de la tasa corporativa desde 27% a 23%, la integración total del sistema, la eliminación del impuesto de 10% a la venta de acciones con alta presencia bursátil, la eliminación del IVA a la vivienda por 12 meses y la ampliación del beneficio DFL2 a tres viviendas.
  • Por otro, medidas recaudatorias transitorias, como la repatriación de capitales con una tasa reducida, fórmulas tipo ISFUT e ISIF y un incentivo para adelantar el impuesto a la herencia mediante una rebaja del impuesto a las donaciones.
  • A eso se suman las medidas pro empleo y pro inversión, como un subsidio o crédito tributario al empleo para trabajadores cercanos al salario mínimo y mecanismos de invariabilidad tributaria del tipo DL 600 2.0.
  • En el anuncio original está la modificación de la gratuidad universitaria para limitarla a estudiantes de hasta 30 años, medida que desde el inicio apareció como parte del eje de reconstrucción fiscal y rediseño del gasto público.
  • En los últimos días, dirigentes oficialistas han seguido dejando señales sobre cambios al plan original sobre la gratuidad, pero sin confirmar todavía el texto definitivo. Guillermo Ramírez (UDI), por ejemplo, evitó cerrar públicamente si la limitación de la gratuidad a mayores de 30 años entrará tal cual al proyecto, aunque dio a entender que ese debate sigue sobre la mesa.
  • El caso del litio concesible quedó fuera del paquete que se está afinando, pese a que inicialmente había entusiasmo con la idea.

El punto clave. En el oficialismo entienden que el principal riesgo del proyecto es que naufrague en su tramitación. Por eso la primera misión es evitar a toda costa que la oposición logre fragmentarlo en distintas comisiones o separarlo en varios textos.

  • La convicción en La Moneda es que el efecto económico y político del proyecto depende justamente de que sea aprobado como un paquete amplio y coherente de reactivación, que combine crecimiento, inversión, empleo y alivios tributarios.
  • Fragmentarlo es justamente el objetivo estratégico de la oposición, que probablemente intente despedazar la iniciativa antes incluso de discutir su fondo. Para lograrlo, buscaría derivar partes del proyecto a distintas comisiones, especialmente si el texto mezcla materias tributarias, educacionales, sectoriales y de reconstrucción.
  • De ahí que el esfuerzo de estos días no haya estado sólo en pulir el contenido, sino también en construir una defensa política y legislativa para sostener que debe discutirse en conjunto. Para eso se está calibrando cuánto espacio hay para negociar con la oposición sin vaciar la iniciativa.
  • La Moneda se inclina por ingresar el proyecto a través de las comisiones de Hacienda, intentando radicar ahí su tramitación, ya que no solo tiene mayoría en esas instancias, sino que hacerlo en otras -de manera simultánea- le facilitaría a la oposición fragmentar su contenido.
  • El proyecto es lejos el desafío más importante de la conducción política y legislativa del Gobierno.

La oposición y la carta del TC. Existe otra posibilidad que la oposición buscaría explorar: llevar el proyecto al Tribunal Constitucional, con el argumento de que reúne normas demasiado diversas o con quórums distintos sin suficiente conexión entre sí.

  • Pero hay ejemplos importantes y recientes de que eso ha ocurrido otras veces. En 2025, el entonces ministro Marcel impulsó una ley miscelánea con 21 materias para crecimiento, competitividad y simplificación regulatoria.
  • Nicolás Grau, por su parte, añadió a la discusión del reajuste del sector público del año numerosos temas misceláneos, lo que derivó en fuertes críticas opositoras y que el proyecto se calificara como una “ley de amarre”.
  • Por eso, el gobierno de Kast optó por dejar fuera temas que podían abrir una controversia mayor, como el litio concesible. Mientras más nítido quede el eje de reactivación económica, más fácil será defender el texto como un solo paquete y más difícil será para la oposición argumentar que se trata de materias que no están relacionadas.

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