“De nuestra consideración,

Con bastante sospecha, estupor e, incluso, desconfianza, vemos que durante la madrugada de este jueves se produjo un insólito -por decir lo menos- robo al interior de las oficinas del Ministerio de Desarrollo Social, ubicadas en calle Catedral, Santiago, donde un total de 23 computadores institucionales y una caja fuerte fueron sustraídos en medio de un confuso procedimiento, donde al parecer una persona se hizo pasar por el propio ministro de la cartera, Giorgio Jackson, para solicitarle a un guardia de seguridad que hiciera entrega de dichos elementos a supuestos “sobrinos” de él, los que luego -extrañamente- habrían ingresado vestidos de overoles blancos y encapuchados para así llevarse todos los equipos.

En ese contexto, resulta absolutamente inevitable relacionar el robo con el denominado “Caso Convenios”, en el que la Fiscalía investiga la posible defraudación de más de $14 mil millones por parte de distintas fundaciones -como Democracia Viva y Urbanismo Social- que están directamente vinculadas con partidos políticos, entre ellos Revolución Democrática, que precisamente fue fundado por el ministro de Desarrollo Social.

Incluso, el propio secretario de Estado declaró esta mañana que le parecía “bastante sospechoso” el robo en las dependencias del ministerio, advirtiendo que “parecieran no ser sólo constitutivos de delito de robo, sino también relativos a una señal política”, aun cuando -a nuestro juicio- no es más que otro intento por desmarcarse de la gravedad de la situación.

Por lo mismo, e independiente de que en este minuto se encuentre en medio de una gira presidencial por Europa, no nos parece correcto que como Presidente de la República se desentienda de los hechos que están aconteciendo a nuestro país, los que no sólo revisten suma gravedad en materia delictual, sino que también desde un punto de vista de la fe pública, toda vez que la gran mayoría de los chilenos -de forma bastante transversal- ha vinculado el robo en el Ministerio de Desarrollo Social como una “operación política” para ocultar justamente toda la información relacionada con el eventual fraude al Fisco que se investiga.

En esa línea, cuesta creer -tal como se ha visto hasta ahora- que una repartición pública haya sufrido dicho nivel de vulneración, que un tercero haya suplantado la identidad de un ministro de Estado y que, paradójicamente, lo único que se sustrajo fueron 23 computadores institucionales y una caja fuerte que, según las primeras diligencias, era utilizada para guardar las garantías de las licitaciones y los tratos directos que efectuaba dicha cartera, en circunstancias de que lo que se investiga en el denominado “Caso Convenios” es justamente las transferencias directas que distintas fundaciones y organizaciones recibieron.

Producto de lo anterior, es que tal como se lo hemos venido advirtiendo hace más de un mes, la presencia del ministro Giorgio Jackson en la actual administración no resiste ni siquiera un día más, puesto que su presencia no hace más que generar un enorme daño a nuestra sociedad, a las instituciones y a la credibilidad en general de la política, arrastrando incluso a su propio gobierno a niveles de desaprobación que hoy se vuelven incalculables.

Lo quieran o no, la gestión del ministro será recordada por la superioridad moral que trató de instalar al inicio de esta administración, por haber transgredido la prescindencia política durante el plebiscito constitucional -ratificado por la Contraloría General de la República-, por haber liderado el mayor despilfarro de recursos públicos por medio del plan “Gas para Chile”, por haber orquestado un esquema de defraudación a través de fundaciones políticas y, por último, por estar directamente involucrado en el sospechoso robo de 23 computadores y una caja fuerte desde su ministerio, justo cuando días atrás el fiscal nacional, Sr. Ángel Valencia, había informado que probablemente sería citado a declarar en el caso.

Por todo lo anteriormente descrito, y entendiendo que el ministro de Desarrollo Social no renunciará a su cargo, ni siquiera después de la grave situación ocurrida esta madrugada, es que como Bancada de Diputados de la Unión Demócrata Independiente (UDI) queremos solicitarle, respetuosamente, que en su calidad de Presidente de la República, y abstrayéndose de la amistad que mantiene con él, decida remover en el más breve plazo posible -idealmente dentro de las siguientes 48 horas- al Sr. Giorgio Jackson Drago, sin importar que aún no exista un sucesor para el cargo ni que actualmente usted se encuentre de gira en el extranjero.

Si efectivamente su intención es perseguir a los responsables de esta millonaria defraudación, “caiga quien caiga”, como lo señaló semanas atrás, debería remover cuanto antes de su cargo al ministro Jackson, antes, incluso, de que pueda ser imputado por la Fiscalía, tanto por el llamado “Caso Convenios” como por el “extraño” robo en su ministerio.

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